Datos personales

Ourense, Ourense, Spain
Naturópata y terapéuta energética. kaliha-lorena@outlook.com

jueves, 31 de marzo de 2016


DOSSIER INFORMATIVO: 

 

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD. 

 

DIRECTRICES PARA LLEVAR UNA DIETA SANA, SALUDABLE Y CARENTE DE TÓXICOS. 

 

RIESGOS PARA LA SALUD A EVITAR. 

 

INTRODUCCIÓN A LA HIGIENE VITAL.

 

1.      LA ENERGÍA VITAL Y EL AGOTAMIENTO.

 

La energía que mantiene la vida. La energía vital.

 

La naturaleza es un conjunto vivo, un “ser” vivo en el que todos sus elementos están relacionados entre sí: la tierra, el agua, el aire, el sol, los vegetales, los animales, el hombre…y cada uno de ellos mantiene el equilibrio con los restantes. Son partes integrantes de esa Naturaleza. Cuando el ser humano se encuentra en equilibrio con todo lo que le rodea y consigo mismo vive en salud, y cuando dicho equilibrio se rompe, tanto hacia fuera como hacia dentro, aparecen los diferentes grados de “enfermedad” o desequilibrio. La enfermedad no existe más que como un estado de menor salud, y para conseguir la salud es necesario la búsqueda de ese equilibrio en base al respeto de las leyes naturales y de las leyes universales.

El organismo humano y cada una de sus células viven gracias a la ENERGÍA VITAL conseguida por la digestión y asimilación de los alimentos, la respiración, el contacto con el sol, el agua, con la Naturaleza y mediante la relación con las demás personas en el medio social, también a través de la consciencia en el vivir, el pensamiento positivo, el movimiento, el trabajo colectivo, el descanso, el sueño…Dicha ENERGÍA VITAL se manifiesta tanto en la salud como en la enfermedad. Si nos hacemos una herida o nos rompemos un hueso, trabaja para que la herida cicatrice y los dos fragmentos del hueso vuelvan a unirse. En la “enfermedad”, guiado instinto de conservación de nuestro cuerpo, la energía busca positivamente la salud, de tal forma que muchos de los síntomas que la acompañan indican claramente, como luego veremos, esta finalidad.

Tanto en la salud como en la enfermedad, nuestro cuerpo, como organismo vivo que es, tiene verdaderamente un gran poder de curación. Esta fuerza de autocuración es una parte del poder de regeneración de toda la naturaleza que a su vez es una manifestación y una cualidad de toda energía viva.

Hoy en día se admite que miles de remedios contra las enfermedades, desde la aspirina a la penicilina, la ducha fría, las infusiones o las intervenciones quirúrgicas y los partidarios de cada una de ellas dicen que ellos curan. Si todos estos diferentes y contradictorios remedios tienen capacidad de curación no es difícil ver que el verdadero poder curativo se encuentra en la fuerza interna de todo organismo vivo, en su poder de autocuración, a pesar de nuestro esfuerzo por olvidarlo.

La salud es el estado normal de todo ser vivo mientras tenga en cuenta y respete las leyes de la vida: cualquier desviación de esas leyes abre el paso a la enfermedad. Bajo condiciones de vida favorables o adecuadas y apartado de los factores que producen la enfermedad (las verdaderas causas de la enfermedad), nuestro cuerpo tiene poder de curarse a sí mismo y ninguna sustancia extraña a él, menos aún una sustancia tóxica como un medicamento puede hacerlo. El hombre sano es capaz de captar su propia energía de la Energía de la Naturaleza y del Universo. Canaliza las fuerzas del universo que pasan por él.

Mientras la persona lleve una vida sana, el aporte y el gasto de energía se encuentra en equilibrio, se obtiene y se gasta una cantidad semejante y frecuentemente el aporte energético es mayor, sobre todo en las formas más sutiles de energía, por ejemplo en la energía mental o psíquica.

 

El agotamiento es la base de la enfermedad.

 

Hemos visto antes las distintas formas de conseguir energía. Al mismo tiempo, y debido a que la vida es un movimiento constante de fuerzas, nuestro cuerpo gasta energía en el trabajo físico, en el ejercicio, el metabolismo general, en mantener constantes el calor y la temperatura del cuerpo, en el trabajo mental, en el trabajo de eliminación de las sustancias de desecho, en la relación con los demás…

El problema surge cuando debido a nuestra forma de vida antinatural gastamos más de lo que captamos, derrochamos nuestras fuerzas y con el paso del tiempo las reservas de energía se van debilitando, apareciendo el agotamiento y la enfermedad.

Una forma de vida antinatural favorece el gasto o más bien el derroche de mucha energía así como también el desequilibrio energético. El organismo necesita hacer frente y contrarrestar con mucha de su fuerza: una alimentación excesiva y de mala calidad, las sustancias tóxicas (café, alcohol, tabaco, otras drogas…), la contaminación de la tierra, del agua y del aire, las tensiones y desequilibrios emocionales y mentales, el excesivo e inadecuado trabajo, la represión social, las relaciones humanas egoístas basadas en el pequeño “yo” o ego como ombligo del Universo…

Del mismo modo que hay un derroche hay también un aporte insuficiente de energía: una alimentación basada en los alimentos refinados e industrializados, embutidos, conservas, sal, las carnes, los pescados; no aportan la misma vitalidad que la verdura, las raíces y las frutas frescas, los frutos secos, los cereales integrales, que durante los meses de maduración han captado la energía de la NATURALEZA: de la tierra, del agua, del aire y del sol. Más bien al contrario, los alimentos refinados e industrializados roban, en verdad, la energía propia del organismo.

Las frutas y las hortalizas, como alimentos vivos que son, captan la energía del sol, y bajo la acción de sus rayos ultravioleta combinan el gas carbónico (dióxido de carbono) del aire con el agua, con los minerales y demás elementos de la tierra, formando su propia estructura. Son una combinación de las fuerzas de los cuatro elementos: la tierra, el agua, el aire y el sol (fuego), son verdaderos concentrados de energía viva, “la quintaesencia” de la materia viva. Del mismo modo, el aire contaminado y la mal llamada “agua potable” de las ciudades no contienen la vitalidad del aire del campo y del agua almacenada en las frutas y verduras o proveniente de un cristalino manantial. La falta de ejercicio o de un trabajo creativo tampoco sirve de estímulo ni de aporte energético. No olvidemos que el ejercicio o el trabajo producen en un principio un gasto de energía pero que a su vez actúan como estímulos favorecedores del equilibrio de nuestro organismo y la recuperación de la salud. La vida es movimiento. La ausencia del pensamiento positivo y la falta de consciencia y de esperanza en la vida, el desequilibrio psíquico y emocional impiden que el ser humano se recargue con la suficiente energía mental para hacer frente a los problemas de la vida diaria.

Cuando obtenemos una insuficiente cantidad de energía y además la derrochamos en exceso a causa de diversos factores debilitantes, aparece el AGOTAMIENTO. El agotamiento es el punto central de la enfermedad y de hecho la mayoría de las enfermedades se manifiestan acompañadas de sus síntomas: cansancio, debilidad…

 

  1. ELIMINACIÓN DE LAS SUSTANCIAS DE DESECHO. LA INTOXICACIÓN.

 

Asimilación y eliminación.

En el mantenimiento de la vida, el organismo necesita alimentos que le aporten energía y éstos son principalmente los hidratos de carbono o glúcidos (almidones y azúcares) y las grasas. Los hidratos de carbono o glúcidos son la fuente primaria de energía, muchos de ellos se digieren de forma fácil y rápida. El aporte de mejor calidad está en los azúcares de la fruta y los almidones de las patatas, boniatos, castañas, raíces (zanahoria, remolacha, nabo…) y los cereales (pan integral o con el germen, arroz integral, maíz, mijo, trigo…).

Las grasas son una fuente secundaria de energía pero constituyen el material ideal para el almacenamiento energético.

El organismo necesita también sustancias que formen tejidos nuevos y reparen las zonas desgastadas o enfermas para ello están las proteínas contenidas en los alimentos.

De hecho, a los hidratos de carbono y las grasas se les llama ALIMENTOS ENERGÉTICOS y a las proteínas PLÁSTICOS.

Para llevar a cabo todos los procesos del organismo se necesita también la intervención del agua, las vitaminas, los minerales, las enzimas…contenidos en los alimentos vivos; también del oxígeno que respiramos, del estímulo del sol, y de otros factores: ejercicio, trabajo creativo, contacto con la naturaleza, equilibrio psíquico…Al  conjunto de todas estas reacciones de le denomina METABOLISMO.

En el metabolismo normal, en los procesos energéticos, en el mantenimientos de la temperatura constante del organismo, en el crecimiento y regeneración de los tejidos utilizados, se forman cierta cantidad de sustancias de desecho (gas carbónico o dióxido de carbono, urea, ácido úrico, ácido láctico, creatinina…), sustancias que necesariamente deben ser eliminadas.

Estos productos de desecho, formados en el interior de la célula, pasan en principio a la sangre y de ahí a los órganos normalmente encargados de eliminarlos: LOS ÓRGANOS DE ELIMINACIÓN.

Estos órganos de eliminación son: LOS RIÑONES (que expulsan las sustancias de desecho y las toxinas por la orina), el APARATO DIGESTIVO (que lo hace por la mucosa digestiva o piel interna que recubre a los órganos huecos, la bilis y las heces), el PULMÓN (por el aliento), LA PIEL (por el sudor).

En la mujer hay una eliminación por LA MENSTRUACIÓN y por LAS MAMAS en la mujer lactante. En consecuencia y debido a ello la mujer lactante tiene que tener cuidado en no consumir: café, alcohol, tabaco, medicamentos, otros alimentos tóxicos, ya que estas sustancias aparecen en la leche, intoxicando al niño.

 

INTOXICACIÓN O TOXEMIA (Exceso de aporte tóxico y disminución de su eliminación).

 

Cuando una persona lleva una forma de vida sana, en su cuerpo se originan una pequeña cantidad de sustancias de desecho que se eliminan con facilidad. Pero si la forma de vida es la conocida como `”normal”, a estas sustancias de desecho hay que añadir las sustancias tóxicas que provienen del exterior, más las sustancias originadas por la intoxicación intestinal, como veremos más adelante, lo que supone un trabajo extra para los órganos de eliminación.

 

Por la nutrición y la respiración le llegan a las células las sustancias nutritivas y el oxígeno. El oxígeno se combina con estas sustancias y tiene lugar una “combustión” de donde se desprende energía. De esas reacciones químicas se forman sustancias de desecho que deben ser eliminadas. Si los órganos encargados de la eliminación no cumplen su trabajo a consecuencia del agotamiento y del desequilibrio energético, se acumulan toxinas dando lugar a la intoxicación. Agotamiento e intoxicación son la base de la enfermedad.

 

Llegado un momento, la sobrecarga tóxica es tan grande que los órganos de eliminación no dan abasto en el cumplimiento de su trabajo y las sustancias tóxicas se acumulan en el interior del organismo. Debido también al agotamiento energético, anteriormente visto, no hay energía suficiente para que estos órganos cumplan correctamente su trabajo.

Por una causa o por otra, y normalmente por las dos (sobrecarga tóxica y agotamiento energético), tiene lugar una acumulación progresiva de sustancias tóxicas, dando lugar a la INTOXICACIÓN O TOXEMIA origen de cualquier enfermedad.

 

FORMAS DE INTOXICACIÓN.

 

Hacemos una pequeña clasificación de las formas de intoxicación según su origen:

 

Intoxicación interna o autotoxemia. En el metabolismo o funcionamiento normal del organismo se forman sustancias de desecho que si no pueden ser eliminadas se acumulan en el interior del cuerpo (urea, ácido úrico, ácido láctico, dióxido de carbono, creatinina…). Estas sustancias se producen incluso llevando una forma de vida sana, aunque se generan en muchísima mayor cantidad llevando una vida “normal”.

Igualmente en los procesos de destrucción o degeneración de alguno o más órganos se forman sustancias tóxicas: necrosis de algún tejido por falta de aporte sanguíneo y de oxígeno, tumores malignos que degeneran…

 

Intoxicación intestinal. Es la intoxicación causada por la fermentación de los alimentos y la formación de sustancias tóxicas a la que dan lugar. Su origen es múltiple: consumo de alimentos no adecuados a la fisiología del ser humano; comer en exceso, sin hambre, deprisa, muy cocinados, con muchas mezclas (incompatibilidades)…

 

Intoxicación externa. Es el acumulo de tóxicos provenientes del exterior, son sustancias extrañas a la composición normal  del organismo: contaminantes del aire y del agua (agua clorada); tóxicos como el café, alcohol, tabaco, otras drogas, medicinas, vacunas…Alimentos tolerados por el organismo pero no recomendables: carnes, pescados, alimentos refinados, sal, vinagre, alimentos industrializados ricos en conservantes, colorantes, aromas y otros aditivos. Contaminación por las radiaciones eléctricas, rayos X, televisión, centrales nucleares, gamagrafías…Estos últimos elementos actúan volviendo tóxicas las sustancias propias del organismo. Insecticidaas, pesticidas, herbicidas y abonos químicos utilizados en la agricultura (contaminación de la tierra), etc., etc…

 

Intoxicación mental y emocional. Esta intoxicación está originada por las sustancias tóxicas generadas por las tensiones nerviosas, preocupaciones, miedos, soledad, frustraciones, pensamientos erróneos, emociones mal canalizadas, celos, envidias, mentiras, excesivo trabajo intelectual…

Hay una forma sutil de contaminación del pensamiento favorecida por los medios de comunicación y las personas influyentes. Juegan un papel en esta forma de contaminación de la propaganda consumista de los medios de (in)comunicación de masas y en especial la de la TV que tanto daño hace a las personas, y en especial a los niños.

La intoxicación mental y emocional provoca igualmente unos bloqueos energéticos que se acompañan de tensiones musculares y de la disminución de la respiración profunda y relajada, dando lugar a una disminución de la captación de la energía y su libre circulación por el organismo, con lo que se favorece el AGOTAMIENTO.

 

3. LAS CRISIS DE DESINTOXICACIÓN-EL REPARTO DE LA ENERGÍA EN LOS TRES GRANDES SISTEMAS DE NUESTRO ORGANISMO.

 

Las crisis curativas  de desintoxicación.

 

Si las toxinas se acumulan en una cantidad excesiva las células se ven obligadas a vivir en un medio tóxico, degeneran y mueren.

Cuando la acumulación de sustancias tóxicas supera un máximo tolerable (el nivel de tolerancia), el organismo provoca lo que llamamos LA CRISIS DE DESINTOXICACIÓN, con el fin de reducir o evitar la intoxicación o toxemia y el posterior mal funcionamiento, degeneración y muerte de las células. Dichas crisis son lo que en la medicina oficial se conocen como enfermedades agudas o de corta duración (anginas, catarros, bronquitis aguda, tos, vómitos, diarreas, “infecciones” urinarias…).

Este trabajo extra de desintoxicación se lleva a cabo por los llamados ÓRGANOS RELEVO DE ELIMINACIÓN, ayudando así a los órganos que habitualmente efectúan esta función, vistos anteriormente (riñones, aparato digestivo, pulmón y piel). De esta forma se elimina el exceso de sustancias tóxicas.

En las crisis de desintoxicación puede haber una eliminación a través de las mucosas del APARATO RESPIRATORIO en forma de: catarro, tos, gripe, bronquitis…; del APARATO DIGESTIVO en forma de: vómitos, diarrea, boca; del APARATO UROGENITAL: “catarro” de vejiga, “infección” de orina, flujo vaginal en la mujer; de la PIEL, como urticaria, granos, forúnculos, abscesos, aumento de la sudoración…; de la conjuntiva del OJO, apareciendo la conjuntivitis; por el conducto AUDITIVO, dando la otitis.

Igualmente hay una neutralización y eliminación de los tóxicos por el TEJIDO LINFÁTICO que aumenta su trabajo y también el tamaño de sus elementos (anginas, vegetaciones, ganglios inflamados, apendicitis…).

Estas crisis no son verdaderas “enfermedades” sino diferentes formas de eliminación de las sustancias almacenadas que producen la intoxicación orgánica. Son verdaderas crisis curativas, válvulas de eliminación de toxinas, que no debemos intentar combatir con ninguna clase de remedio terapéutico porque en realidad “nos limpian”. No intentemos “curar” el catarro porque es el mismo catarro quien nos cura.

Si tratamos el catarro evitamos la desintoxicación del organismo, pues la mayoría de sus síntomas (mocos, flemas, boca seca, orina oscura, sudor, fiebre…), son diferentes formas de desintoxicación y eliminación y otros síntomas como el malestar general, la sensación de cabeza embotada, el aumento de sensibilidad a los ruidos y luces fuertes, los dolores de cabeza…nos avisan de la necesidad de descanso físico y psíquico.

 

Reparto de la energía en el organismo.

 

La energía vital del organismo se reparte en los tres grandes sistemas: NUTRICIÓN, ELIMINACIÓN Y RELACIÓN. También se necesita la energía para el crecimiento y la reproducción.

El SISTEMA DE NUTRICIÓN, necesita energía para la digestión y asimilación de los alimentos. Tendremos en cuenta que en dicho proceso no interviene solamente el aparato digestivo, el estómago y el intestino, ya que el último proceso de asimilación se lleva a cabo en el interior de cada una de las células. Todas y cada una de las células del organismo interviene en el trabajo de asimilación de las sustancias nutritivas.

Forma también parte de este sistema la respiración, mediante la cual nos alimentamos del oxígeno y de la energía del aire, y la circulación sanguínea que aporta las sustancias nutritivas y el oxígeno necesario para las células.

No nos olvidemos tampoco del aporte nutritivo que recibimos del sol y del contacto con la naturaleza.

El SISTEMA DE RELACIÓN, es el conjunto de los órganos y tejidos encargados de ponernos en contacto con el mundo exterior y con los demás seres humanos y está dirigido en gran parte por la voluntad consciente.

Cuando nos movemos, hacemos ejercicio, pensamos, sentimos, nos comunicamos, realizamos un trabajo intelectual, manual o físico, nuestro organismo lleva gran parte de su energía vital hacia la función de relación y sus órganos: músculos y huesos, cerebro, sistema nervioso, los órganos de los sentidos y del lenguaje.

El tercer gran sistema que necesita un aporte de energía vital es el SISTEMA DE ELIMINACIÓN, formado por los órganos que hemos visto anteriormente, los órganos de eliminación: riñones, pulmones, aparato digestivo y piel. La función de eliminación es una actividad fundamental para el mantenimiento de una buena salud. El cuerpo humano no está sano si sus células mantienen gran cantidad de sustancias de desecho y toxinas.

Tanto para el sistema de nutrición como para el de eliminación es necesario el buen funcionamiento del sistema circulatorio (arterias, venas…).

A la par del trabajo de eliminación se efectúa el de REPARACIÓN (regeneración) de las zonas afectadas por la intoxicación y la falta de energía.

 

A-Centralización de la energía en el sistema de nutrición.

 

La persona que come en exceso, que consume alimentos no adecuados: refinados, industrializados o de origen animal, bebe el agua “potable” de las ciudades, respira el aire contaminado por los humos, bebe alcohol, fuma…derrocha mucha energía en el sistema de nutrición, necesaria para contrarrestar estas sustancias nocivas. Cuando la energía se desvía hacia la nutrición hay menos para cumplir las funciones de eliminación y relación.

Un ejemplo de todos conocido es la forma como la energía y la sangre se centran en en el sistema digestivo, en el abdomen, tras una copiosa y excesiva comida. En este momento la energía se retira del sistema de relación y nos encontramos sin ganas de movernos ni de pensar, con adormecimiento o ganas de dormir, o sin querer hablar. Una parte del cuerpo (músculos, huesos, sistema del lenguaje, sentidos) y el cerebro, ceden su fuerza para que ella se concentre en el aparato digestivo.

Del mismo modo el sistema de eliminación cede su energía para que ella se canalice también hacia el abdomen. Debido a esto muchos de los síntomas de eliminación, los trastornos y las molestias pueden ceder momentánea o temporalmente tras una comida abundante y de difícil digestión. Nos equivocamos si pensamos que la persona enferma debe comer mucho.

 

B-Centralización de la energía en el sistema de relación.

 

Cuando la persona trabaja en exceso y tiene una ocupación no grata, sufre muchas preocupaciones y tensiones nerviosas, vive en la ciudad rodeada de ruidos y luces artificiales, pasa muchas horas muertas delante de la televisión, mantiene de forma continua pensamientos negativos…La energía vital asume ese gasto extra, pero alcanzando cierto nivel deberá “robar” energía de los sistemas de eliminación y nutrición. Debido a ello se ven frenadas estas dos últimas funciones y se favorece la aparición de intoxicación o toxemia y de la enfermedad.

Un ejemplo extremo de una gran centralización de la energía en el sistema de relación, a cambio de dejar con poca fuerza al sistema de eliminación y en especial al sistema nutritivo, ocurre cuando estamos comiendo o recién comidos y nos dan una mala noticia, un susto…, en ese momento la energía se retira bruscamente del sistema de nutrición dando lugar a un corte de digestión y con frecuencia se acompaña de náuseas, vómitos o diarreas que tienen la finalidad de liberar al aparato digestivo de los elementos nutritivos ingeridos.

 

C-Centralización de la energía en el sistema de eliminación en las crisis de desintoxicación o durante la enfermedad crónica.

 

Durante la crisis de desintoxicación la energía vital des organismo se concentra en el sistema de eliminación para que las sustancias tóxicas puedan ser expulsadas. En consecuencia, y durante dichas crisis hay una falta de energía en los sistemas de nutrición y de relación.

La falta de energía en el sistema de nutrición que acompaña frecuentemente a las crisis desintoxicativas, produce aparición de ciertos síntomas como son: la falta de apetito, estreñimiento, diarrea…

Esta situación es frecuente en los niños ya que su instinto está menos degenerado que el de las personas adultas y en consecuencia pierden rápidamente el apetito ante la enfermedad.

Casi la totalidad de energía trabaja en la eliminación, y el aparato digestivo ha cedido la mayor parte de sus fuerzas para que los órganos de eliminación cumplan de la mejor manera posible su trabajo.

La falta de energía en el sistema de relación explica: la aparición de fatiga, cansancio, mareos, piernas frías (debido al descenso de las energía muscular y nerviosa); la cabeza embotada y las pocas ganas de pensar (disminución de la energía mental). La persona está emocionalmente más sensible y pide muchos cuidados y mimos; explica también el aumento de la sensibilidad y las molestias ocasionadas por los ruidos y las luces fuertes (descenso de la energía de los órganos de los sentidos) y la sensación de frío general.

En la enfermedad crónica la energía se concentra también en mayor o menor grado en el sistema de eliminación apareciendo los mismos síntomas, aunque normalmente menos intensos pero más duraderos.

Incluso en esta situación puede ocurrir que por la centralización de la energía en el sistema de eliminación, falte dicha energía para el crecimiento y la reproducción. Aparecen los problemas de crecimiento en el niño pequeño o hay una formación anormal del feto y sus órganos en la mujer embarazada (¿Cuántas malformaciones del fetos no son debidas a esto?). Del mismo modo la falta de energía para el trabajo de reproducción puede hacer que tanto el hombre como la mujer se vuelvan estériles.

LA INTELIGENCIA INTERNA O EL INSTINTO DEL CUERPO dirige el reparto de energía en el organismo y aumenta una función, en este caso la desintoxicación y la curación, a cambio de la disminución de la actividad normal. Hay una interiorización de la energía y junto con ella de la sangre hacia los órganos de eliminación y las zonas más dañadas y enfermas.

Las molestias que aparecen en las crisis de eliminación.

 

Al mismo tiempo que la energía, la circulación sanguínea sufre una interiorización y con ello los órganos menos vitales en ese momento como la piel y las extremidades se encuentran frías y pálidas (manos y pies fríos), la sangre se concentra en el interior del organismo y principalmente en los órganos de eliminación y en las zonas enfermas.

LAS CRISIS DE DESINTOXICACIÓN se acompañan frecuentemente de toda clase de molestias y dolores localizados por todo el cuerpo; molestias y dolores de cabeza, vientre, riñones, hígado, ovarios…, los dolores y las molestias actúan como timbres de alarma que nos avisan de que algo se mueve en el interior de nuestro organismo, es la energía que intenta reparar las zonas dañadas.

Estos depósitos de sustancias tóxicas se eliminan más fácilmente aumentando la circulación y la actividad metabólica del cuerpo, lo que con frecuencia da lugar a molestias y dolores.

 

La inflamación, la fiebre, el dolor.

 

LA INFLAMACIÓN es uno de los procesos más frecuentes y más efectivos de los que utiliza el cuerpo humano para reparar una zona o eliminar las sustancias extrañas, y acompaña de varios síntomas: calor y enrojecimiento local producido por un aumento de la llegada masiva de sangre a la zona; hinchazón, debido al paso de líquido filtrado de sangre a los tejidos de alrededor. Estos síntomas tienen como objeto facilitar la llegada de todos los elementos necesarios para el proceso (proteínas, glóbulos blancos, enzimas, sustancias nutritivas). La inflamación se acompaña de diferentes síntomas, según el órgano afectado.

La inflamación por ejemplo del aparato respiratorio da síntomas de tos, eliminación de flemas, moco…, mientras que la del aparato digestivo dará náuseas, vómitos, diarreas. Cuanto más intensos son los síntomas, más rápido es el proceso curativo. Por el contrario si los combatimos con medicamentos, hierbas y otros procedimientos, retrasamos la curación.

LA FIEBRE como veíamos anteriormente es un síntoma del proceso de desintoxicación y manifiesta un aumento de la actividad metabólica del organismo, por lo que se acompaña del ritmo cardíaco, de la frecuencia respiratoria y una disminución de la actividad física y psíquica. Como ocurre con los demás síntomas no hay que tratar de eliminarla pues con ello ocasionamos un retraso de la curación.

Del mismo modo que en la inflamación hay un aumento de la temperatura de la zona, la aparición de fiebre manifiesta una especie de inflamación general de todas las células del cuerpo que intentan eliminar las sustancias tóxicas acumuladas en su interior.

Cuando una herida se llena de suciedad o tierra, se produce un aumento de la temperatura local (fiebre local) que al acelerar las reacciones químicas facilita el proceso curativo. Del mismo modo la fiebre de todo el cuerpo indica su trabajo por eliminar la suciedad o los tóxicos de sus células.

En los niños pequeños las crisis de desintoxicación (catarros, anginas…) se acompañan frecuentemente de fiebre, el cuerpo del niño se muestra más sano y menos adulterado que el del adulto y reacciona con más fuerza ante el acumulo tóxico. Con la fiebre aumentan las reacciones curativas del organismo y el niño se recupera rápidamente, al día siguiente lo vemos jugando y corriendo en la calle.

Lo más indicado para evitar un aumento excesivo de la temperatura del cuerpo, es ayunar, no comer nada, guardar cama y no abrigarse en exceso. Es un error abrigarse mucho con el fin de aumentar el sudor, especialmente contraindicado en los niños.

Todos sabemos que el ejercicio, el trabajo o una comida fuerte y abundante, aumentan la temperatura del cuerpo, llegando incluso a provocar el sudor, y por ello son las tres formas mejores de aumentar la fiebre.

EL DOLOR es otro de los síntomas más frecuentes en las crisis de desintoxicación y nos indica que algo se mueve en nuestro organismo. Nos dice que dicha zona o todo el organismo necesitan descanso.

El dolor, aunque nos cueste creerlo, indica curación, la herida que cicatriza duele y molesta. Debemos aguantar lo más posible el dolor y aplicar calor en forma de bolsas o baños de agua caliente cuando sea muy fuerte. Otros procedimientos para aliviar el dolor fuerte, pero que no están al alcance de todo el mundo, puede ser el magnetismo o transmisión de energías, la sugestión (hipnosis), en incluso la acupuntura.

 

  1. COMO APARECE LA ENFERMEDAD CRÓNICA. 

Mientras se continúa con la misma forma de vida la enfermedad continúa Aparece la enfermedad crónica.

 

Cuando el organismo no tiene una energía vital suficiente para provocar las crisis de desintoxicación o las cortamos con MEDICAMENTOS o cualquier otro método o “remedio curativo” (ej. leche caliente con miel y coñac), las toxinas no pueden ser eliminadas.

En apariencia la enfermedad se ha curado, pero esto no es cierto ya que el agotamiento y las sustancias tóxicas y de desecho no han sido eliminados. El cuerpo se ve obligado a arrinconarlas en alguna parte.

Si además la persona continúa con la misma forma de vida hay una acumulación progresiva de dichos elementos que con el paso del tiempo dan lugar a la llamada ENFERMEDAD CRÓNICA. En ella hay un fallo inicial del funcionamiento y posteriormente una degeneración progresiva de la estructura de los órganos y tejidos del cuerpo.

La “enfermedad crónica” manifiesta e indica la forma de vida errónea de la persona y continuará su avance progresivo mientras la persona no cambie y evite los errores que está cometiendo. La persona enferma ha roto el equilibrio con todo lo que le rodea y consigo misma. El tratamiento médico terapéutico puede ser solamente un intento de eliminar los síntomas y mientras tanto, al permanecer las mismas causas de enfermedad, ésta continúa.

Tapamos, echamos una manta encima de la enfermedad y creemos que ha desaparecido solamente porque no la vemos. Es como si cerráramos las puertas, las ventanas y las persianas, para no ver el fuego del incendio provocado en el interior de nuestra casa. Saltándose la ley de causa y efecto, se intenta eliminar la enfermedad sin evitar sus verdaderas causas y por ello no se cura la enfermedad sino que, y con ello no siempre, se anulan temporalmente los síntomas.

La enfermedad crónica es un estado de debilidad continua en el que el cuerpo se ha adaptado y ha aprendido a tolerar las toxinas a cambio de una pérdida de su vitalidad y donde falta fuerza para dar lugar a una eliminación aguda o “crisis de desintoxicación”. El organismo aprende a tolerar las toxinas del mismo modo que tolera el alcohol, el tabaco, el café o los medicamentos, cuando la persona se acostumbra a ellos. El cuerpo no siente nada al ingerirlos pero su acumulación progresiva da lugar a la degeneración y destrucción celular.

La persona sana nota más síntomas con la ingestión de alcohol, tabaco, café…su cuerpo es mucho más sensible e intenta rechazar y eliminar las toxinas provocando: náuseas, vómitos, tos, mareos…El cuerpo enfermo y acostumbrado a la continua utilización de estos tóxicos no opone barrera en principio al ingerirlos, no nota síntomas, pero las toxinas se acumulan dentro dando lugar a la posterior intoxicación y produciendo la enfermedad.

La persona sana es como un río cristalino, en el que al echar una sola gota de tinta vemos fácilmente su recorrido. Su cuerpo nota rápidamente la intoxicación y reacciona contra ella. El enfermo es semejante a un río contaminado, por ejemplo la ría de Bilbao, aunque echemos en él un barril de petróleo no se ve la porquería, el enfermo no nota el acumulo tóxico en sus células y por ello no lo rechaza.

El tratamiento médico de las crisis agudas: catarros, anginas, bronquitis, vómitos, diarreas, fiebre…, facilita la aparición de enfermedades crónicas o degenerativas: bronquitis crónica, asma, enfermedades reumáticas, diabetes, cáncer…Impedimos con ello la acción de las válvulas de eliminación o crisis agudas.

Si el cuerpo produce vómitos para eliminar las sustancias irritantes del estómago, ¿por qué tratarlos?, si el cuerpo produce diarrea para eliminar la sucia materia enferma de los intestinos, ¿por qué eliminarla? Si la persona al comenzar a fumar, tose y se marea ¿por qué seguir haciéndolo? Al actuar de ese modo los tóxicos y las sustancias de desecho se acumulan en el interior y ocasionan con el paso del tiempo la enfermedad crónica.

Si mediante las crisis agudas no permitimos que el cuerpo elimine las sustancias perjudiciales, se abre paso a la enfermedad crónica, y luego a la enfermedad degenerativa y de destrucción de órganos.

Incluso la enfermedad crónica se desarrolla con crisis o “recaídas” temporales, siendo agudizaciones del mismo proceso, frecuentemente son repetidos intentos de curación, de dar marcha atrás y mejorar la situación de la enfermedad, aunque temporalmente aumenten las molestias.

La enfermedad no es una equivocación o un fallo del funcionamiento del cuerpo, es una acción correcta de todo el organismo vivo en un intento de mantener la vida. La llamada enfermedad es un “proceso de desintoxicación” en el caso de la ENFERMEDAD AGUDA, o indica los “cambios que ocurren en el cuerpo” al tener que adaptarse a una forma de vida antinatural y errónea, cosa que ocurre en la ENFERMEDAD CRÓNICA.

 

La edad, el clima, la herencia, los microbios.

 

La enfermedad no es debida al “ataque” de los microbios, ni es consecuencia de la edad, la herencia, el clima, la mala suerte, el Dios lo ha querido; aunque también es cierto que algunos de estos factores pueden intervenir frecuentemente, desencadenando o modificando la crisis.

La EDAD predispone a que la enfermedad se manifieste de una forma característica. A cada etapa le corresponde unas enfermedades típicas, conociéndose las enfermedades de la infancia, de la adolescencia, del adulto y del anciano. El CLIMA facilita la aparición de ciertas enfermedades correspondientes (ej. el clima húmedo favorece que el desequilibrio y la enfermedad se manifiesten en forma de trastornos del aparato respiratorio y como molestias reumáticas).

La HERENCIA favorece también la aparición de unos síntomas localizados y determinados de la enfermedad. Cuando una persona, cuyos padres son diabéticos sobrecarga su cuerpo y no respeta las leyes de la vida, el desequilibrio o enfermedad se localiza más fácilmente con los síntomas de la diabetes. Normalmente se hereda la predisposición y rara vez la enfermedad. Si sobrecargamos nuestro cuerpo con una forma de vida antinatural el desequilibrio aparece en la zona predispuesta.

Los MICROBIOS no aparecen más que sobre un “terreno favorable” a su crecimiento, en el cuerpo de la persona ya enferma. Primeramente hay un desequilibrio, agotamiento, intoxicación y luego aparece el microbio. Los microbios (gérmenes) no “germinan” en nuestros cuerpos si no tienen las condiciones adecuadas para hacerlo, del mismo modo que una semilla no puede germinar si no encuentra las condiciones adecuadas: tierra fértil, agua, abono…

Estos factores favorecen la aparición de algunas enfermedades o síntomas característicos pero no son las causas iniciales, actuando desfavorablemente en la persona ya agotada o intoxicada. Primero es la enfermedad y luego influyen sobre ella, la edad, el clima, el frío, los microbios. La mala suerte y el dios castigador se abstienen.

No tenemos una peor suerte que los demás, todo en la naturaleza tiene un por qué, todo efecto tiene una causa que le precede, lo que vivimos aquí y ahora es consecuencia de nuestro vivir anterior y lo que nos parece malo es bueno.

 

5-LOS SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD.

 

Los síntomas de la enfermedad pueden ser de dos clases, unos son el resultado del esfuerzo des cuerpo para eliminar las toxinas que ponen en peligro la vida, y otros son consecuencia de los efectos destructivos de las toxinas sobre el cuerpo.

Si los síntomas de la enfermedad nos resultan desagradables es para que nos demos cuenta de que vivimos erróneamente y hagamos un replanteamiento de nuestra forma de vivir. De igual modo nos molestan para que no nos guste estar enfermos y nos veamos obligados a buscar la salida con nuestro propio esfuerzo.

Con los medicamentos podemos eliminar los síntomas pero no las causas de enfermedad, pues éstas seguirán actuando a menos que se produzca un cambio en la forma de vida, buscando la salud y el equilibrio. No nos damos cuenta que el poder de curación es una cualidad del organismo vivo, de todo ser vivo, y que la curación es un proceso biológico normal y no un arte terapéutico en manos de un médico.

 

Los síntomas de la desintoxicación aguda y crónica.

 

Además de la inflamación, la fiebre y el dolor, vistos en otro capítulo, estudiamos ahora los síntomas característicos de las crisis de desintoxicación y de la desintoxicación crónica.

Los síntomas de las crisis de desintoxicación y de las enfermedades crónicas. Son semejantes, sólo varían en su intensidad y en la duración en el tiempo.

Síntomas de eliminación. Estos síntomas indican un aumento de la expulsión de las sustancias de desecho y tóxicas:

-En los riñones hay una eliminación de orina oscura y olorosa, acompañada a veces de arenilla o moco.

-En los pulmones hay una eliminación de flemas, moco, aliento cargado o con olor dulzón a acetona…

-En el aparato digestivo puede aparecer una inflamación de las encías, boca seca, labios secos, lengua pastosa y coloreada, saliva con gusto a tabaco, sal o medicamentos; vómitos, diarreas, gases…

-En los genitales puede ocurrir la aparición de flujo vaginal, alteraciones de la menstruación (regla más oscura de lo normal, eliminación de coágulos, adelantos y retrasos en el tiempo), gases vaginales…

-En la piel puede haber aumento de la sudoración o al contrario la aparición de piel seca, aumento de la grasa, granos, sarpullidos, descamación, formación de seborrea y caspa en el pelo…

-En los ojos puede haber una eliminación que dé lugar a una conjuntivitis y en los oídos a una otitis.

Otros síntomas. Las crisis de desintoxicación o la desintoxicación crónica se acompañan normalmente de otros síntomas más o menos molestos:

-Molestias digestivas: náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, “tristeza” en la boca del estómago…

-Alteraciones respiratorias: tos, dificultad respiratoria…

-Molestias al orinar: frecuentes ganas de orinar y dolor y escozor al hacerlo…

-Cansancio, debilidad general, dolores de cabeza, mareos…

-Dolores musculares o articulares…

-Cambios de carácter: nerviosismo, ansiedad, depresión, intranquilidad, apatía, excesiva sensibilidad, insomnio…

Síntomas de la interiorización de la energía. Cuando estamos enfermos el cuerpo acelera el proceso de desintoxicación. El organismo aumenta el trabajo de recuperación interiorizando sus fuerzas, restándolas de otras funciones no tan necesarias en este momento. Debido a ello podemos notar: debilidad, fatiga, decaimiento, piel seca, caída del cabello, falta de apetencia sexual, desaparición de la menstruación…Esta inversión de fuerzas es pasajera y desaparecerá en cuanto descansemos. (Ver el capítulo del reparto de la energía en el organismo).

La pérdida de peso. Durante la desintoxicación el cuerpo se dedica a renovar los órganos, elimina las sustancias tóxicas acumuladas, y para ello va “dirigiendo” sus tejidos. Esto junto con la eliminación del agua retenida para diluir las sustancias tóxicas, da lugar a una disminución de peso.

Hay que tener en cuenta que el peso ideal varía mucho en relación con el sexo (a igual altura la mujer pesa menos que el hombre), la constitución, el armazón óseo y el desarrollo muscular. De todas formas la mejor manera de determinar el peso ideal es comenzar una alimentación sana, con ella nuestro cuerpo irá perdiendo los kilos que le sobran, tendiendo así hacia su peso ideal.

Es importante estar al tanto de dicho proceso y no alarmarse ante la pérdida de peso. Tras la crisis de desintoxicación, una comida adecuada y cierto trabajo muscular nos ayudarán a recuperar nuestro peso ideal. Deberemos tener siempre en cuenta que durante el proceso de la disminución de peso no hay pérdida de un solo gramo de sustancia o tejido vital para el organismo, el cuerpo elimina lo que le sobra y le supone sobrecarga.

 

6. RENOVAR EL CUERPO – LA ENFERMEDAD ES UNA Y CAMBIA CON LA FORMA DE VIDA.

 

Para curar nuestro cuerpo hay que renovarlo con materiales de buena calidad. Los factores de salud.

La persona que construye una casa utiliza ciertos materiales: madera, clavos, ladrillos, cemento…Con el paso del tiempo y el uso o mal uso de la casa se van alterando algunas partes. En la reparación de las zonas rotas y en mal estado se usan los mismos elementos que se usaron anteriormente en su construcción: maderas, clavos, ladrillos…

Nuestro organismo vivo se construye y renueva o se cura constantemente mediante: los alimentos, el agua, el aire, el sol, el ejercicio, el reposo, el equilibrio mental, el ambiente tranquilo y positivo…; si dichos elementos empleados son de buena calidad no hará falta “repararlo”, sin nosotros notarlo habrá una renovación continuada, suave y progresiva. En cambio si son de mala calidad (alimentación excesiva y no adecuada, ingesta de sustancias tóxicas: alcohol, tabaco…, falta de sol y vida sedentaria, desequilibrio psíquico…), fallará la estructura y el funcionamiento del cuerpo y de la mente, apareciendo la enfermedad crónica.

Si queremos curar la enfermedad necesitamos reconstruir nuestro organismo con nuevos materiales, pero de la mejor calidad: alimentación sana, aire y agua puros, sol, ejercicio, reposo, equilibrio mental y emocional, ambiente relajado…todo ello hará que se encuentre fuerte y resistente.

El conjunto de estos elementos es lo que conocemos como los FACTORES DE SALUD, materiales con los que ya desde un principio deberíamos haber construido y mantenido nuestro cuerpo. Para la recuperación de la salud no se necesita ninguna sustancia extraña y menos aún unas sustancias tóxicas en forma de medicamentos. Una persona enferma que quier curarse debe utilizar los mismos factores que mantienen y favorecen la salud en las personas sanas. Si un medicamento es perjudicial para una persona sana de tal forma que le puede provocar molestias y trastornos, ¿cómo puede ser recomendable y beneficioso para un enfermo?

NO HAY MUCHAS ENFERMEDADES, la enfermedad es el agotamiento y la intoxicación que se manifiesta con síntomas diferentes.

El cuerpo es una UNIDAD en la que la enfermedad es el resultado de la falta de equilibrio y no podemos ni debemos intentar “curar” una parte sin la curación del todo. NO intentemos “tratar” el hígado, el estómago, los riñones, aislados de los demás órganos.

Frecuentemente al eliminar los síntomas de una zona, la enfermedad se manifiesta en otra diferente. Cambian los síntomas y su localización siendo la misma enfermedad. Son los conceptos de UNIDAD DEL CUERPO Y DE LA ENFERMEDAD. El cuerpo es uno y la enfermedad es la misma (agotamiento, desequilibrio energético, intoxicación) aunque los síntomas y la localización pueden variar con el paso del tiempo y los tratamientos médicos.

En este cambio de localización de la enfermedad reaparece con los síntomas característicos de los órganos nuevamente afectados. Cuando alcanza el aparato respiratorio se acompañará inevitablemente de: tos, eliminación de flemas, dificultad respiratoria…y si afecta al aparato digestivo: náuseas, vómitos, diarrea. Si lo hace al aparato urinario: escozor o dolor al orinar, dolor en la zona, orina muy oscura y olorosa. En cualquier caso es la misma enfermedad.

 

La enfermedad cambia con la forma de vida.

 

La enfermedad y los síntomas que la acompañan están en relación con la manera de vivir de cada época y de cada grupo viviente. Las enfermedades que asolaban regiones o países enteros de Europa durante la edad media: la peste, el tifus, la fiebre amarilla, el cólera…fueron disminuyendo hasta desaparecer total o casi totalmente, sin que intervinieran para nada los tratamientos médicos. La falta de higiene, la mala y escasa alimentación, la falta de agua viva en las ciudades, la ausencia de alcantarillado, la situación social, las guerras continuas, los tratamientos médicos con venenos fuertes…, daban origen a estas enfermedades que lentamente fueron desapareciendo conforme fue cambiando la forma de vida.

Las condiciones y hábitos de la vida moderna favorece la aparición de otras clases de enfermedades y “epidemias”, las llamadas enfermedades de la civilización o del consumo. La mala y excesiva alimentación, el consumo de sustancias tóxicas (café, alcohol, tabaco…), la contaminación, la falta de ejercicio y la vida sedentaria, la falta de contacto con la naturaleza, las tensiones de la vida moderna…, dan lugar  a la aparición del cáncer, reuma, diabetes, gota, arterioesclerosis, infarto…(enfermedades de la sociedad de consumo).

Como vemos el avance de la medicina no ha influido en este proceso para nada. Las enfermedades han ido cambiando con arreglo a las diferentes formas de vida. Si influye, en cambio, la higiene, la cultura, el agua potable…

Los ciclos en la evolución de la tierra, de la naturaleza y de todo el universo favorecen también que en ciertas épocas predominen un tipo de enfermedades características. Hay ciertos ciclos en la naturaleza que nos son conocidos, sabemos que en el verano predominan las enfermedades del aparato digestivo (vómitos, diarreas, colitis) mientras que en el invierno predominan las enfermedades respiratorias (catarro, bronquitis, gripe). Las úlceras de estómago y duodeno causan más molestias y trastornos en primavera y otoño. La fiebre aumenta al atardecer del día y las crisis asmáticas ocurren normalmente por la noche, en primavera aumentan las crisis alérgicas y con la luna llena son más frecuentes los problemas mentales y los partos.

La época o ciclo evolutivo de la tierra, al margen de un factor primordial come es la forma de vida, predispone a que el abuso del cuerpo y el poco respeto a las leyes de la vida se manifiesten en una forma de enfermedad o en otra diferente, según el momento.

Debemos caminar hacia una ciencia de la salud, hacia el estudio y el conocimiento de ese gran olvidado, nuestro organismo (cuerpo y mente) del que sólo nos acordamos cuando nos molesta. Tenemos que reaprender a comer, a respirar, a movernos, a tomar el sol, a sentir, a pensar, a dar, a relacionarnos con la naturaleza y las demás personas…, necesitamos volver a vivir. Dejemos que quien lo vea así pueda quemar su vida en cuatro días ya que tarde o temprano el sufrimiento le va indicar el error cometido e incluso le va a ayudar, si está abierto, a darse cuenta de que hay un nuevo camino más verdadero y sabio.

Sin necesidad de estudiar a fondo la enfermedad y los cientos de formas de tratarlas, estudiemos la salud y la forma de conseguirla, respetando las leyes de la vida y las leyes naturales y para ello no es necesario volver al tiempo de las cavernas, sino todo lo contrario. Queramos o no somos parte de la naturaleza y si rompemos nuestro equilibrio con ella, aparece la desarmonía y la enfermedad.

 

Si quieres saber más, lee el siguiente libro: La enfermedad, qué y para qué. A tu salud. (De Karmelo Bizcarra).

 

¿De qué manera cae enfermo el organismo?

 

Como ya hemos dicho los desperdicios metabólicos y las toxinas son de naturaleza ácida, pero hay mecanismos para tener controlado el ph. Sin embargo, cuando el organismo se acidifica se puede caer enfermo de tres maneras diferentes.

La primera es el ensuciamiento del organismo. Cuando los órganos, tejidos y células están llenos y sobrecargados de toxinas, no hay, porque se dificulta, el intercambio celular, la nutrición y la excreción. Es decir, las células necesitan nutrientes transportados por la sangre y necesitan echar sus desperdicios metabólicos fuera pero si están sobrecargadas y su membrana tupida no puede asimilar los nutrientes - o tendrá una capacidad muy limitada- ni expulsar hacia la linfa los desperdicios, y si aún es capaz de expulsar parte de ellos quedarán estancados en el espacio y líquido intersticial y en la linfa, ya que no existe fluidez al estar éstos también sobrecargados.

En realidad el mecanismo de esto es mucho más complejo, pero aquí os expongo una pequeñita pincelada para que os podáis hacer una ligera idea.

La segunda se encuentra ligada a la actividad de los enzimas. Estos son los “pequeños obreros” en el origen de todas las transformaciones bioquímicas que tienen lugar en el cuerpo, y de los que depende el buen funcionamiento de los órganos. Ahora bien, los enzimas no pueden trabajar correctamente más que en un entorno de ph bien definido (ligeramente alcalino, de 7,35 a 7,45). Caso contrario, su actividad se ve perturbada o incluso interrumpida por entero. Cuando solo se produce una ralentización, aparecen enfermedades; en caso de interrupción, el cuerpo ya no puede seguir funcionando y muere. Sin llegar a tan extremo estadio, diferentes trastornos se instalan a medida que un número cada vez mayor de enzimas se ven perturbados en su actividad por la acidificación del organismo.

La tercera manera de caer enfermo se debe a la agresividad de los ácidos presentes en exceso en los tejidos. En efecto, antes de ser neutralizados por las bases, irritan los órganos con los que se hallan en contacto. Resultan de ello inflamaciones, muy dolorosas a veces, pero también lesiones o esclerosis de los tejidos. Ello concierne ante todo a los órganos encargados de eliminar los ácidos fuertes, como son la piel y los riñones. Una gran parte de los eczemas, urticarias, pruritos y eczemas de la piel se deben a la irritación causada por la acidez excesiva del sudor. Los lugares más atacados son, evidentemente, aquellos donde el sudor se estanca: bajo las axilas, bajo las rodillas, bajo la correa del reloj o, en el caso de los bebés, bajo los pañales (eritema de los lactantes). Cuando es la orina la que se encuentra demasiado cargada de ácidos, las micciones son dolorosas, las vías urinarias “arden”, se inflaman con rapidez (uretritis) o se infectan (cistitis).

Invisible a nuestros ojos, pero pudiendo ser experimentada muy claramente por las personas afectadas, la agresión de los ácidos provoca dolores articulares (artritis), de los nervios (neuritis) y de los intestinos (enteritis, colitis, quemaduras anales).

Habiendo quedado frágiles los tejidos por causa de la acidez, una infección microbiana o viral puede fácilmente sobre-añadirse a los trastornos ya mencionados, dado que las lesiones de las mucosas (respiratorias, por ejemplo), permite a los microbios penetrar fácilmente en los tejidos y multiplicarse en ellos. Tanto más cuanto que el sistema inmunitario puede, él mismo, hallarse disminuido por la acción de los ácidos.

La cuarta causa de padecimiento por la acción de los ácidos se debe al hecho de que toda persona que se acidifica se desmineraliza inevitablemente, ya que el cuerpo debe ceder los minerales básicos para neutralizar los ácidos. La desmineralización puede ser importante y afectar a cualquier órgano, pues los minerales básicos (calcio, magnesio, sodio, potasio, manganeso, hierro…) se encuentran en todos los tejidos y son extraídos para tamponar  el exceso de ácidos.

Los problemas de desmineralización más conocidos conciernen al esqueleto y los dientes. Los huesos se descalcifican, pierden su resistencia y su flexibilidad, tanto que llegan a quebrarse con facilidad (fractura espontánea del cuello del fémur), pierden densidad (osteoporosis), se inflaman al nivel de las articulaciones (reúmas), los discos intervertebrales se corroen (ciática), etc. También los dientes devienen frágiles al desmineralizarse. Se vuelven sensibles a los alimentos fríos o calientes, se fisuran, se desmoronan o desarrollan caries con facilidad.

La fragilidad por desmineralización debilita los cabellos, que pierden su brillo y caen en abundancia, las uñas se desdoblan y se rompen al menor choque; la piel se deseca, se fisura o se cuartea; las encías se deforman, devienen sensibles y sangran.

 

LOS ALIMENTOS ACIDIFICANTES Y ALCALINIZANTES

 

Las células funcionan mejor en un medio ligeramente alcalino y son incapaces de funcionar si el PH dentro de las células o en los fluidos que las rodean, difiere demasiado del óptimo. Por tanto, existen complejos mecanismos para mantener a la sangre y los tejidos celulares dentro de una estrecha gama de PH, que oscila entre 7,35 y 7,45 , es decir, ligeramente alcalino (un PH de 7 es neutro, superior a  7 es alcalino y e inferior a 7 es ácido). Los minerales participan en la regulación de la neutralidad del organismo debido a que algunos de ellos son ácidos, otros básicos, y ambos pueden ser combinados para formar sales neutras. Dado que generalmente los desperdicios metabólicos y las toxinas son de naturaleza ácida, el cuerpo combina estos minerales básicos con dichos residuos ácidos y los elimina a través de la orina. El organismo dispone de diversos mecanismos para mantener el equilibrio ácido-base, además de éste.

Los minerales con propiedades alcalinas se encuentran abundantemente en las verduras, frutas, semillas y germinados.  Sin embargo, los productos animales (carne, pescado, huevos) son  ricos en minerales con propiedades acidificantes y muy bajos en minerales alcalinos; además también son muy acidificantes por la urea, ácido úrico, amoníaco y otros residuos metabólicos procedentes del proceso digestivo, las cuales son muy nocivas y tóxicas para nuestro organismo.  Los cereales y las legumbres tienen un valor intermedio, por ejemplo un abuso de cereales integrales y legumbres llevaría a la acidificación; ni que decir de los cereales refinados, éstos ya son acidificantes de por si con una cantidad moderada. Por eso lo que más debe predominar en el menú diario son las verduras,  frutas y germinados, aún con más abundancia de verduras, para mantener un equilibrio ácido-base equilibrado y un terreno adecuado.

Raramente la alcalinidad es un problema en la sociedad occidental debido al tipo de alimentación, sino que suele ser al revés, están acidificados.

 

ACIDIFICANTES FUERTES.

(Favorecen también la putrefacción intestinal y fermentaciones anormales).

Los alimentos y comestibles de este grupo son los que menos se deben consumir, algunos incluso excluirlos totalmente de la dieta. Acompañados siempre de verduras y hortalizas.

 

Acidificantes indirectos (los desmineralizados que desmineralizan):

 

1-     Azúcar blanco, y alcohol, glucosa, etc.

2-     Harina blanca y cereales desnaturalizados o refinados (pan blanco, arroz blanco, pasta italiana blanca...).

3-     Grasas saturadas: sebos, aceites refinados, cremas y mantequillas industriales, y los innumerables productos hechos con las materias primas de 1), 2) y 3): dulces, galletas, panes, pastas, pasteles y las mil recetas de la cocina moderna.

 

Los comestibles de este apartado (porque no son alimentos) se deben evitar completamente. Ir sustituyéndolos por sus homólogos completos, enteros e integrales.

 

Acidificantes directos (especialmente ricos en ácido úrico y purinas):

 

4-     Carnes, pescados, huevos (y sus caldos).

5-     Embutidos. Se deben evitar totalmente.

6-     Cacahuetes y otras legumbres (alubias o habas, garbanzos, lentejas,…)

7-     Café, té, cacao, cola, mate. Evitar por completo.

 

 Consumir moderadamente los productos que se incluyen en los números 4 y 6.

 

Otros acidificantes:

 

8-     Quesos duros.

9-     Sal aditiva refinada. Sustituirla por la sal marina completa o sal del Himalaya.

10- Tomate verde. Ha de ser bien maduro.

11- Alcohol y tabaco.

 

Los productos y comestibles de este apartado se deben suprimir.

 

 

Muy importante: los acidificantes fuertes no deberían pasar del 15 % del peso de los alimentos diarios. La sal aditiva se debería evitar completamente y sustituirla por la sal marina natural o la sal del Himalaya  (y siempre en poca cantidad).

 

 

ALCALINIZANTES.

(Favorecen también la flora intestinal fermentativa sana).

Los alimentos de este grupo son los que más se deben consumir.

 

1-     Frutas crudas.

2-     Hojas verdes crudas (al cocinarlas se debe consumir el agua donde se han hecho, menos la de la espinaca). Infusiones de hojas. Algas.

Nota: la col de Bruselas y las alcachofas no son hojas y son ligeramente acidificantes.

Muy alcalinos: alfalfa, apio, esencia verde de hierba de trigo y cebada, ortigas.

3-     Raíces y tubérculos crudos (al cocerlos consúmase el agua): rábano negro, zanahorias, remolacha, rabanitos y especialmente la patata.

4-     Castañas, calabazas, plátanos.

5-     El requesón fresco de cabra, si se consume, yogur de cabra natural

6-     Grasas no saturadas: aceites no refinados, ni calentados, sacados mecánicamente -es decir, de primera presión en frío)-, o los frutos enteros de almendra, sésamo, girasol, linaza, aceitunas, etc.

7-     Habas de soja.

8-     Almendras.

                                        

 

ACIDIFICANTES LEVES (pueden ser considerados CASI NEUTRALES).

Los alimentos de este grupo se deben comer en cantidad moderada, normal. Acompañados siempre de verduras y/o hortalizas.

 

1-     Cereales integrales y panes de éstos (favorecen en alto grado la sana flora intestinal fermentativa).

2-     Nueces, avellanas, etc.

3-     Miel.

4-     Tomates muy maduros.

5-     Vinagre de sidra natural.

6-      Ciruelas, cerezas, albaricoque y bayas como fresas, frambuesas, arándanos, etc.

 

Notas:

-         Los alimentos originariamente alcalinos se tornan acidificantes si se cocinan excesivamente y más aún si se “recalientan”.

-         La fruta verde (no madura) acidifica y desmineraliza. Las frutas ácidas (cítricos, piña tropical, granada y tomate) en dosis razonables son alcalanizantes excelentes, pero en más dosis, excesivas, “no son bien metabolizadas “y actuarían como acidificantes fuertes.

 

HIDRATOS DE CARBONO COMPLEJOS ÁCIDOS Y ALCALINOS.

 

Alcalinos:

-         Mijo.

-         Alforfón o trigo sarraceno.

-         Plátano.

-         Patata.

-         Boniato.

-         Maíz muy tierno en panocha.

-         Calabaza.

-         Castañas.

                                                               * Sin clasificar: quínoa: neutra.

Ácidos:  

                  -      Trigo.

-         Pan, pastas italiana y de sopa.

-         Arroz.

-         Avena.

-         Centeno.

-         Maíz.

-         Cebada.

 

Alternar un día de cereales ácidos con otro día de féculas alcalinas.

 

También genera acidosis o acidificación:

 

  • Todos los fritos: alimentos cocinados durante demasiado tiempo. Algunos dejados de una comida para otra y recalentados.
  • Dieta seca, poco hidratada: por beber poco líquido y predominar en la dieta los alimentos densos, consistentes o deshidratados, en vez de los hidratados que contienen un abundante porcentaje de agua como las frutas y verduras. La orina y el sudor son las principales vías de eliminación de ácidos pero el organismo no puede utilizarlas si no dispone de suficiente agua.
  • Glotonería: comer en exceso forzando la capacidad digestiva del organismo.
  • No dormir lo suficiente, falta de sueño. Pero también dormir en exceso.
  • Mezclas alimenticias incompatibles (explicadas en este dossier más adelante).
  • Suspensión de la digestión de almidones. Causado por la mezcla de alimentos incompatibles.
  • Suspensión de la digestión de proteínas. Causada por la mezcla de alimentos incompatibles.
  • Permanencia prolongada en el colon (intestino grueso) de alimentos fermentados y/o putrefactos, produciendo estreñimiento. Producidas por una mala digestión, la mayoría de las veces causada por no evitar las incompatibilidades alimentarias, mezclando alimentos incompatibles, por una ingesta excesiva de alimentos o por consumir comestibles no adaptados a nuestra fisiología anatómica-bioquímica (aptos para otro tipo de animales). 

 

COMESTIBLES Y ALIMENTOS A ELIMINAR.


LECHE.
 

La leche es una secreción glandular característica de todas las hembras mamíferas. Los mamíferos son un orden de animales cuyas hembras poseen unas glándulas especiales (mamas) destinadas a alimentar a sus crías en las primeras etapas de su vida. La leche está hecha y es específica en su composición u bioquímica para el metabolismo de la especie  animal para el que está destinado, es decir para las crías de la madre mamífera. Así que la leche de perra es para los cachorros del perro, la leche de las gatas es para las crías de gata, la leche de los rinocerontes es para los  bebes rinocerontes, la de elefante para los elefantitos, la leche de vaca es para vaquitas bebe, o sea para terneros (no para humanos), etc. Una vez que la cría alcanza un desarrollo suficiente para alimentarse de manera autónoma, la leche es abandonada y JAMÁS volverá a ser utilizada en la edad adulta.

Terminado el periodo de lactancia, todo mamífero pasa a tomar la alimentación propia del animal adulto. Sólo el hombre pasa de la leche propia a la leche de otra especie animal, en lugar de pasar a una sana alimentación del adulto. Sólo el humano, que al fin y al cabo también es un mamífero, comete la excepción de seguir tomando leche una vez destetado. No se le ocurre pensar que, si trasladamos éste hecho al caso de otro mamífero, lo veríamos como algo absurdo y ridículo. A nadie se le ocurriría afirmar que, una vez destetados, un elefante, un león, un buey, un venado, no podrían crecer si no recibieran la leche de un animal de otra especie, a parte de su alimentación usual.

Sólo es el ser humano es el único mamífero que sigue consumiendo leche durante toda su vida y con el agravante de tratarse de leche de otras especies, no de la propia especie. Lógicamente, el contenido de la leche de vaca no es el mismo que el de la leche humana porque tenemos metabolismos muy distintos, aunque su aspecto blanquecino puede dar la impresión a simple vista de que todas las leches son iguales. El contenido en grasas y proteínas de la leche de vaca resulta excesivo para el ser humano y las proporciones de glúcidos (hidratos de carbono o azúcares) y minerales también son distintos, y además varían según la fase  de la lactancia. Por otro lado, la leche sirve de vehículo de transmisión entre madre y bebé de una variedad de hormonas, anticuerpos y otros factores inmunológicos propios y específicos de cada especie. Es ridículo pensar que no obtendremos el suficiente calcio si no seguimos tomando leche ¿Cómo los otros animales mamíferos una vez destetados consiguen el suficiente calcio que necesitan? ¡De su alimentación natural propia de esa especie Pues nosotros igual, o ¿es que acaso somos totalmente defectuosos? No, la madre naturaleza nos hizo perfectos como los demás animales. ¿Por qué hay entonces tanta deficiencia de calcio en los seres humanos de la actualidad? Por una simple razón, porque no seguimos nuestra alimentación natural propia de nuestra especie si no una alimentación muy acidificante que nos hace perder calcio para neutralizar en parte dichos ácidos y porque comemos comestibles totalmente desnaturalizados que nos roban calcio entre otros minerales y vitaminas --en realidad son antinutrientes, por eso no son alimentos si no comestibles- (como el azúcar blanco, los cereales y harinas refinadas, bebidas gaseosas, las carnes rojas, la proteína animal en exceso, etc.),  y… algo que la mayoría de las personas no saben, y es  que la leche de vaca nos hace perder calcio ¡¡Si, lo que están leyendo, han leído bien!! Y esto último es debido a que la composición de la leche de vaca, como está adaptada al metabolismo bioquímico de su especie, nosotros no lo damos metabolizado bien haciéndonos perder calcio en nuestra bioquímica; de hecho, las poblaciones que más leche y productos lácteos consumen como Estados Unidos tienen más incidencia de osteoporosis, fracturas de cadera, etc., y las que no los consumen como China, Japón y otros países asiáticos apenas padecen de osteoporosis y problemas similares. Además la leche de vaca tiene muchos más efectos perjudiciales nosotros que el citado. Todo esto lo explicaré resumidamente más adelante para que se entienda.

 

Como una vez destetados ya no necesitamos leche, la enzima que fabricamos para digerir la lactosa (azúcar de la leche), llamada “lactasa” va disminuyendo hasta desaparecer, con lo que no se digiere. Cuando alguna sustancia no se digiere adecuadamente, fermenta en el caso de los azúcares o hidratos de carbono (como en este caso) o pudre en el caso de las proteínas. Y tanto la putrefacción como la fermentación son tóxicas, dan como resultado numerosas y diversas toxinas, intoxicando nuestros intestinos –dificultando su buen funcionamiento- y consecuentemente, con el tiempo nuestro organismo.

 

Dado que el bebé y las crías de los mamíferos en su fase de lactantes, están recibiendo un alimento altamente especializado y específico, la naturaleza crea mecanismos para que se aproveche al máximo este nutriente perfecto. Para ello fabrica los péptidos opiáceos de la leche, que incrementan la permeabilidad intestinal, o sea “abren” la malla filtrante que es la mucosa de los intestinos. Si bien la mucosa del intestino delgado está diseñada para evitar el paso de alimentos no digeridos o sustancias tóxicas, en los bebés y crías, no existe riesgo al ser la leche materna un alimento perfecto y totalmente digerible. Por ello, la mucosa se hace más permeable, a fin de no desperdiciar ni una sola gota de este nutriente vital, asegurando la absorción de los factores de crecimiento presentes en la leche materna. Este mecanismo se convertirá en uno de los más grandes problemas del adulto que  continúe ingiriendo péptidos opiáceos ya que pasara de los intestinos a la sangre sustancias no digeribles y tóxicas y de ella hacia diversas partes de nuestro cuerpo, las cuales no deberían pasar si no que deberían seguir su trayecto, pasando del intestino delgado al grueso para su excreción mediante la formación de las heces, siendo parte de su composición. La leche contiene diferentes péptidos opioides enmascarados en proteínas (caseína, lactoalbúmina, beta-lactoglobulina, y lactoferrina). Los péptidos opiáceos de la leche también tienen la función de generar una dependencia del bebé o la cría hacia la madre y un estímulo a consumir alimento. Además los tranquiliza y los duermen, cosa sencillamente comprobable en la reacción de los lactantes luego de mamar por lo que en el adulto genera apatía, adormecimiento, lentitud y enlentecimiento mental.

Pero aún tienen más incovenientes los péptidos opiáceos, uno de los cuales se visualiza en la función inestinal. Por un lado, la capacidad adormecedora de estas sustancias, “anestesia” vellosidades y paredes intestinales, generado estreñimiento y constipación. Es sencillo constatar la masificación de este padecimiento y las graves consecuencias que genera como desencadenante del “ensuciamiento” corporal. Por otra parte, el incremento de la permeabilidad intestinal es algo que potencia y “garantiza” el problema. Los alimentos no digeridos y las sustancias tóxicas se frenan (de salir del cuerpo) por el efecto del estreñimiento, mientras que la mayor permeabilidad facilita su rápido ingreso al flujo sanguíneo. Como crean dependencia, son difíciles de abandonar; al inicio de dejarlos se puede sufrir el mismo síndrome de abstinencia que protagoniza un adicto a las drogas: temblor en las manos, irritabilidad, sensación de vacío, etc.; No es casualidad que muchos alimentos, incluso cárnicos y saborizantes, tengan entre sus componentes proteínas de la leche, lo cual garantiza fidelidad al consumo.

 

Repitiendo lo anteriormente expuesto, como una vez destetados ya no necesitamos leche, la enzima “renina” que fabricamos para digerir la proteína más abundante de la leche que es la caseína, disminuye hasta desaparecer por completo, con lo que no se digiere. Por lo tanto, pudre ya que es una proteína generando diversas toxinas y dando como resultado lo anteriormente explicado con la lactosa. Además, si se ingiere con otro alimento, envuelve a éste formando una capa gruesa a su alrededor que no deja paso a las enzimas digestivas para digerir el alimento que se encuentra dentro, con lo que no se digiere correctamente tampoco (no aprovechando sus nutrientes), fermentará y/o pudrirá formando las consecuentes toxinas, hinchazón abdominal, gases, malas digestiones, estreñimiento, etc.

 

Ahora pasemos al gravante añadido de que tomamos leche de vaca, no humana, con lo que crea más problemas.

La leche de vaca  tiene mucho más contenido proteico que la humana. En todo tipo de leche existe la proteína llamada “caseína”, pero en la leche de vaca hay trescientas veces más caseína que en la leche humana para que puedan formarse huesos muchos más grandes. Además que la caseína de la leche de vaca es de otro tipo que la nuestra, es una molécula mucho más grande, una macromolécula, que aunque tuviéramos la capacidad de aún digerir la caseína (que no es así porque ya no poseemos la enzima “renina”) seríamos incapaces de digerir esta, En el estómago, la caseína se coagula, formando grandes copos densos y difíciles de digerir, adaptados al aparato digestivo de la vaca, que tiene cuatro estómagos. Una vez dentro del organismo humano, esa densa masa viscosa impone al cuerpo un tremendo esfuerzo para librarse de ella. Dicho de otra manera, que para digerirla se ha de gastar una enorme cantidad de energía. Lamentablemente, esa sustancia viscosa se endurece en parte y se adhiere al revestimiento del intestino, impidiendo que el cuerpo pueda absorber otras sustancias nutritivas. Resultado: letargo. Además, los subproductos de la digestión de la leche dejan en el cuerpo gran cantidad de mucus (moco) tóxico, muy acidificante, que se almacena parcialmente en el cuerpo en espera del momento en que éste pueda eliminarlo. La próxima vez que estés por quitar el polvo de tu casa, úntalo con una pasta y ya verás que fácil es pasar el plumero. Pues lo mismo hacen la leche y los productos lácteos dentro de tu cuerpo.

Nuestro cuerpo tiene dificultades para asimilar las proteínas extrañas de la leche de otro animal; muchas de ellas además son alérgenas (dan alergia sin darnos cuenta) con lo que si la tomamos asiduamente nos va a dar muchos problemas y como el sistema inmune se ve totalmente alterado va a provocar muchas otras alergias (como el polen, polvo, pelo de los animales, gramíneas, a otros alimentos, etc.). La leche de cada especie contiene los anticuerpos propios de dicha especie para proteger a la cría, que son totalmente distintos a los de otra especie, por lo tanto, al ingerir estos anticuerpos que nosotros no reconocemos, nuestro sistema inmune aún se vuelve más loco y desestabilizado.

El calcio de la leche no lo asimilamos bien, es más nos hace perder nuestro calcio. Nos dicen que cuando carecemos de calcio debemos beber leche porque contiene mucho calcio; lo que no nos dicen, sin embargo, es que para digerir y metabolizar el calcio de la leche tenemos que deshacernos primero del fósforo que contiene, y que para procesar y eliminar el fósforo necesitamos calcio. Puesto que la leche de vaca contiene más fósforo que calcio, los huesos, los dientes y los músculos han de suministrar el calcio adicional necesario. Este simple hecho hace que la leche sea un importante alimento que contribuye a la pérdida de calcio. Tampoco tiene la proporción entre calcio-magnesio que nosotros (los seres humanos) necesitamos para absorber y asimilar bien el calcio y por lo tanto que nos sea aprovechable. A mayores, el calcio que hay en la leche de vaca es mucho más tosco que el contenido en la leche humana y está asociado con la caseína, lo cual impide que el organismo pueda absorberlo. Además, la mayoría de los bebedores de leche y comedores de queso consumen productos pasteurizados, homogeneizados o sometidos a alguna otra forma de procesamiento, que degrada el calcio y lo hace sumamente difícil de utilizar.

Es importante entender el papel que desempeña el calcio en el organismo humano, a parte de formar parte de la estructura de huesos y cartílagos, e intervenir en el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular, etc. Una de sus funciones principales es neutralizar la acidez en el sistema. Mucha gente que cree tener una deficiencia de calcio sigue una dieta sumamente acidificante, de manera que la neutralización de esta acidez está constantemente usurpando el calcio del cuerpo. Su dieta les suministra el calcio necesario, pero lo están consumiendo continuamente. Todos los productos lácteos, excepto la mantequilla, también son sumamente acidificantes. (La mantequilla es una grasa por consiguiente es neutra). Lo irónico es que la gente consume leche y productos lácteos para asegurarse el calcio y el calcio que ya existe en su organismo se consume para neutralizar los efectos de la leche y productos lácteos que van comiendo. La idea no debe ser recargar el cuerpo de calcio, sino más bien alterar los hábitos alimentarios de manera tal que se forme menos ácido en el sistema.

 

La leche es una gran formadora de exceso de mucosidad, tanto a nivel de las membranas mucosas del aparato respiratorio como digestivo (aun tomándolos en una cantidad normal) porque sus toxinas se eliminan mediante el moco; lo que genera más moco en la leche es la caseína, por lo que las obliga a cumplir muy lentamente su función. Con un exceso de cereales, sobre todo si son refinados, pasa lo mismo; lo que produce más moco en los cereales es el gluten, los que no contiene gluten forman menos mucosidades. ¿No habéis hablado nunca con una de esas personas que cada diez palabras más o menos hacen una especie de ruido gutural, intentando librarse de la mucosidad que se les amontona en el fono de la garganta? Pues, la próxima vez que estéis con alguien así, preguntadle con qué frecuencia consume leche y productos lácteos. La probabilidad de que os responda nunca o rara vez es muy remota.

 

*Como resumen expongo lo que narra una autora nutricionista molecular, muy reconocida, sobre la leche y los productos lácteos:

Éstos, aparte de no ser recomendables por su alto contenido en grasas saturadas y proinflamatorias (que favorecen la inflamación), suelen producir una gran variedad de problemas para la salud. El problema más destacado y poco reconocido es que son alimentos muy dados a producir intolerancias, que en muchas personas pasan desapercibidas. Cuando nacemos nuestro aparato digestivo no está formado y, por este motivo, es importante que nos alimenten con leche materna. A través de la porosidad intestinal propia del recién nacido se absorben los nutrientes de este alimento. Cuando nos empiezan a salir los dientes, perdemos las enzimas que digieren la leche, puesto que ya estamos preparados para comer más sólido. Es en ese momento cuando se empiezan a introducir otros alimentos con mucho cuidado, ya que nuestro aparato digestivo todavía es inmaduro y muy permeable. Entre estos alimentos uno de los favoritos es la leche de vaca, y con ésta comienzan muchos de los problemas de salud que arrastramos durante toda la vida. La leche de vaca contiene una estructura molecular demasiado grande para el bebé. La leche tiene la capacidad de permeabilizar el aparato digestivo del ternero para que los nutrientes de ésta se absorban debidamente. El mismo efecto ocurre cuando se alimenta con leche de vaca a un bebé. A través de esta permeabilidad se absorben las moléculas de la leche que son demasiado grandes para el organismo de un bebé. Esto pone al sistema inmunitario en estado de alerta, lo cual puede causar inflamación crónica, alergias y, con el tiempo, debilitar dicho sistema. Estas repercusiones suelen acompañar al individuo durante toda la vida, aunque sus manifestaciones varían. Por ejemplo, en un principio el bebé puede presentar cólicos, problemas de oído y catarros continuos; de niño, los síntomas suelen manifestarse como terrores nocturnos, asma o hiperactividad; en la adolescencia puede aparecer acné, depresión y dolores de cabeza; en la juventud, problemas intestinales y menstruales; en la madurez y vejez, artritis y osteoporosis. Todos estos desequilibrios de salud pueden ser debidos a un mismo problema: intolerancia a los productos lácteos. Por si esto fuera poco, la leche y los productos lácteos producen mucha mucosidad en el organismo taponando el sistema linfático (el que nos ayuda a desintoxicarnos), bloqueando la absorción intestinal y congestionando el sistema respiratorio. No hay que tener miedo a una posible carencia de calcio cuando se eliminan los productos lácteos de la dieta. La leche es alta en este mineral pero baja en magnesio, el cual es indispensable para ayudar en la absorción del calcio en los huesos. Entre los mejores alimentos en estos dos minerales (calcio y magnesio), se encuentran los vegetales verde oscuro –riquisimos en magnesio-, apio, col, brócoli, nabos, soja, higos y ciruelas secas, harina de algarroba, olivas, algas (especialmente las Hiziki), frutos secos (almendras – muy ricas en calcio- nueces, avellanas,…) y semillas (de sésamo –el alimento que más calcio posee-, de lino, de chía, etc.).

 

La industria láctea.

 

Como otros mamíferos, las vacas solo dan leche cuando están embarazadas o tienen un recién nacido que alimentar. Así que la industria insemina, o sea embaraza a las vacas a partir de la edad de 12 meses, una y otra y otra vez (cada año) para seguir para seguir produciendo leche.

Y como verán es un proceso rutinario. Primero, la industria masturba a unos toros utilizando las manos o con un eyaculador eléctrico, el cual es básicamente un consolador gigante para toros que se lo meten en el ano hasta que el toro eyacula. Este semen es recolectado e introducido dentro de la vagina de la vaca utilizando un tubo largo, mientras están confinadas en unas jaulas llamadas: Jaulas de violación. Y algunas veces meten el puño en el ano de la vaca, ya saben para despejar el área y la fertilización sea posible.

 Y cuando esa vaca bebe (la cría) es prácticamente retirada de inmediato de la madre y encerrada en una jaula porque si estuviera con su madre se tomaría su leche, y va a ser destinada para nosotros. Y verán, el vínculo entre la vaca y su hijo es muy fuerte y afectivo con lo que la vaca llora por días buscando a su bebé, pero a nadie le importa una mierda.

Si el bebé es un macho, será degollado por la industria y si es una hembra será criada para ser una máquina de leche como su mama. Así que a las vacas se las embaraza repetidamente toda su vida para mantenerlas lactantes. Esto las lleva a envejecer prematuramente, estar exhaustas, sufrir mastitis (una dolorosa condición que consiste en la inflamación y a veces infección de las mamas). Pus y sangre son comunes en la leche  de las vacas y es filtrado…pero no completamente, porque en Europa, Australia, Nueva Zelanda y Canada se admiten por ley hasta 40.000 células somáticas por mililitro de leche, y en otros páises como Estados Unidos o Brasil aún se permiten mayor cantidad. Y las células somáticas, la mayoría son glóbulos blancos que hacen lo mismo, forman pus. Mientras más bacterias, inflamación e infección mayor será la cuenta de las células somáticas. Y cuando finalmente la vaca está física y emocionalmente exhausta para seguir se colapsa. A estas vacas se las llama “caídas” y son conducidas por cualquier medio…para ser asesinadas y vendidas para producir bistecs.

Es común en la industria, incluso en las granjas “orgánicas” (ecológicas) que las vacas caigan después de 4 ó 5 años de producción continua de leche. Así que las vacas que aún estén de pie, serán asesinadas para hamburguesas finalmente. Porque verán la industria lechera es la industria cárnica. Casi todas las vacas que producen leche que compras terminan asesinadas por su carne.

Si eres una vaca lechera, serás explotada sexualmente y exhausta física y emocionalmente hasta que no puedas más y recién ahí serán asesinadas para bistecs.

¿Y la expectativa de vida natural para una vaca que no es explotada? De 20 a 25 años.

Y en cuanto al tema del calcio, estudio tras estudio muestran que aquellos que consumen la mayor cantidad de leche y lácteos tienen mayor probabilidad de fractura de huesos y osteoporosis, Mientras que existen docenas de increíbles opciones a base de plantas para obtener calcio, así que realmente no necesitas chuparle las tetas (mamas) a una vaca.

La industria láctea ha agusanado el sistema de educación, programas de nutrición y medios masivos para convencernos de que necesitamos tomar leche. Pero cuando estás en la escuela aprendiendo lo buena que es la leche para ti no es porque haya una panel de personas a quienes les importe tu salud, es porque la industria láctea les paga un montón de dinero para que tú y tus niños reciban ese mensaje en la escuela…y en la televisión, en anuncios publicitarios, en revistas y a tus médicos, quienes sólo estudian un curso un par de horas de nutrición para que te digan que tomes leche.

 

AZÚCAR BLANCO.

 

En primer lugar, aclarar los términos porque la industria azucarera pretende confundir a los consumidores, que no tienen por qué entender de nutrición, denominando azúcar a esta sustancia blanca en polvo totalmente nefasta y nociva para el organismo, para que la confundan con el azúcar o glucosa realmente saludable que  si necesita el organismo.

La glucosa, también llamado azúcar comúnmente, es la molécula de la cual, principalmente, nuestras células obtienen energía mediante un proceso denominado “respiración celular” porque es la más productiva y económica para la célula sin generar sustancias tóxicas o el mínimo de ellas (sólo CO2) en el proceso de su oxidación o respiración celular (que es un complejo proceso por el que obtienen la energía), ya que hay otras sustancias como las grasas y las proteínas de las cuales también se puede obtener energía pero resultan menos productivas al requerir mayor gasto energético su proceso y generar residuos tóxicos que después hay que eliminar; sobre todo de las proteínas, de las cuales no se debería obtener energía ya que generan sustancias muy tóxicas en el proceso que hasta que no se elimine provocan daños en el organismo y cuesta mucho eliminar sobrecargando los órganos de eliminación. Realmente son complejos estos temas para explicar resumidamente y que fuera entendible, tendrían que estudiar biquímica y nutrición.

 

Pues bien, hay varias formas de obtener la glucosa mediante la alimentación. A todas las formas de azúcares se les llama hidratos de carbono o carbohidratos y también se les denomina glúcidos pero comúnmente se les conoce por azúcares.

 Está el almidón que es la forma más compleja, que se encuentra en las féculas, tubérculos, cereales y legumbres principalmente. El almidón es un polisacárido, esto quiere decir que consta de largas cadenas de azúcar, en este caso son glucosas, que están unidas por enlaces moleculares, que en la digestión se rompen para obtener sus constituyentes, es decir las moléculas de glucosa. Como esto conlleva un tiempo la glucosa se va absorbiendo más lentamente en sangre, manteniendo el nivel de glucemia (cantidad de glucosa en sangre) estable. Por eso se les llama “Hidratos de carbono complejos” y van siendo absorbidos en sangre poco a poco –siempre que incluyan la fibra, es decir que no sean refinados- para que sea llevada a los tejidos y células.

 

Después están las formas más simples, que comprenden a dos tipos de azúcares:

 Los disacáridos, que sólo están formados por dos moléculas de azúcar unidas por enlaces moleculares, que en la digestión en el intestino delgado se rompen para obtener sus dos constituyentes. Estos son:

La lactosa (sólo digerible por el lactante) que está formada por una molécula de glucosa y otra de galactosa.

La maltosa, que es resultante de la primera digestión del almidón, por la ptialina salival y la amilasa pancreática, haciéndola más simple quedando un disacárido. Está formada por dos moléculas de glucosa.

La sacarosa, formada por una molécula de glucosa y otra de fructosa. Forma parte de algunos alimentos.

Estos no requieren casi digestión, sólo en el intestino delgado, cada uno por una enzima específica, que las desdobla muy rápidamente y pronto se absorben en sangre comparadas con las resultantes del almidón. Como los alimentos naturales de las que forman parte contienen fibra, esta retrasa la absorción.

 

Por último están los monosacáridos sólo formados por una molécula de un tipo de azúcar. Estos son la glucosa y la fructosa. El hígado convierte la fructosa en glucosa. Así que todos los azúcares o hidratos de carbono acaban siendo glucosa en nuestro cuerpo, la necesitada glucosa.

 Forman parte de algunos alimentos.

Al ser simples de todo, no necesitan de ningún tipo de digestión. Se absorben directamente del intestino delgado hacia la sangre, con lo que el proceso es rápido. Los alimentos que las contienen llevan fibra por lo que retrasa su absorción.

 

Los alimentos con carbohidratos, por naturaleza contienen vitaminas del grupo B, minerales, proteínas, grasas (lípidos) y agua, ya que todos los alimentos existentes contienen todo tipo de sustancias fundamentales, sólo que unos son más ricos en unos elementos que en otros.

(Las vitaminas y los minerales actúan como factores co-enzimáticos, es decir se acoplan a determinadas enzimas para que activen, para que se produzca la reacción bioquímica, sin ellas la enzima no funciona y sin enzimas no hay vida. Las enzimas son las que inducen y son las responsables de las reacciones químicas de la célula y los organismos orgánicos funcionamos por puras reacciones químicas, así de simple.

Muchos minerales también forma parte de nuestra estructura).

 Los alimentos ricos en hidratos de carbono (cereales y sus harinas, féculas, tubérculos, legumbres, frutas, etc.) tienen las suficientes “vitaminas del grupo B” ya que la naturaleza es sabia y éstas nos hacen falta para metabolizar la glucosa en las células, especialmente indispensables la tiamina (vitamina B1), riboflavina (vitamina B2), niacina (vitamina B3), ácido pantoténico (vitamina B5), piridoxina (vitamina B6) y biotina (vitamina B8). Tan importantes son para el metabolismo de los carbohidratos que se consideran que las necesidades diarias de las mismas dependen de la cantidad de carbohidratos presentes en la dieta.

Los minerales que aportan estos alimentos también son muy importantes para la descomposición enzimática dentro de la célula de la glucosa.

Las vitaminas del grupo B en general, influyen en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas, son esenciales. También intervienen en muchos otros procesos metabólicos como el buen funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro y un largo etcétera.

Los portadores naturales de hidratos de carbono también contienen un elevado porcentaje de “fibra”, que reduce la rapidez de absorción de la glucosa del intestino hacia la sangre. Además contienen el Factor de Tolerancia a la Glucosa que tiene “cromo” y favorece la acción de la insulina, sin ello hay una resistencia insulínica por parte de las células.

 

Pues bien, el azúcar blanco es pura sacarosa 100% extraída de la caña de azúcar o remolacha azucarera, sin nada más. Está tan refinado que no contiene nada de agua ni proteína ni grasa ni los indispensable minerales, oligoelementos (minerales presentes en muy pequeñas cantidades en el organismo pero necesarias) y vitaminas para su metabolismo; es un alimento totalmente muerto por eso no estropea ya que no se desarrollan bacterias ni otro tipo de microbio en él ya que no contiene ningún nutriente necesario para el mantenimiento de vida. Es lo que se llama calorías vacías, denominación para aquellos productos que sólo aportan al organismo calorías (en este caso en forma de carbohidratos) estando desprovistos o vacíos de cualquier otro componente nutritivo, especialmente vitaminas y minerales. Esto crea un desequilibrio orgánico brutal por las consecuencias metabólicas que se originan por la falta de dichos elementos ya que el azúcar se comporta como un antinutriente que nos roba todo lo que le falta.

Como se ha explicado antes las VITAMINAS DEL GRUPO B son esenciales para el metabolismo de cualquier carbohidrato, sea complejo o sencillo y como no tiene nos lo roba, provoca que nuestro organismo nos lo extraiga, las cuales son tan imprescindibles para nuestro metabolismo en numerosas e incontables funciones que no pudiendo aprovecharlas para las otras tantas funciones que necesitamos para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo nos acarrea problemas. Esto se complica aún más ya que en nuestra dieta occidental no consumismo casi vitaminas del grupo B porque en su mayoría están en el germen y fibra de los granos de los cereales (de arroz, de trigo, de cebada, de avena, de maíz, etc.) y se consumen también refinados (es decir sin el germen y sin el salvado) con lo que ya hay de por sí una “hipovitaminosis” (deficiencia de vitaminas) no pudiendo metabolizar el azúcar. Cuanto más azúcar se tome más demanda de vitaminas del complejo B habrá.

El azúcar debido a que le faltan todos los minerales y oligoelementos nos DESMINERALIZA al robarnos los minerales. Nuestro cuerpo los extrae de sus reservas como los huesos y los dientes para facilitar el metabolismo del azúcar y para tamponar la acidez ya que el azúcar puro, sin nada más es de naturaleza ácida y por lo tanto altamente corrosivo. Nos hace perder el calcio y otros valiosos minerales del organismo.

A consecuencia de la falta de fibra hay varias problemáticas. La fibra es necesaria para que la evacuación intestinal se lleve a cabo adecuadamente y por completo (hacer todos los días de vientre no quiere decir que se evacue todo el contenido fecal que hay en los intestinos). Por lo que el azúcar favorece el ESTREÑIMIENTO. Ha de saber que el estreñimiento o la evacuación incompleta es una fuente de toxemia sistémica (de todo el organismo). La fibra soluble (la fruta es rica en este tipo) es prebiótica, esto quiere decir que alimenta y nutre a las bacterias beneficiosas de la flora intestinal para su correcto desarrollo y mantenimiento, lo cual es muy importante. Además, la fibra atrapa parte de la grasa y azúcares de los alimentos, lo que retarda la absorción de los azúcares a la sangre que los va asimilando poco a poco manteniendo así un nivel constante y adecuado de glucemia en sangre durante todo el día -y no los típicos altos y bajos de glucosa en sangre de la dieta occidental moderna que son nefastos para la salud- y liberando por las heces parte de la grasa, como el colesterol por ejemplo. Lo que lleva a problemas de glucemia. Veamos esto más detalladamente porque es muy importante.

 

La glucosa en sangre ha de mantenerse dentro de un rango en sangre, tanto por encima como por debajo trae consecuencias graves, por lo que ha de estar estable. El azúcar es pura sacarosa concentrada (en una sola cucharada hay muchas calorías por eso, porque no hay nada más existente, en cualquier otro alimento natural de carbohidrato hay muchísimas menos calorías ya que no es puro) y ya sabéis que la sacarosa es un disacárido y éstos son de absorción rápida porque no requieren apenas digestión y ésta es muy rápida. Encima no lleva fibra, que es lo que retarda su asimilación en sangre con lo que de un golpe se absorbe toda la glucosa aportada por la sacarosa en sangre (la cual es mucha ya que es concentrada) elevando el nivel de glucemia (glucosa en sangre) desproporcionadamente, lo que se llama HIPERGLUCEMIA. Esto hace que el páncreas segregue una fuerte cantidad de insulina, lo cual provoca una retirada de glucosa demasiado brusca, en otras palabras, aparece la denominada HIPOGLUCEMIA REACTIVA con sus correspondientes síntomas neuroglucopénicos (causados cuando el cerebro no recibe suficiente cantidad de glucosa: debilidad, llanto, angustia, visión borrosa, confusión, fatiga o cansancio, irritabilidad, pánico, nerviosismo, falta de concentración, incoordinación, depresión, sensación de mareo,...). El hipotálamo cuando siente este bajón de glucosa, activa el sistema nervioso autónomo, a través del cual se segregan catecolaminas (adrenalina y noradrenalina principalmente). Estas hormonas estimulan la salida de glucógeno almacenado, lo cual produce un aumento de los niveles de glucosa. Esta producción de catecolaminas es la causante de los síntomas neurogénicos (que se manifiestan cuando las glándulas suprarrenales producen adrenalina y noradrenalina, con el fin de  volver a subir los niveles de glucosa en la sangre: sudor, sofoco, taquicardia, mareos, náusea, temblores, vértigo, sensación de pánico y miedo, ansiedad, dolores de cabeza, espasmos intestinales, ahogo, sensación de hormigueo…).

Con los años y si la costumbre de comer azúcares e hidratos de carbono refinados continúa, el organismo es condicionado a producir más y más insulina, y a su vez, más y más catecolaminas. Esto produce un agotamiento tanto del páncreas como de las suprarrenales, llegando, también a afectar la forma en que el cuerpo se enfrenta a cualquier situación de estrés debido al agotamiento de las suprarrenales. Cuando el páncreas se agota sobreviene la DIABETES.

Resumiendo, el azúcar refinado consiste en dos moléculas unidas (una de glucosa y otra de fructosa), esto le permite que le absorban muy rápidamente después de ser separadas en dos moléculas al no contener ni un ápice de fibra. Esta absorción rápida es la que provoca que los niveles sanguíneos de azúcar aumenten súbitamente, lo que provoca a su vez una superproducción de insulina que sitúa los niveles de azúcar por debajo de lo normal. Esta es la explicación de la hipoglucemia reactiva a la hiperglucemia anterior. Cuando el contenido de azúcar (glucosa) en sangre es demasiado bajo todos los tejidos del cuerpo, salvo los del cerebro y tejido nervioso, tienen fuentes alternativas de energía como las grasas. El tejido cerebral y tejido nervioso dependen exclusivamente de la glucosa para disponer de energía. De ahí los síntomas que se mencionan anteriormente ya que el sistema nervioso no funciona correctamente al no llegar la glucosa para producir energía. Y esto con el tiempo puede llevar a ALTERACIONES MENTALES o ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO.

 

El azúcar compite con la vitamina C (ácido ascórbico) , cuando en la forma de glucosa se encuentran ambas en la sangre, de modo que cuando hay unos niveles excesivos de azúcar ésta puede desplazar a la vitamina C (de hecho, el ácido ascórbico es un azúcar ácido), dejando a los glóbulos blancos defensivos o lecucocitos sin la misma. Esto puede ser decisivo a la hora de ganar o perder la batalla contra una infección; este es uno de los motivos por lo que el azúcar es un tóxico INMUNODEPRESOR. Además la vitamina C es imprescindible para la oxido-reducción (forma en que las células del organismo producen energía), para formar el colágeno y la elastina (el colágeno es la proteína que en más cantidad tenemos en el organismo, está presente en el tejido conjuntivo, el cual está por todo el organismo dando firmeza, y la elastina también dando elasticidad. Por ejemplo, en los vasos sanguíneos, pulmones, huesos, articulaciones, cartílagos, músculo liso de los intestinos, piel y un larguísimo etcétera), para la función óptima de las glándulas suprarrenales, para mantener el colesterol en las arterias a raya, para evitar la ateroesclerosis y un largo etc. Así que la falta de vitamina C en nuestro cuerpo da lugar a muchos síntomas subclínicos y dolencias o enfermedades.

 

Por todo el desequilibrio bioquímico y estructural que ocasiona la toma de sacarosa pura concentrada, lo que llamamos calorías vacías, tiene como consecuencias, entre otras:

CARIES

OBESIDAD

AUMENTO DEL COLESTEROL Y LOS TRIGLICÉRIDOS.

DIABETES.

ATEROESCLEROSIS

ACIDIFICANTE indirecto (desmineralizante) y por lo tanto: CAÍDA DE CABELLO o tenerlo débil, OSTEOPOROSIS, RAQUITIS y FRACTURAS espontáneas; piel agrietada, seca o en malas condiciones.

HIPERACTIVIDAD o/y DÉFICIT DE ATENCIÓN, tan frecuente  en la actualidad en los niños.

NERVIOSISMO.

BAJAS DEFENSAS.

INFECCIONES FRECUENTES.

CATARROS  y resfriados frecuentes.

ESTREÑIMIENTO, al igual que todos los productos refinados. Muchos estreñimientos no pueden ser vencidos mientras se sigue tomando azúcar.

HIPOGLUCEMIAS REACTIVAS, con sus consecuentes síntomas.

Euforias y bajones de energía repentinos.

ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO.

CÁNCER, por favorecer la toxicidad y ser acidificante.

Etc.

 

- El azúcar desmineraliza y acidifica, de hecho es una de las principales causas de acidosis.

- El azúcar es un irritante de las mucosas.

- El azúcar altera la flora intestinal, de forma que pueden aparecer gérmenes (microbios) de enfermedades y toxemia intestinal.

- El azúcar es un inmunodepresor. Deja sin defensas al organismo cuando se consume en exceso y no solo por la competición y desplazamiento de la vitamina C de nuestro cuerpo sino que disminuye la capacidad de los leucocitos (glóbulos blancos) en sangre y anula la capacidad de los fagocitos (un tipo de glóbulos blancos).

- El azúcar espesa la sangre. La disminución de la fluidez sanguínea favorece la agregación plaquetaria y la formación de trombos, un factor de riesgo de primer orden en las muertes por enfermedad cardiovascular. Los diabéticos, con una sangre más espesa por el mal control de la glucemia, tienen mayor incidencia de accidentes vasculares. Todo esto es otro factor de riesgo para la hipertesión arterial.

- El azúcar estimula y favorece el crecimiento de los virus, bacterias, hongos y parásitos o lombrices y favorece el crecimiento o desarrollo de los tumores cancerígenos una vez formados, a mayores de favorecer la aparición.

Todos los productos con azúcar y dulces en general, especialmente cuanto más pegajosos sean, incluyendo caramelos, chicles, el chocolate en todas sus formas, helados, pastelitos y bollería, bebidas con azúcar como batidos y refrescos, etc., irritan las delicadas mucosas. Esta irritación en la mucosa tiene el mismo efecto que una herida en la piel. La irritación de la mucosa disminuye la barrera natural contra la infección y, por tano, inmediatamente uno es vulnerable a infecciones afines a las mucosas.

Si el azúcar favorece tanto la aparición de los resfriados es porque tiene una doble acción, por un lado a nivel local en las mucosas, y por el otro lado a nivel general sobre todo el organismo, desequilibrando desde su bioquímica hasta las defensas. A nivel local produce:

1- Irritación seguida de erosión o herida, abriendo la puerta a la infección. Deja su residuo cubriendo las mucosas y la acide que dejan estos residuos producen primero una irritación y a continuación erosión de las células.

2- La alta concentración de azúcar localizada sobre la mucosa anula la capacidad de los fagocitos (es decir, de los glóbulos blancos encargados de la defensa) para enfrentarse a los virus y las bacterias, de forma que estos se encuentran, además de la puerta del castillo abierta, a los guardianes de la vigilancia atados e indefensos. ¿Cómo no va a ser fácil el contagio?

Además las mucosas están limpiándose continuamente mediante el continuo trabajo de los cilios y la fina capa o película de mucosidad que es renovada cada 20 minutos. Pues bien, la naturaleza pegajosa o viscosa de los dulces dificulta esta función de limpieza. Se crea un fenómeno de obstrucción y la fina película de mucosidad no puede ser eliminada en esos 20 minutos y este retardo es un foco de fermentación e infección. Cuando las mucosas se ven impregnadas con estas sustancias pegajosas, los pequeños cilios se ven en serias dificultades. Para se gráficos, las mismas dificultades que tendrías tú si estuvieses sumergido hasta la barbilla en una piscina llena de cola espesa. ¿Crees que tus movimientos serían muy ágiles? En ese instante te sentirías igual que los cilios cuando el chocolate y otros dulces pegajosos irritan el recubrimiento de la mucosa o de la garganta.

A nivel general, actuando sobre todo el organismo, el azúcar produce:

1- Acidosis y desmineralización.

2- El consumo de azúcar refinado disminuye la capacidad de los leucocitos (glóbulos blancos) en proporción directa a la cantidad diaria ingerida. Como consecuencia se disminuye la resistencia inespecífica a las infecciones. También un gran abuso de frutas, zumos de frutas, melazas, siropes y miel pueden suprimir el funcionamiento del sistema inmunológico, pero se necesita cometer abusos verdaderamente exagerados con estos alimentos, mientras que con el azúcar, debido a su absoluta concentración, bastan las pequeñas dosis que fácilmente se toman durante el día para lograr este efecto negativo.

Para que el azúcar te deje indefenso no hace falta tomar mucho azúcar, basta con el azúcar que la mayoría de las personas toman a diario. Además, la mayoría  de la gente no son conscientes de las cantidades reales que ingieren de la misma. Esto es así porque solamente del 20 al 30 por ciento del azúcar consumido es visible ya que el azúcar escondido no se ve. Las salchichas, el kétchup, las hamburguesas, los fiambres, los refrescos (tipo coca cola, kas, fanta, red bull, zumos industriales,…etc.), la comida precocinada, la salsa de tomate de los supermercados,, los envasados, la bollería, el chocolate de los supermercados, el yogur comercial azucarado, el yogur con sabor a frutas, la mermelada del supermercado, cereales como Kellogs, All Bran u otros de desayuno comprados en el supermercado, fruta en almíbar, leche condensada, entre otros muchísimos productos que ya no nombro llevan mucho azúcar.

El azúcar es en la actualidad uno de los mayores problemas con los que tenemos que enfrentarnos si queremos cultivar nuestra salud. Hay que renunciar por completo al azúcar. Para quienes no conocen los principios de la nutrición natural, esta actitud de rechazo hacia el azúcar puede parecer exagerada. No lo es en absoluto. El azúcar no es un producto sano desde ningún punto de vista objetivo. Solamente quienes tienen intereses directos o indirectos en este producto típico de la sociedad de consumo puede defender su uso con el cinismo que se precisa para ello. Las multinacionales del azúcar invierten a diario millones y millones de dinero en publicidad para convencernos de que el azúcar es bueno y necesario. De esta forma han logrado que los que sólo es un comestible nocivo y artificial se vea como algo normal y hasta natural. Pero el precio que se paga por su ingestión es muy alto.

 

Y algo que no se dice, es que el azúcar provoca ADICCIÓN, su ingestión induce que se quiera más y más, como un droga, por lo que al dejarlo se puede sufrir el síndrome de abstinencia con sus síntomas correspondientes, como cuando dejas una droga (ejemplo: nerviosismo, irritabilidad, mareo, dolor de cabeza, et.). Esto puede paliarse y sobrellevarse mejor tomando un complejo vitamínico B de alta dosis, yo suelo recomendar la “Formula VM 75” de Solgar, que además de contener una concentración elevada de vitaminas B también lleva las demás vitaminas y minerales y todo en conjunto ayuda mucho; incluso a reponer la deficiencia de estas sustancias debido a la dieta que se ha llevado que conduce a carencias.

 

* El azúcar moreno se diferencia solo del blanco en que no se han limpiado a fondo los residuos. Se puede sustituir el azúcar blanco y moreno por las siguientes alternativas naturales: el azúcar completo que se llama rapadura (tiene textura suelta como el comercial) o jagueri (en textura muy compacta), sirope de agave, melaza de arroz, miel de buena calidad (no comercial, que es casi como azúcar), planta de estevia.

 

 No sustituirlo por endulzantes artificiales porque al no existir en la naturaleza el cuerpo no los reconoce y no tiene mecanismos para eliminarlos con lo que se acumulan en el organismo y son altamente tóxicos. Tienen aún más peligro que el azúcar comercial. Los más conocidos son:

 

SACARINA: derivada del alquitran. Es altamente tóxica y cancerígena.

CICLAMATO (Se encuentra en los productos como E-952): también cancerígeno. Está prohibido en varios países.

ASPARTAMO (Se encuentra en los productos como E-951): excremento de bacterias modificadas genéticamente. Causante de muchas dolencias, sobre todo relacionadas con el sistema nervioso ya que provoca daños en él, ejemplos: dolor de cabeza, mareo, vértigo, pérdida de memoria, epilepsia, alzheimer, esclerosis múltiple, etc. Está prohibido en algunos países.

 

Pero hay muchos más y todos son peligrosos. Cada vez sacan más: acesulfame K, sucralosa, sorbitol. Etc.

 

REFRESCOS CON GAS: fantas, kas, gaseoas, coca-cola, gaseosa, etc.  Estas bebidas totalmente sintéticas y artificiales son un grandísimo azote para el cuerpo y una bomba explosiva para nuestro organismo.

El gas de las bebidas con gas o carbonatadas se debe a la presencia del ácido carbónico que es un ácido formado tras la reacción de agua con dióxido de carbono, que es el que le da la efervescencia. El dióxido de carbono es lo que exhalamos por la respiración ya que es tóxico para nosotros y es el resultado de la respiración celular (oxido-reducción) para generar energía, es un residuo, que después lo eliminamos. Es más, una alta concentración de dióxido de carbono en nuestro organismo es causa de muerte. ¿Para que añadir más dióxido de carbono a nuestro cuerpo? Además de los gases que da. Afecta mucho al sistema digestivo.

El ácido fosfórico presente en estas bebidas es altamente corrosivo para los tejidos, es extremadamente dañino para los huesos y es uno de los mayores causantes de osteoporosis. Causa desmineralización ósea lo que impide a los huesos de absorber calcio, debilitando así los huesos y aumentando las posibilidades de fracturas. También la combinación de azúcar y ácidos que hay en grandísimas cantidades en los refrescos contribuye a esto aumentando enormemente el efecto, y dificultando la absorción de hierro, lo que podría generar anemia y mayores posibilidades de contraer infecciones.

Tienen un altísimo contenido en azúcar, solo una lata contiene 10 terrones de azúcar, lo que es una barbaridad. Tal abuso eleva la glucosa en sangre (glucemia) enormemente causando una hiperglucemia brutal con la consiguiente hipoglucemia reactiva por el efecto de la abundante secreción de insulina para paliar el efecto. Esto ya se ha explicado en el apartado del azúcar, además de todos los efectos nocivos que ocasiona el consumo de azúcar y más en tal cantidad abusiva. Como es muy adictiva esto genera mayor consumo de estos productos.

La coca- cola o pepsis, bebidas con cola poseen cafeína, otro aditivo potencialmente adictivo proveniente de la nuez de cola en la cantidad de 50 mg por lata. Este estimulante del sistema nervioso al estar unido al azúcar hace que se agraven los daños y efectos perjudiciales. No es de extrañar la hiperactividad y el nerviosismo de los niños y también  de algunos adultos al rato de ingerirla. Sin contar, que la “coca”-cola lleva entre sus componentes una pequeñísima cantidad de coca, pero lleva, de ahí el nombre de coca…, cosa que pocas personas saben.

También el gas carbónico es un ingrediente que provoca adicción psicológica.

Como se puede ver, todos los ingredientes hasta ahora descritos son extremadamente acidificantes (suelen tener un PH de 2; si tenemos en cuenta que por debajo de 7 es ácido un 2 extremadamente ácido) con lo que ello conlleva, no nos repetiremos en esto ya que se ha explicado anteriormente los efectos de los ácidos y toxinas acidas y que pasa cuando nuestro organismo está acidificado. Los efectos de la acumulación de ácidos lo podemos comprobar visiblemente poniendo un hueso en un bote de coca-cola, espera y ya verás cómo se va corroyendo  y desintegrando con las horas.

Estos refrescos provocan la eliminación por la orina de calcio, magnesio, sodio y zinc (minerales básicos que tamponan los ácidos, entre otras funciones).

Como si todo esto fuera poco hay que añadir el gran número de aditivos como colorantes, conservantes, aromatizantes, edulcorantes y otros, introduciendo una generosa cantidad de tóxicos en nuestro organismo. Son dañinos potencialmente. Se presentan en forma de E-y un número.

Y las “liht” que no llevan azúcar porque lo sustituyen por edulcorantes artificiales no son mejores. Ya se ha comentado que estos aditivos son aún más nocivos que el propio azúcar ¡¡que ya es decir!!

 

ZUMOS INDUSTRIALES. Llevan mucho azúcar y pierden en el proceso la mayor parte (por no decir casi todas, las cantidades que quedan son mínimas) de las vitaminas y minerales de la fruta. Sumado a la presencia de conservantes, potenciadores del sabor y otros aditivos.

 

CEREALES REFINADOS. Pan blanco, pasta blanca, harina blanca, arroz blanco, etc.

 Sustituir por los integrales.

Los granos de los cereales completos (integrales), sin refinamiento, presentan tres partes bien definidas:

 

El salvado: también llamado “cáscara”; se trata de la cubierta externa del grano del cual representa el 15% aproximadamente. Consta de diversas capas y contiene celulosa (es la fibra presente en los cereales),  vitaminas del grupo B y minerales. En él se hallan el 19% de la proteína total del grano.

El germen: es la parte germinativa, de donde surge la nueva planta. Representa del 2 al 3% del grano. Contiene grasa y un 8% del total de la proteína del grano. Además contiene la mayor parte de su tiamina (vitamina B1) junto con otras vitaminas del grupo B y minerales.

Nota: de las imprescindibles vitaminas B para el adecuado metabolismo de la glucosa, la piridoxina o vitamina B1 es la más importante, la más fundamental.

Endospermo: es la parte central del grano del cual representa del 81 al 84%. Contiene principalmente hidratos de carbono en forma de almidón y ¾ partes de la proteína total. Contiene vitaminas del grupo B pero en mucha menor proporción que en el resto de las otras partes del cereal.

 

A los cereales refinados les extraen el salvado y el germen dejando solo el endospermo, con lo que están desprovistos de fibra (celulosa), de minerales y de la mayor parte de las vitaminas del grupo B (las que le quedan son mínimas, insuficientes para el procesamiento y metabolismo del almidón en la células).

Los  cereales refinados son perjudiciales porque le faltan los nutrientes tan importantes para nuestro metabolismo que les retiran al refinarlos y que nuestro cuerpo compensará robándonoslos (para poder metabolizar la glucosa procedente del desdoblamiento del almidón mediante el proceso digestivo), aparte de que nos son necesarios y estaremos deficientes en ellos. Es decir, nos roban vitaminas y minerales. Por eso son acidificantes indirectos porque nos quitan los minerales básicos que son los que tamponan los ácidos (a parte de otras funciones que tienen: calcio, magnesio, potasio, sodio, manganeso e hierro); los desmineralizados que desmineralizan.

Nota: Aunque los cereales de por sí son de naturaleza ácida por su composición (ver “Los alimentos acidificantes y alcalinizantes), son acidificantes pero en cantidades moderadas acompañadas de verduras no hay ningún problema, si son integrales. Los refinados son muchísimo más acidificantes por lo dicho, aun en cantidad moderada y el problema no se resuelva aunque los acompañemos de verduras.

 También la fibra que les quitan al refinarlos conlleva a perjuicios porque es necesaria para que la evacuación intestinal se lleve a cabo adecuadamente. La mayoría de los cereales contienen más fibra insoluble que soluble; la fibra insoluble aumente el volumen de las heces al retener agua y acelerando el tránsito intestinal, es decir favorece la defecación.

 

Si no sustituimos los refinados por los integrales nunca tendremos buena salud.

TODO CONSUMIDOR DE AZÚCAR REFINADO, CHOCOLATE (QUE LLEVE AZÚCAR Y LECHE), LECHE Y CEREALES REFINADOS ES UNA VÍCTIMA POTENCIAL DE ENFERMEDAD O MALA SALUD.

Nota: el pan integral de panadería también es malo porque no es auténtico, sólo es pan refinado añadiéndole salvado. Están desprovistos del germen.

 

Es decir, que tienen los mismos inconvenientes y perjuicios que el azúcar aunque menos potenciados. Como en la dieta occidental de hoy en día se toman  azúcar banco y cereales refinados, la suma de estos dos es desastrosa.

 

En relación con la glucemia. La explicación de que los niveles de glucosa (azúcar) aumenten desproporcionadamente en sangre es muy sencilla. En los cereales integrales, las largas cadenas de polisacáridos (almidón, que es una macromolécula formada por muchas unidades o moléculas de glucosa) deben ser fraccionadas en nuestro tracto gastrointestinal y pasar al torrente sanguíneo en forma de pequeñas moléculas de glucosa o azúcar. Esto retrasa la absorción hacia la sangre por lo que en los cereales la glucosa siempre se absorberá más lentamente que la del azúcar. Pero en los integrales también hay fibra, lo cual retrasa aún más la velocidad de absorción de la glucosa una vez fraccionado el almidón, manteniendo una glucemia estable a lo largo del día. Y esto falta en los cereales refinados por lo que se absorberán más rápidamente de lo debido en la sangre. Hasta la fruta que contiene azúcares o glúcidos más sencillos –fructosa- que el almidón, que no requieren digestión, llevan fibra para absorberla más lentamente.

 

CAFÉ, TÉ NEGRO, COLA, CHOCOLATE Y TODOS LOS PRODUCTOS CAFEINADOS, TABACO, ALCOHOL Y DROGAS. Estas sustancias agotan a largo plazo el organismo. Todas estas sustancias son muy acidificantes.

 

Del tabaco y sabemos que es nocivo y tóxico. Pero lo que más daño hace en la actualidad no es la propia planta del tabaco sino los 4000 productos químicos añadidos (¡¡Si, han leído bien el número!!) que componen lo que ahora llaman tabaco, incluidos ,entre  otros, muchos metales pesados, los cuales son muy difíciles de eliminar del organismo. ¡Sin comentarios!

 

El hígado solo tiene la capacidad de  procesar 3 gramos de alcohol por día. Un vaso de cerveza contiene unos 9 gr y un vaso de vino unos 20 gr de alcohol aproximadamente; los destilados como los licores, etc., aún tienen más graduación alcohólica. Sobrecargamos el hígado y como no lo puede procesar los gramos sobrantes dañan el sistema nervioso entre otras muchas consecuencias nefastas.

 

Los productos cafeinados (café, té negro, cola, chocolate, mate, etc.) son ricos en purinas y ácido úrico, que son elementos tóxicos muy acidificantes, que desmineralizan nuestros tejidos y huesos, eliminando gran cantidad de calcio y otros minerales por la orina, y provocan todos los daños causados por un exceso de acidez, de la cual ya he expuesto resumidamente las consecuencias (Ver “¿De qué manera cae enfermo el organismo?”).

Además la cafeína es también un tóxico estimulante del sistema nervioso que produce daños en éste, sobre estimulándolo, excitándolo, por eso nos sentimos más enérgicos y nos despierta, pero no es que nos de energía, nos la quita, nos hace gastar de nuestra propia energía. Es como si un caballo cansado de trotar se parara por el cansancio a descansar porque ya no puede más y lo azotan para que siga corriendo, él para no aguantar el dolor sigue corriendo, gastando las pocas energías que le quedan, hasta que ya agota todas sus reservas y llega un momento que ya no tiene ninguna energía y se cae o desmaya y por mucho que le azoten ya no sigue porque no tiene ni un ápice de energía para seguir, le es imposible…, cuando si de la primera vez lo dejaran descansar al cabo de unas horas o un rato seguiría perfectamente corriendo al recuperarse. Pues esto es lo que hacemos nosotros. No tenemos energía por el estilo de vida que llevamos, puede que pocas horas de sueño y porque la alimentación que actualmente llevamos gasta más energía de la que aporta, vamos que estamos enervados y entonces al levantarnos nos damos un azote que es el tomarnos un estimulante para despertarnos y ponernos en marcha pero llegará un momento que ya no podamos más como el caballo, porque repito <<la cafeína no nos da energía, nos hace consumir nuestra energía vital excitando el sistema nervioso>>. Por eso, después de que se pase la fase de excitación aún notamos más cansancio que el que teníamos ya que nos hace gastar la poca energía que nos quedaba, tira de nuestra energía vital con lo que contraemos una deuda mayor con ella, y debido a ello, cada vez necesitamos una dosis más alta de cafeína para activarnos, para ponernos en marcha (para que nos haga el mismo efecto) ya que según pasa el tiempo tenemos menos  porque no la reponemos (al contrario), entonces con la dosis de antes no nos llega, a mayores que como sustancia adictiva que es, cada vez queremos más, se unen los dos motivos. ¿No será mejor llevar un estilo de vida saludable y alimentación sana que nos aporte energía para levantarnos con energía y descansados?

El consumo regular de cafeína causa que las glándulas suprarrenales se atrofien, las cuales son las encargadas de activar lo que se conoce como la respuesta de lucha o huida. Esto también significa que los niveles de energía del cuerpo se reducen radicalmente hasta el punto de sufrir crónicamente de fatiga, dependiendo de un estimulante día a día para poder realizar hasta la más mínima actividad.

El café descafeinado no es la solución porque para descafeinar los granos de café hacen uso de agentes químicos tóxicos derivados del petróleo, como el disolvente cloruro de metileno (también llamado diclorometano). Esto sólo contamina aún más el café. Se sabe que el cloruro de metileno causa nauseas, mareos, problemas de circulación y adormecimiento o cosquilleo en las extremidades, entre otras cosas.

Sustituir por malta (derivada de la cebada), achicoria o cereales solubles como Yannoh. Tanto la malta como la achicoria tienen buenas propiedades para la salud y son beneficiosas para apoyar la buena digestión.

 

El chocolate contiene “teobromina” que es una sustancia análoga a la cafeína, con el mismo efecto, aunque está menos concentrado que en el café. Además el chocolate comercial es perjudicial por tres motivos que son los tres componentes de los que está formado ya que los tres son malos: cacao, leche y azúcar; llevando más cantidad de los dos últimos que el primero. Ya he  comentado los efectos de los otros dos componentes, así que imaginad la combinación de ellos en el chocolate comercial. Sustituir por algarroba, que es de un sabor similar, es muy nutritivo y no contiene teobromina, además ya es de por si algo dulce, cosa que el cacao no, ya que el cacao puro es súper amargo.

No digo que nunca jamás se consuma chocolate, de vez en cuando se puede dar un capricho, pero ocasionalmente, y que sea chocolate puro, con un porcentaje grande de cacao y endulzado con azúcar completo como la rapadura u otro endulzante natural como agave, etc., (nunca con azúcar blanco ni edulcorantes sintéticos) y sin leche. Se puede encontrar así en tiendas de dietética y herbolarios.

 

Todas las sustancias mencionadas en este apartado son drogas, nos crean adicción y al dejarlas se presenta el síndrome de abstinencia como pasa con otro tipo de drogas como la coca, la heroína, etc… y el azúcar.

 

Tanto el tabaco como los cafeinados activan directamente las glándulas suprarrenales para producir catecolaminas, las cuales, como he mencionado antes, activan la salida de glucógeno y, por lo tanto, un gran aumento de glucosa. Para contrarrestar, el páncreas libera  mucha insulina y como resultado aparece el bajón de glucosa en sangre con sus efectos, mencionados anteriormente. Las catecolaminas son unas clases de hormonas, segregadas por las glándulas suprarrenales, que son de acción, para ponerse en marcha, activando los mecanismos metabólicos para ello y estimulando el sistema nervioso autónomo simpático que es el que activa. Con estos productos se segregan en la cantidad de como si estuviéramos en estrés (la respuesta de estrés fue creada hace mucho tiempo en todos los animales –los humanos pertenecemos al reino animal- para huir o defenderse ante una situación de peligro, en la que necesitamos una energía extra para hacerlo, por eso se activan ciertos mecanismos) con lo que se puede entender aquí por qué nos estimulan.

 

SAL REFINADA. Comprar en tiendas de dietética o herbolarios sal marina auténtica (la completa, que contiene todos los minerales) o sal del Himalaya.

La sal refinada es solo cloruro sódico, no lleva más minerales. No tiene ningún beneficio para el cuerpo. Por el contrario, desequilibra los electrolitos, en concreto la  bomba de sodio-potasio en las células tan importante para el mantenimiento de la vida, manteniendo el potencial eléctrico en la célula. También es  responsable de causar otros numerosos problemas de salud, incluyendo hipertensión,  cálculos de vesícula y de riñones, retención de líquidos, irritaciones intestinales, reumatismo; problemas de sangre, venas (varices) y corazón; seca la piel y le causa afecciones, propicia la caída del cabello prematuramente, etc. A la larga puede generar insuficiencia renal.

La única sal que el cuerpo puede digerir, asimilar y utilizar de manera apropiada es la sal marina sin procesar o refinar y la sal de roca. Aun así, la sal de debe usar en poca cantidad sino ocasionamos una saturación de minerales y oligoelementos en el cuerpo y desequilibrio de electrolitos, lo que deriva en problemas de diversa índole. No abusar, la comida debe tener un sabor delicioso sin llegar a lo salado.

 

VINAGRE DE VINO. Es demasiado acidificante. El industrial además lleva también unos aditivos que son muy perjudiciales para la salud. Sustituir por vinagre de sidra o de manzana (es lo mismo, realmente deriva de la  sidra) ecológico, de buena calidad.

 

ACEITE REFINADO. Tiene que ser de 1ª presión en frío, que aportan sus ácidos grasos bajo su forma activa. Para cocinar sólo el de oliva virgen extra.

Antiguamente, los aceites se extraían de las plantas por primera presión en frío, a una temperatura lo más cercana posible a 30ºC. Estos aceites contenían ácidos grasos esenciales, en particular ácido linoléico y ácido alfalinolénico (omega 6 y omega 3 respectivamente), que se reúnen bajo el nombre de vitamina F, bajo su forma normal cis. Sin embargo, el rendimiento era sólo del 30%.

Desde la segunda guerra mundial, numerosos aceites se extraían por calor, con vapor de agua entre 160 y 200ºC. Este procedimiento tiene un rendimiento del 70%. Se suele añadir una presión en frío después de mezclar el grano con un disolvente, el hexano, lo que permite recoger el 100% de la materia grasa. Los aceites así obtenidos son coloreados y malolientes, ya que contienen hexano y ciertos constituyentes de la planta que no afloraban con la técnica ancestral de la primera presión en frío. Esto obliga a múltiples refinamientos cuya eficacia, por otra parte, sólo es parcial. Este modo de preparación tiene 3 inconvenientes:

1) Persistencia de algunos productos nocivos como el hexano, muy integrado en los cuerpos grasos e imposible de eliminar por completo.

2) La saturación de una parte de los ácidos grasos insaturados, es decir, la desaparición de los dobles enlaces, que termina por crear ácidos grasos saturados no deseables y nuevas especies químicas más o menos peligrosas.

3) La transformación de una fracción de los ácidos grasos insaturados cis en la forma trans, que nuestro organismo es incapaz de metabolizar.

Se puede decir que la producción industrial de los aceites es una cocción sazonada con algunas sustancias tóxicas. La concentración de ácidos linoleico y alfalinolénico cis disminuye, y los acompañan moléculas inutilizables y algunas peligrosas. La preparación de margarinas es también criticable.

Los ácidos grasos poliinsaturados trans son nefastos y están implicados en ciertas afecciones frecuentes en la sociedad occidental como por ejemplo: hipercolesterolemia (colesterol alto), arterioesclerosis, enfermedades cardiovasculares, obesidad, resistencia a la insulina en los diabéticos, cáncer y un larguísimo etcétera.

El déficit en ácidos grasos poliinsaturados cis tiene también graves consecuencias. Su carencia afecta al funcionamiento de las membranas celulares y desequilibra el metabolismo de las prostaglandinas, lo cual repercute en las respuestas inflamatorias e inmunitarias.

Por las consideraciones hechas es lógico que hay que sustituir los aceites industriales por otros de primera presión en frío para evitar enfermedades y preservar una buena salud.

 

MARGARINA.

La margarina es la peor de las grasas que se pueden consumir. No es apta para consumo. Está tan refinada y procesada que le falta sólo una molécula para ser plástico, literalmente hablando; si la refinan una vez más se convierte en plástico de verdad. Es una sustancia muerta por completo, por eso no se estropea, no se pudre ni huele mal, porque no tiene ningún valor nutritivo, por eso nada crece en ella, ni siquiera los microbios. Igual que pasa con el azúcar, otra sustancia muerta.

 

Dicen que la margarina proviene de aceites vegetales y que por lo tanto es rica en ácidos grasos poliinsaturados, es decir, abundante en ácidos grasos esenciales (los buenos para la salud omega 3 y 6 y que el organismo no puede fabricar, hay que ingerirlos a través de alimentos). Toda una mentira, veamos por qué:

1. Es verdad que se fabrica con aceites vegetales pero con aceites refinados, no de primera presión en frío, con lo que muy rico en ácidos grasos omega 6 y 3 cis pocos hay (ya que como vimos en el anterior apartado parte de ellos pasan a ser saturados y otros se convierten en la forma trans).

2. Los ácidos grasos poliinsaturado presentes en alimentos vegetales (semillas y frutos secos principalmente) a temperatura ambiente están en forma líquida viscosa como se puede observar en los aceites. Sin embargo la saturada, proveniente de los animales, (la que es mala para nosotros) está en forma sólida. Para preparar la margarina, como quieren conseguir una sustancia espesa, mediante un proceso químico les introducen moléculas de hidrógeno para saturarlas y así conseguir la consistencia deseada. Así que al final las convierten en saturadas. ¿Dónde están aquí los omega 3 y 6 si los hubiera antes? Por ningún sitio, han  desparecido ya que no son los ácidos grasos poliinsaturados existentes de antes, los han convertido a otros saturados ¡sabe Dios cuáles! y por encima la mayoría han pasado a forma trans. O sea, que es peor que la mantequilla porque por lo menos esta aunque sea grasa saturada está en su forma normal cis.

 

La margarina es un no alimento, es totalmente artificial, no comestible. No es adecuada para consumo humano ni de ningún otro animal. Consecuentemente, es totalmente perudicial. La margarina fue creada originalmente para engordar pavos. Cuando mataron a los pavos, quienes pusieron el dinero para la investigación quisieron un reembolso por lo que juntaron ideas para saber qué hacer con este producto y recuperar su dinero. Tenían una sustancia blanca sin ningún atractivo como comestible así que añadieron color amarillo para venderlo a la gente para usarlo en lugar de mantequilla. ¿Qué os parece?

 

FRITURAS, GUISOS CON MUCHA GRASA O ACEITE.

 

Los alimentos que se fríen en aceite se empapan de grasa. Freír los alimentos produce radicales libres, productos químicos muy reactivos que, además de destruir las grasas esenciales del alimento, pueden dañar las células, acelerar el proceso de envejecimiento y destruir muchos micronutrientes.

El grado de daño potencial depende ya del tipo de aceite, de la temperatura a la que fríamos y del tiempo que utilicemos. El aceite menos dañino a la hora de freír es el de oliva ya que es el que mejor soporta la temperatura sin alterarse porque tiene el punto de ebullición más alto que el resto de los aceites y porque se descompone más lentamente ya que es más estable que los aceites de semillas por predominar en él los ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico). En los otros aceites vegetales predominan los ácidos grasos poliinsaturados (ácido linoleico principalmente, y ácido alfa-linolénico) que son esenciales pero se oxidan más fácil y rápidamente y se convierten en las indeseables “grasas trans”.

En los almidones fritos u horneados a altas temperaturas (patatas, cereales, aperitivos de maíz, galletas, harinas…) se encuentran unas sustancias denominadas acrilamidas, las cuales son cancerígenas. El nivel máximo aconsejable de esa sustancia es de 0,1 microgramos por litro o kilo y se hallan 1.200 en las patatas fritas de bolsa (450 en las caseras). 410 en las galletas y los crackers, 160 en los cereales de desayuno, 150 en los aperitivos de maíz y 140 en el pan. Pues bien, esa sustancia no aparece en ningún alimento cuando están crudos ni después de haber sido hervidos. Igualmente son admisibles preparar los alimentos a la plancha o un sofreír con poco aceite.

Todos los cambios que se producen en el aceite son negativos (tener en cuenta que los alimentos fritos se empapan de él). En resumen son estos:

Saturación de los ácidos grasos: los ácidos grasos insaturados se convierten en saturados (como las grasas animales), con lo que pierden sus propiedades.

Formación de peróxidos e hidroperóxidos: son derivados de los ácidos grasos que actúan como “radicales libres”.

Formación de ácidos grasos trans.

Formación de ácidos grasos libres por hidrólisis de los triglicéridos, que comunican un sabor desagradable al aceite.

Formación de sustancias volátiles irritantes, como la “acroleína” y diversos hidrocarburos, cetonas y alcoholes.

 

AGUA DEL GRIFO. Contiene gran cantidad de sustancias nocivas para la salud. Entre ellas están el aluminio, nitratos, residuos de fertilizantes, herbicidas y pesticidas, metales pesados, cloro y flúor. El cloro destruye la flora intestinal y es uno de los productos químicos cancerígenos más potentes que existen; el flúor, a la larga, parece ser que debilita el sistema inmunitario y también es carcinógeno. Consumirla de una fuente potable o embotellada de baja mineralización (Bezoya y Aqua Fina son de las mejores que hay en el mercado) o bien agua del grifo filtrada (existen filtros que eliminan los productos indeseables del agua). La mejor es la destilada que está totalmente libre de impurezas y residuo seco (minerales inorgánicos, los que no asimilamos).

Existen destiladoras de agua para ello a la venta. No vale el agua destilada para la plancha, ni se os ocurra beber de esa.

Nota: se absorbe más cloro a través de la piel que el que se pueda ingerir bebiendo agua del grifo. Hay teléfonos de ducha con filtro (de Irisana). 

 

CARNE ROJA.

 

La dieta de cualquier animal en su estado natural es siempre acorde con su estructura anatómica, sus funciones fisiológicas y su bioquímica. Este hecho es reconocido por los biólogos, clasificando a los animales mamíferos según sus hábitos alimenticios en cuatro grupos principales:

 

CARNÍVOROS: se alimentan básicamente de carne como el león, el tigre, el lince, el lobo, el perro, el zorro, etc. 



 

HERBÍVOROS: se alimentan de hierba y otros vegetales como la vaca, el caballo, el elefante, el antílope, el búfalo, la cebra, el ciervo, etc. 

 

FRUGÍVOROS: comedores de frutas principalmente, pero también de bayas, raíces y determinados vegetales, como el gorila, el chimpancé, el orangután, etc.


 

OMNÍVOROS: una combinación de lo anterior, es decir, comen prácticamente de todo, como por ejemplo el cerdo, el jabalí, el oso, etc.



¿A qué grupo pertenece el ser humano?

¿Qué dice nuestro sentido común?                 

 

Para averiguar cuál es la dieta ideal del ser humano, podemos comenzar por utilizar nuestro sentido común. Olvida por un momento las facilidades que tenemos a nuestro alrededor para conseguir alimentos. Imagínate que te encuentras en plena naturaleza, donde por supuesto no hay cocina, ni restaurantes o supermercados. Sólo estas tú y lo que te rodea: animales, árboles, plantas, agua. Las únicas herramientas propias son tus brazos, manos, pies y piernas. Y tu propia cocina es tu boca, estómago e intestinos.

Ahora hazte esta pregunta vital y responde siguiendo tu sentido común, ¿qué comerías?, ¿correrías tras un conejo alcanzando una velocidad de 50 km/hora, te abalanzarías sobre él, le hincarías los dientes desgarrándole los intestinos, chupándole su sangre y tragando su carne cruda?, ¿cómo te sentirías?, ¿o recogerías frutas maduras de los árboles y te las comerías tranquilamente sentado en el suelo? ¿Qué es más fácil para ti, ir detrás de un animal y comértelo crudo o recoger frutas y comértelas tranquilamente? La respuesta es clara. Es más fácil para nosotros comer frutas que matar animales y luego comérnoslo.

En la Naturaleza los animales se valen únicamente de sus características físicas y fisiológicas para subsistir.

Diversas ramas de la ciencia como:

- La antropología.

- La paleontología.

- La enzimología.

- La bioquímica.

- La fisiología.

- La biología.

- La psicología.

- La filosofía.

- La historia y

- La anatomía y fisiología comparadas

han demostrado que el ser humano, en cuanto a su alimentación, es un animal FRUGÍVORO, es decir, comedor de frutas, bayas, raíces y vegetales comestibles. Y también de semillas y frutos secos pero en poca cantidad.

 

Observemos las diferencias anatómicas y fisiológicas entre los diferentes tipos de mamíferos según su tipo de alimentación:

 

CARNÍVORO:  


- 4 patas con garras

- Anda a 4 patas.

- Dientes adaptados a desgarrar carne.

- Glándulas salivares pequeñas.

- Saliva y orina ácida.

- Ácido clorhídrico muy concentrado.

- Segrega la enzima uricasa.

- Estómago simple y redondeado.

- Intestinos: 3 veces la longitud del cuerpo.

- Colon llano.

- Vive de carne.



HERBÍVORO 

- 4 patas con pezuñas

- Anda a 4 patas.

- Dientes adaptados a moler hierba y tallos.

- Glándulas salivares bien desarrolladas.

- Saliva y orina alcalinas.

- Ácido clorhídrico poco concentrado.

- No segrega la enzima uricasa.

- De 3 a 4 estómagos.

- Intestinos: 20 veces la longitud del cuerpo.

- Canal intestinal llano y enrollado.

- Vive de hierbas y plantas.

 

FRUGÍVORO


 - 2 manos y 2 pies

- Anda erguido.

- Dientes adaptados a morder y masticar frutas.

- Glándulas salivares bien desarrolladas.

- Saliva y orina alcalinas.

- Ácido clorhídrico muy débil.

- No segrega la enzima uricasa.

- Estómago con duodeno.

- Intestinos: 12 veces la longitud del cuerpo.

 

HOMBRE


- 2 manos y 2 pies

- Anda erguido.

- Dientes adaptados a morder y masticar frutas.

- Glándulas salivares bien desarrolladas.

- Saliva y orina alcalinas.

- Ácido clorhídrico muy débil.

- No segrega la enzima uricasa.

- Estómago con duodeno.

- Intestinos: 12 veces la longitud del cuerpo.

- Colon enrollado.

- Vive de frutas, bayas, raíces y algunos vegetales.

 

Las extremidades del ser humano son distintas a las del ser carnívoro

 

CARNÍVORO.
El carnívoro tiene cuatro patas con las que viaja velozmente. Algunos de ellos alcanzan velocidades superiores a 80 km/hora. Gracias a su gran velocidad y sus garras afiladas pueden capturar y desgarrar a sus presas con facilidad.

 





SER HUMANO.

El ser humano tiene dos piernas, con dos sensibles pies. Esto indica su tendencia a vivir en el mismo lugar sin prisas ligadas a su supervivencia. Tiene dos manos sensitivas con una maravillosa serie de dedos pulgares opuestos permitiéndole escalar árboles y alcanzar frutas, vegetales, frutos secos.

 

La estructura dental del hombre es distinta a la de los carnívoros.

CARNÍVORO.

La estructura dental del carnívoro revela filas de puntiagudos y afilados dientes. Tienen colmillos (caninos) en forma de agujas puntiagudas, incluso los molares son afilados al tacto.

Ya que los carnívoros no mastican la carne de su presa, sus dientes les sirven como herramientas letales para cortar y desgarrar la carne.

La mandíbula se mueve solamente de arriba abajo para desgarrar y morder. 



SER HUMANO.


La estructura dental del ser humano está pobremente adaptada para desgarrar y parcialmente adaptada para moler el alimento. Sus caninos son prácticamente de igual tamaño que el resto de los dientes.

En cambio, nuestra estructura dental está adaptada para cortar la fruta y verdura fresca con los dientes frontales y a masticar con los dientes posteriores.

La mandíbula se mueve de arriba abajo y además lateralmente para triturar.

 

La saliva y orina del ser humano son alcalinas, las del carnívoro son ácidas.

 

CARNÍVORO.

La saliva del carnívoro es extremadamente ácida lo cual favorece la disolución de la carne de su presa con gran facilidad. Las proteínas, tal como se encuentran en la carne requieren un medio altamente ácido para su digestión. Esta acidez de su saliva le permite tragar su alimento en grandes cantidades sin necesidad de masticarlo.

La orina del carnívoro es normalmente ácida. 

 

SER HUMANO.

La saliva del ser humano es alcalina con el fin de descomponer los azúcares y los almidones, los cuales algunas veces existen en las frutas, e iniciar la neutralización de los ácidos de muchas frutas.

Las glándulas salivares del ser humano están bien desarrolladas, ya que la ensalivación y masticación son esenciales para facilitar el paso del alimento por el sistema digestivo y para la digestión.

La masticación es un proceso largo y necesario para que el alimento sea digerido fácil y eficientemente.

La orina del ser humano es alcalina.

 

El estómago del ser humano es diferente al del carnívoro y segrega menos ácido clorhídrico.

 

CARNÍVORO.

El estómago del carnívoro es un saco pequeño redondeado, en forma de V, muy simple en estructura, cuyo fondo se llena rápidamente y las materias ingeridas avanzan con bastante rapidez.

La carne, un material proteico, es digerida solamente en un medio ácido. El ácido clorhídrico es uno de los jugos gástricos más importantes en la digestión de las proteínas de los alimentos.

Los carnívoros tienen una concentración de ácido clorhídrico 1.100% veces más concentrada que la del ser humano. Sus mucosas estomacales son espesas, musculosas y resisten jugos gástricos ácidos muy fuertes.



SER HUMANO.

El estómago del ser humano está compuesto por una bolsa de tamaño medio, es de forma oblonga y de estructura complicada. Termina en el duodeno, una especie de pequeño estómago.

El ácido clorhídrico segregado por el estómago del ser humano es tan débil que digiere pobremente una proteína bien masticada de carne.

Las mucosas estomacales son más débiles que las del carnívoro y no pueden tolerar jugos gástricos demasiado concentrados sin sufrir daño.

 

El canal intestinal del ser humano es distinto al del carnívoro.

 

CARNÍVORO.

El canal intestinal es 3 veces la longitud de su cuerpo. Los intestinos son llanos y lisos formando un camino corto y recto como una autopista y ancha y abierta al tráfico, con el propósito de ofrecer pocos impedimentos al paso rápido del alimento. Las toxinas de la carne no suponen ningún problema para los carnívoros porque cualquier cosa que pasa a través de ellos lo hace rápidamente.

Los carnívoros no tienen cáncer de colon a pesar de su consumo de carne alta en grasas, baja en fibras y con material putrefacto de la misma. (La carne pudre fácilmente).




 SER HUMANO.

El canal intestinal es 12 veces la longitud del cuerpo. Los intestinos son ondulados, enrollados y con sus paredes plegadas, formando un camino complejo como una carretera tortuosa que rodea una montaña, con el propósito de retener el alimento durante el tiempo más largo posible (4 veces más tiempo que en los carnívoros) hasta que todos los nutrientes han sido absorbidos.


Cuando el hombre come carne resultan problemas ya que la carne podrida permanece interminablemente en los intestinos produciendo numerosos venenos que son absorbidos en la corriente sanguínea; venenos como ácido úrico, índoles, purinas, xantinas, gas metano, amoniaco, etc.

 

El ser humano no tiene la enzima uricasa necesaria para metabolizar el ácido úrico.

 

CARNÍVORO.

Todos los animales carnívoros sintetizan la enzima "uricasa". Esta enzima descompone el ácido úrico, un subproducto tóxico del metabolismo celular animal, en "alantoína", una sustancia inocua y de fácil eliminación.

El hígado de los animales carnívoros metaboliza de 10 a 15 veces más ácido úrico que el de los seres humanos.

 

SER HUMANO.

Los seres humanos no pueden sintetizar la enzima "uricasa". Los seres humanos absorben el ácido úrico, en vez de eliminarlo, cuando comen carne. El organismo reacciona para neutralizar este veneno ácido recurriendo a sus reservas alcalinas. En ausencia de tales reservas el cuerpo retira el calcio y otros minerales alcalinos de sus dientes y huesos para neutralizar el ácido úrico, formándose cristales de urato de calcio, que pueden ser depositados, si el cuerpo está enervado, a través de todo el cuerpo, produciendo artritis, bursitis, dolor de espalda, gota, edema, reumatismo, endurecimiento de la arterias, etc.

Este solo fenómeno demuestra que el ser humano no está adaptado para ingerir carne.
 




MAMIFEROS
CARNIVOROS
OMNIVOROS
HERBIVOROS
FRUGIVOROS
Ejemplos
Tigre, león
Cerdo, jabalí
Elefante, vaca
Chimpancé, hombre
Alimento fisiológico
Carne
Carne, raíces, granos, vegetales
Hierbas
Frutas, semillas, raíces, vegetales
Características
Agresivos, veloces, vista y oído agudos, cazadores habituados a la sangre
Agresivos
Fuertes, robustos, pasivos
Ágil, no es veloz, vista y olfato poco desarrollado, se impresiona con la sangre
Ojos
Laterales
Laterales
Laterales
Frontales
Garras
Garras desarrolladas
Uñas fuertes y agudas
Uñas chatas
Uñas chatas, manos para recoger frutos y semillas
Dentadura
Caninos y molares agudos, para desgarrar carne
Caninos agudos, molares rugosos
Sin incisivos ni caninos filosos y puntiagudos, molares planos
Incisivos fuertes, caninos no desarrollados, molares planos para triturar granos
Mandíbulas
Fuertes, puede moler huesos, no mastica
Fuertes, puede moler huesos, mastica
Fuertes, mastica
Débiles, mastica
Glándulas salivares
Poco desarrolladas, saliva ácida
Robustas, saliva ácida
Desarrolladas, saliva alcalina
Muy desarrolladas, saliva alcalina
Estómago
Sencillo, potente, fuertemente ácido
Sencillo, potente, fuertemente ácido
Complejo, cuba fermentativa
Con duodeno, débil, poco ácido
Tubo digestivo
3 veces el tronco
8/10 veces el tronco
20 veces el tronco
10/12 veces el tronco
Tránsito intestinal
2-4 horas, su bolo alimentario no aporta estímulo peristáltico
6-10 horas
40 horas
15-18 horas, necesita estimulo peristáltico del bolo alimentario
Intestino grueso
Ambiente alcalino
Ambiente alcalino
Ambiente ácido
Ambiente ácido
Evacuaciones
Escasas, malolientes
Reducidas, malolientes
Abundantes, no malolientes
Abundantes, no malolientes
Piel
Sin poros, no transpira
Parcialmente porosa, transpiración escasa
Piel porosa, transpiración abundante
Piel porosa, transpiración abundante

 

 Como se puede comprobar, toda la anatomía (como la del gorila o del orangután), fisiología y bioquímica del ser humano demuestran que tienen que haber evolucionado durante millones de años comiendo frutas, bayas, algunas verduras, tubérculos (raíces), frutos secos y semillas. Antes del último cambio súbito de polaridad de la Tierra y de la última glaciación, ningún ser humano habitaba en las regiones frías del planeta. Todos ellos vivían en las calidas zonas tropicales donde tenían bastante alimento vegetal a su disposición. De pronto, sin embargo, las zonas anteriormente tropicales de Siberia y la región ártica experimentaron un brusco descenso de las temperaturas. Los animales se morían de frío en un instante, mientras todavía masticaban frutos tropicales. Algunos de estos animales han sido hallados hace poco, miles de años después, totalmente intactos con los frutos todavía en la boca. La profunda ola de frío se extendió con tal rapidez que ni siquiera les dio tiempo para tragar el fruto que estaban comiendo. Esos humanos y animales que tenían la suerte de vivir en otras zonas tropicales del planeta conocieron cambios climáticos más moderados y, de este modo, lograron sobrevivir al repentino comienzo de glaciación. Sin embargo, tuvieron que aprender a convivir en las estaciones del año, tal como las conocemos ahora. En las estaciones frías no tenían más remedio que matar animales para comer. Entonces fue cuando la caza y el  consumo de carne se volvieron una necesidad. Pero esto no tiene nada que ver con el diseño original de la constitución humana.

 

Los típicos trastornos derivados del consumo excesivo de proteínas son la osteoporosis, las enfermedades del corazón, la artritis reumatoide y el cáncer. En cambio, quienes nunca toman proteínas animales como las que contiene la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos presentan unos índices muy bajos de estas enfermedades y tampoco sufren deficiencia proteica, siempre que coman cantidades suficientes de frutas, verduras, cereales y legumbres y unos cuantos frutos secos y semillas.

Sin embargo, nuestras sociedades modernas consumen por lo menos un 50% más de proteínas que las realmente necesarias. Cuando hay un consumo excesivo de proteínas se llenan los tejidos conectivos o conjuntivos de nuestro organismo con proteínas sin usar, convirtiendo el cuerpo en un pozo rebosante de ácidos y residuos nocivos, creando de este modo un terreno abonado para la enfermedad, incluida la arterioesclerosis e infecciones bacterianas o víricas.

En la raíz del problema se halla la incapacidad del ser humano para descomponer la proteína de la carne en aminoácidos. Trozos de carne sin digerir penetran en el tracto intestinal, arrastrando consigo a los parásitos. La mayoría de estos últimos, también denominados duelas o tremátodos intestinales, resisten tanto el calor aplicado durante la cocción como los ácidos del estómago humano. Los animales carnívoros, por otro lado, acaban con estos parásitos al instante mientras la carne pasa por su estómago. Esto se debe a que su estómago produce veinte veces más ácido clorhídrico que el nuestro. Esta enorme cantidad de ácido ayuda al animal a descomponer las proteínas de la carne en sus componentes esenciales, los aminoácidos. Si un hombre joven y sano come un pedazo de carne, tal vez podrá digerir un 25% del mismo. En cambio, los animales carnívoros son capaces de digerir casi la totalidad de la pieza, incluidos los huesos y el tejido fibroso. Los parásitos y microorganismos nos sobreviven a este ataque ácido.

La función principal digestiva principal en los animales carnívoros tiene lugar en el estómago y no en el intestino delgado. La carne permanece en su tracto intestinal, que es relativamente corto, durante poco tiempo. Nuestro intestino delgado, que mide de 5 a 6 metros de longitud, procesa la mayoría de los alimentos naturales durante varias horas. La carne, en cambio, puede permanecer en el intestino delgado durante nada menos que de 20 a 48 horas, periodo en que buena parte de ella se pudre y descompone. El proceso de putrefacción da lugar a la generación de los venenos de la carne: cadaverina, putrescina, aminas y otras sustancias altamente tóxicas. Estos venenos empiezan a actuar como agentes patógenos (factores causantes de enfermedades) en el organismo. Muchos de ellos van a parar al sistema linfático, provocando una congestión de la linfa y la acumulación de líquido y grasa, primero en la parte central del cuerpo y, finalmente, en el conjunto del mismo. Puesto que los restos de la carne no digerida pueden acumularse y permanecer en las paredes intestinales de los humanos durante de 20 a 30 años o más, no es extraño que el cáncer de colon sea una enfermedad frecuente entre los humanos carnívoros y prácticamente inexistente entre los vegetarianos y los animales carnívoros. El cáncer de colon, en la mayoría de los casos, no es más que otro nombre del envenenamiento constante por la carne putrefacta. Se sabe que mientras es digerida, la carne genera metabolitos esteroideos que tienen propiedades cancerígenas (es decir, que producen cáncer). En otras palabras, incluso si es capaz de digerir la carne debidamente o de comer carne sana de ganado criado al aire libre y no alimentado con cereales, se seguiría incrementando el riesgo de padecer cáncer de colon.

Los riñones, que extraen productos residuales de la sangre, también sufren debido a la sobrecarga de venenos cárnicos, consistentes en su mayor parte en desechos nitrogenados (amoníaco, urea, ácido úrico…). Incluso los carnívoros moderados hacen trabajar a sus riñones tres veces más que los vegetarianos. Los jóvenes, en general, todavía pueden ser capaces de soportar este esfuerzo pero a medida que crecen y envejecen el riesgo de sufrir insuficiencia renal aumenta bastante.

Después de muchos años de consumo regular de carne, el cuerpo puede sucumbir de pronto a la marea de sustancias venenosas que emanan de la carne no digerida. La entrada de una cantidad excesiva de proteínas en el torrente sanguíneo puede espesar la sangre y reducir drásticamente el abastecimiento de oxígeno al corazón y otros órganos vitales como el cerebro.

Las células de los animales, a diferencia de la de las plantas, que tienen una pared rígida y un sistema circulatorio simple, sucumben con gran rapidez cuando se les corta el suministro de sangre. Apenas muerto el animal, sus proteínas celulares empiezan a espesarse y endurecerse (coagulación) y las células se descomponen rápidamente debido a sus enzimas destructivas. Esto, a su vez, da pie a la formación de una sustancia degenerativa llamada tomaína, que es la causa conocida de numerosas enfermedades. La destrucción celular se produce en las células de todos los tipos de carne de animales muertos, incluidos el pollo y el pescado. Todos los productos cárnicos ya están contaminados de entrada por proteínas descompuestas o putrefactas. Un animal muerto deja de ser fresco inmediatamente. La putrefacción y el crecimiento bacteriano se ponen en marcha nada más ocurrir la muerte del animal y ya hayan alcanzado una fase muy avanzada cuando la carne lleva varios días o semanas muerta, como sucede cuando se ofrece al a venta en la mayoría de supermercados o carnicerías. Si no se trata con agentes colorantes cancerígenos una pieza de carne empezará a adquirir un color gris verdoso en cuestión de horas, que es lo que hacen porque si no, evidentemente, no la compraríamos con ese aspecto. Para empeorar todavía más las cosas, al guisar, asar o freír carne, pescado, aves y huevos se aplica calor suficiente para que se coagulen las escasas proteínas que todavía puedan quedar intactas. Las moléculas de proteínas pierden su estructura tridimensional y quedan destruidas por el efecto del calor.

El cuerpo no es capaz de aprovechar la proteína coagulada para formar células. En su lugar, las trata como si fuera un agente patógeno, es decir, un factor causante de enfermedades. Como consecuencia de ello, este alimento, que ahora se ha vuelto tóxico, no hace en el mejor de los casos otra cosa que estimular el sistema inmune en el intestino delgado e inducir una fuerte respuesta de eliminación en el intestino grueso. La respuesta inmune hace que uno se sienta más lleno de energía y tal vez piense que esto se debe a que haya comido alimentos de origen animal pero esto está muy lejos de la verdad. En función de los recursos físicos y de la capacidad inmune de cada uno, el cuerpo puede verse finalmente superado por el influjo de venenos virulentos y gérmenes destructivos y generar síntomas de enfermedad. Por muy decepcionante que suene, con cada respuesta inmune el cuerpo en realidad se debilita; cada vez más conductos biliares se obturan con cálculos y el sistema cardiovascular se congestiona progresivamente a medida que se depositan cantidades crecientes de proteínas en las paredes de los vasos sanguíneos. Éstas son las causas más comunes de la enfermedad crónica. Quienes tienen el sistema inmune más débil suelen ser los primeros en sufrir los efectos del envenenamiento producido por la carne.

 

Como demuestran los animales más fuertes del mundo (por ejemplo, el elefante, el búfalo de agua, la jirafa, el caballo, la vaca, el gorila y el orangután) no hace falta que los seres humanos comamos abundantes proteínas para ponerlas a disposición de las células del cuerpo. Un bebé recién nacido triplica su tamaño y su número de células repletas de proteínas en sus primeros 16 meses de vida sin ingerir ningún alimento considerado como proteico. Habrá quien responda a esto con la siguiente afirmación: ¡Pero si la leche materna está llena de proteínas! ¡Ni mucho menos! La leche materna humana no contiene más que una cantidad mínima de proteínas, a saber, de 1,1 a 1,6 gramos por 100 gr de leche. La mayoría de los niños sanos de todo el mundo no reciben otros alimentos a parte de la leche materna en su primer año de vida. Si la leche materna humana contiene, pongamos 1,4% de proteínas, esta cantidad no sería ni de lejos lo suficiente para duplicar un aumento de peso de 7 kg que experimenta el  bebé en el primer año.

Por naturaleza, los seres humanos y la mayoría de otros animales no carnívoros no dependen de una gran ingesta de proteínas para desarrollar y mantener sus músculos, células y órganos. Nuestro cuerpo se renueva constantemente con lo que todos los días mueren miles de  células de nuestro cuerpo, reponiéndose por otras nuevas; pues  bien la estructura celular está formada mayoritariamente por proteínas. Las proteínas de esas células muertas el organismo las desdobla o descompone en sus constituyentes esenciales, los aminoácidos, y estos son aprovechados de nuevo para combinarlos adecuadamente (mediante procesos bioquímicos) para formar las proteínas necesarias otra vez. A mayores, todos derivamos los nutrientes esenciales que precisamos del aire que respiramos y eso desde la primera bocanada. Todo el mundo sabe que para vivir necesitamos las moléculas de oxígeno del aire pero son muy pocos los que también saben que necesitamos y aprovechamos, asimismo, las moléculas de nitrógeno, carbono e hidrógeno de que está saturado el aire. Estas cuatro moléculas son los ingredientes constitutivos de todos los aminoácidos del cuerpo humano y de cualquier otro ser vivo del planeta. Nuestro ADN y el hígado son perfectamente capaces de sintetizar estas moléculas formando aminoácidos y proteínas completas. El cerebro produce miles de millones de neuropéptidos (los péptidos están formados por aminoácidos) cada día. Los billones de enzimas que elabora el cuerpo también están formados por proteínas. De modo similar, la mayoría de las hormonas del cuerpo están constituidas por proteína pura.

La deficiencia de proteínas se produce únicamente en las personas cuya función hepática, respiratoria e inmunológica están seriamente mermadas o que ingieren demasiadas proteínas. Esto se debe a que las proteínas sobrantes que se acumulan en las membranas basales de los vasos capilares sanguíneos impiden que el suministro de proteína llegue a las células. Miles de personas han envejecido prematuramente o han sufrido dolencias que les han debilitado debido al consumo excesivo de proteínas. En ninguna otra época de la historia de la humanidad se ha ingerido tanta carne y otros alimentos proteicos concentrados como en nuestros días.

 

También vale la pena señalar que los animales carnívoros tienen una capacidad ilimitada para digerir las grasas saturadas y el colesterol. Unos perros, por ejemplo, que recibieron 200 gr de grasa junto a su ración de comida diaria durante dos años no mostraron después ningún tipo de lesión en sus arterias ni variaciones en su nivel de colesterol en sangre. En cambio los conejos, que sólo comen verduras, desarrollaron rápidamente arterioesclerosis cuando recibieron 2 escasos gramos de colesterol al día. Los humanos también tienen una capacidad muy limitada para digerir y procesar las proteínas y las grasas de la carne. Si prestáramos atención a nuestros instintos básicos y no a los lemas publicitarios de la industria alimentaria veríamos que la carne nunca ha sido un alimento para humanos.

 

Resumiendo, la carne contiene mucha proteína concentrada (tóxica para el sistema, sobrecarga los sistemas de eliminación del organismo, como el hígado, riñones, etc.) y grasa saturada (que en exceso nos es perjudicial); nada de glúcidos (hidratos de carbono) y muchas menos vitaminas y minerales que los alimentos vegetales, esenciales para el funcionamiento del organismo. La carne blanca contiene menos grasa saturada que la roja. Sin embargo, el pescado, sobre todo el azul tiene grasas poliinsaturadas omega 3 beneficiosas para nosotros. Además la proteína animal en general, resulta muy acidificante para los seres humanos, y la que más carga acida produce es la carne roja seguida de la blanca, y de último, el pescado.

Por esto, algunas de las enfermedades asociadas a su consumo, son las patologías coronarias y cardiovasculares, el cáncer en general (las células cancerosas tienen un pH de 5, es decir ácido, y son anaeróbicas, que quiere decir que funcionan sin oxígeno. Los pH ácidos retiran y rechazan el oxígeno del cuerpo), la diabetes tipo 2, etc.

Respecto a la diabetes, que algunos se extrañaran, ya que lo asocian al consumo de azúcares. Es verdad que el alto nivel de azúcar en sangre y el desarrollo de la diabetes se debe al consumo de  azúcar o hidratos de carbono refinados o a una ingesta excesiva de hidratos de carbono simples durante años. Pero la insulina no sólo es necesaria para el metabolismo de los glúcidos sino que también interviene en el metabolismo de las proteínas (estimula la síntesis proteica en los músculos) y grasas (estimula la síntesis de triglicéridos a partir de la glucosa en los adipocitos, que son las células grasas, y su almacenamiento prolongado), aunque este aspecto no se muy conocido por el público que no esté puesto en estos temas.

El cuerpo necesita insulina para sintetizar proteínas a partir de los aminoácidos, es la que da el estímulo para la síntesis.  Cuando se ingieren alimentos proteicos concentrados, como carne o pollo, el organismo necesita mucha insulina, cuanto más proteínas se ingieren más insulina necesita fabricar el organismo con lo que aumenta las posibilidades de desarrollar resistencia a la insulina y a la diabetes de tipo 2. En la diabetes de tipo 2 hay secreción de insulina –a diferencia de la 1 en la que no se produce o está muy disminuida debido a que el páncreas está agotado-, pero lo que marca la enfermedad es un fenómeno de resistencia a la insulina, debido a lo cual las células son incapaces de responder por una alteración de los receptores de insulina de las células diana de los tejidos.

 

Aunque el contenido en ácido úrico del pescado, el pavo y el pollo es menor que el de la carne roja y, por tanto, aquellos no hacen trabajar tanto al hígado y a los riñones y tejidos del cuerpo, el grado de lesiones causadas a los vasos sanguíneos y el tracto intestinal por tomar esas proteínas coaguladas no es menor que cuando se come carne roja.

Si suele comer carne regularmente, a menos que sufra de alguna enfermedad cardiovascular o renal importante no renuncie inmediatamente a todos los alimentos cárnicos. El sistema digestivo no puede adaptarse a una dieta sustancialmente diferente de un día para otro. Lo mejor es empezar reduciendo el número de comidas que contienen carne de vaca, ternera, cerdo, cordero  y conejo y tomar en su lugar pollo y pescado. Con el tiempo comprobará que también es capaz de consumir menos pollo y pescado sin poner a prueba la fisiología a causa de un ajuste demasiado rápido.

Los que si se deberían suprimir totalmente desde ya, son la carne vacuna (ternero, vaca), de cerdo y las vísceras ya que son los más y muy  perjudiciales para nosotros. Igualmente pasa con los embutidos:

 

EMBUTIDOS: salchichas, salamí, hamburguesas, mortadela, chorizos, longanizas, jamón york, jamón, etc. Proceden en su mayoría de carne vacuna y de cerdo (las más nocivas) lo que ya trae problemas pero los embutidos son más peligrosos que la propia carne de esta procedencia. Llevan azúcar o/y lactosa en su composición, aditivos dañinos, nitrosaminas (cancerígenas) y son elaboradas a una temperatura a una temperatura muy elevada, la cual es perjudicial por generar moléculas nocivas.

La mayor parte de ellos están elaborados con las partes de la carne animal no apetecible como son la grasa, las  vísceras, los pellejos, pedazos de hueso, sangre, etc. Todos estos elementos se muelen y trituran con ciertas sustancias ácidas y mezclan con determinados ingredientes como condimentos, conservantes, azúcar, agentes del curado, colorantes y demás, para luego, en el caso de las salchichas, introducirse dentro de una envoltura que puede ser colágeno, celulosa o incluso plástico, sobre todo en la producción industrial.

Tienen un gran contenido de sal refinada, la cual ya tratamos, y en exceso aún es peor.

Se le añaden ya sea sacarosa en forma de azúcar blanco, lactosa, dextrosa, glucosa, jarabe de maíz y/o almidón, que son los azúcares más usados en la elaboración de los embutidos y los cuales dan sabor y disfrazan la sal, pero sobre todo producen ácido láctico, reacción esencial para los embutidos fermentados. Todos estos azúcares son especialmente nocivos para la salud en general, entre una larga lista de efectos nocivos, crean desbalances en los minerales del cuerpo, origina que la sangre se caliente, irritan y degeneran el sistema nervioso y afectan severamente al páncreas y el hígado.

Muchos de ellos están adicionados con féculas de arroz, patatas, calabaza, etc.

A muchas salchichas, sobre todo las más comerciales, les agregan almidones modificados para darle textura y volumen y mejorar su apariencia y sabor, y para hacerlas más baratas. Contienen, además, ácidos y conservadores como el  nitrito, el ácido monocloroacético, sulfitos, etc., además de colorantes para darles su apetecible color rosado. Como la lista de conservadores puede ser muy larga me limito a decir que la mayoría de ellos no son aceptados para el uso de alimentos por todas las contraindicaciones que presentan.

 

El MARISCO. Son los basureros del mar, es decir se alimentan de toda la porquería del mar, con lo que están llenos de mercurio y metales pesados, por lo que se deben evitar. También son ricos en ácido úrico y purinas, mucho más que el pescado.

Si se come ocasionalmente, en una celebración especial o por navidades, tener a mano Alga Chlorella de 500 mg por cápsula por lo menos y, muy importante, con la pared celular rota a un mínimo del 90%. Tomar 4 cápsulas o comprimidos al día repartidas en dos tomas, fuera de las comidas, 20 o 30 minutos antes de las comidas (mediodía y cena). Esta evita que los metales pesados como el mercurio y otros se absorban, ya que los atrapa, y se eliminen por las heces; de lo contrario se acumulan en los tejidos, órganos y sistema nervioso del cuerpo siendo muy difíciles de eliminar.

 

ACEITES VEGETALES HIDROGENADOS Y GRASAS TRANS, es decir: conservas, bollería, pasteles comerciales, etc.

Esta modificación de su estado los hace no solo menos fáciles de digerir, sino que incluso son inflamatorios. Pero presentan una ventaja de orden práctico: no se estropean. Por eso se utilizan en casi todos los alimentos industriales destinados  a permanecer varias semanas o meses en las estanterías del supermercado. Así pues, es por razones puramente industriales y comerciales por lo estos perniciosos aceites han desbancado a los demás.

Cabe añadir que los productos mencionados llevan mucho azúcar blanco, refinado vamos. Incluso la mayoría de las conservas llevan azúcar añadido.

Si se compra alguna vez alguna conserva de sardinas o parecido mirar en los ingredientes que no lleven azúcar y que sean en aceite de oliva, no que ponga aceite vegetal sin más ni de girasol.

 

 

ALIMENTOS PERMITIDOS Y RECOMENDABLES.

 

FRUTA  madura en abundancia. Incluir como mínimo de 4 a 6 piezas diarias en la dieta.

Preferiblemente comer las piezas enteras. Si se toma zumo limitarlo a uno por día. En los zumos no se ingiere la fibra ya que es la que se elimina, la que queda en el exprimidor o licuadora y en la parte de la fruta que se tira; sin la fibra los azúcares de la fruta se absorben enseguida en sangre teniendo en cuenta además que en un vaso bien grande de zumo van varias piezas de fruta juntas (si las comiéramos enteras nos saciaríamos antes o a lo mejor  hasta comeríamos menos de una sola vez). Estaría muy bien añadirle al zumo lo que queda en el exprimidor o tomarlo a parte (antes o después de beber el zumo).

Bien es decir, aun así, que en su mayoría el azúcar de la fruta es la fructosa aunque tenga glucosa también y en algunas más que otras. La fructosa tiene que pasar del intestino delgado al hígado para que éste la  convierta en glucosa así que tarda un poco más en absorberse que otros monosacáridos (azúcares de una sola molécula, los más sencillos de todos).

 

FRUTA DESECADA: uvas pasas, higos secos, orejones de albaricoque, ciruelas secas, etc. En poca cantidad,  4 o 6 piezas, no más.

 

VERDURA y HORTALIZAS en cantidad. Siempre se consumirá con la comida y la cena.

Una verdura será siempre en crudo, es decir, tomar una ensalada como mínimo al día.

 

FRUTOS: tomate, calabacín, pimiento, berenjena; calabaza, boniato y castañas (almidonados); etc.

 

RAÍCES: zanahoria, remolacha, chirivía, etc.

 

Ingredientes que se pueden tomar en ensalada (en crudo): lechuga, escarola, apio, endibias, tomate bien maduro (nunca verde), pimientos, ajo,  cebolla, puerro, pepino, zanahoria, chirivía, remolacha, calabaza, rábano, nabo, aceitunas, col, col lombarda, hojas de achicoria, calabacín, algunas hojas de espinacas y acelgas, berros, canónigos, rúcula, diente de león, perejil, cilantro, col fermentada (chucrut), coliflor o brécol, romanesco, corazón de alcachofa tierna, hinojo, pipas de girasol, semillas de calabaza, aguacate, algas, germinados, etc.

 

TUBÉRCULOS almidonados: patata, batata, yuca, etc.

 

SEMILLAS crudas y sin salar: de lino, de sésamo, de chía, de girasol, etc. Excepto las de girasol, las otras molerlas (en un molinillo eléctrico como el de café) en el mismo momento de consumirlas. Si se muelen todas juntas y se guardan se oxidan, se enrancian las grasas (aceites) poliinsaturadas. Si se consumen sin moler no se aprovechan sus nutrientes porque no tenemos enzimas apropiados para romper su cáscara con lo que las eliminamos tal  cual como las hemos ingerido, es decir enteras.

 

FRUTOS SECOS crudos y sin salar: almendras, avellanas, nueces, anacardos, pistachos, nueces de Brasil, coco…

Los cacahuetes en realidad son un tipo de legumbre, no son frutos secos. Contienen grasa saturada y son bastante difíciles de digerir. Es de los pocos alimentos de origen vegetal que tiene grasa saturada junto con el aceite de palma y de coco, puesto que el resto tiene de las mono y poli insaturadas (beneficiosas).

El coco y el aceite de coco son saludables, aunque sea saturado porque su composición es diferente de los demás, es rico en ácidos grasos de cadena corta.

 

GERMINADOS: de alfalfa y de girasol (los mejores), de cebada, de soja, etc. Muy recomendables, se deberían tomar una o dos cucharadas soperas de brotes o germinados  crudos en la ensalada todos los días.

 

ALGAS, las verduras del mar. En poquita cantidad, ya que son riquísimas en minerales y vitaminas y con poco nos llega, de lo contrario nos podemos saturar de un exceso de minerales y oligoelementos. Un trocito llega, al rehidratarse aumenta el volumen.

 

AGUACATE.

 

SETAS: champiñones, pleurotus, shiitake, maitake, champiñón del Sol, etc.

 

CEREALES INTEGRALES: arroz (redondo, largo, basmati, jazmín, salvaje, rojo,…), mijo, quinoa, trigo sarraceno o alforfón, avena y copos de avena, son los más recomendables. Aunque también se pueden usar espelta, kamut, trigo, centeno, maíz (si es ecológico porque si no es transgénico),…

 

PASTAS INTEGRALES y de cultivo biológico/ecológico (en dietéticas). No tienen por qué ser siempre de trigo (el menos recomendable), los hay también de otros cereales más saludables como de arroz, de arroz y quinoa, de trigo sarraceno y de los de la familia del trigo o mejor dicho trigo más antiguo (no tan modificado), que son espelta y kamut. PANES INTEGRALES.

 

Nota: los cereales integrales y sus derivados (pastas y panes) han de ser ecológicos debido a que en la cáscara es donde más se concentran los pesticidas.

 

Se tomaran siempre con verduras, nunca con carne, pescado huevos, pan, patatas, etc., tanto las pastas, panes como los cereales.

 

LEGUMBRES: lentejas, habas, alubias, garbanzos, judías azuki, guisantes, etc. Un día por semana, como máximo dos días por semana ya que son difíciles de digerir y flatulentos.

 

ACEITES VEGETALES DE PRIMERA PRESIÓN EN FRÍO. Para cocinar siempre el aceite de oliva virgen extra de 1ª presión en frío. En crudo se puede alternar el de oliva con otros como el de pepitas de uva, girasol, cártamo, sésamo, germen de trigo, etc., ricos en omega 6 (ácidos grasos esenciales) ya que el de oliva es rico en omega 9 (no esencial, lo puede elaborar el propio organismo). Todos los que no sean de oliva mantenerlos al fresco y protegidos de la luz para que no se oxiden.

 

Endulzantes naturales, en poquita cantidad. Los permitidos son los siguientes: RAPADURA O PANELA, JAGUERI (son el azúcar de caña integral, completo, sin refinar; el primero en textura suelta y el otro muy denso), MIEL, sirope de AGAVE (el néctar de agave se extrae de la savia del  cactus y tiene un sabor delicioso, parecido al de la miel muy clara. Es 3 veces más dulce que el azúcar pero su índice glucémico es entre 4 y 5 veces menor que el de la miel), MELAZA PURA DE CAÑA, SIROPE DE MANZANA, SIROPE DE ARROZ, ESTEVIA.

Contienen sus vitaminas, minerales y oligoelementos, lo que no hace de ellos que sean perjudiciales como el azúcar blanco industrial. Aun así no se debe abusar de ellos y usarlos en poca cantidad porque son concentrados y muy ricos en azúcares sencillos como glucosa y/o fructosa en forma libre o  bien en forma de sacarosa, lo que puede llevar a subir la glucosa en sangre demasiado (hiperglucemia). A diferencia de la fruta que aunque contenga fructosa no es nada concentrada porque contiene un altísimo porcentaje de agua (es lo que más tiene) y lleva mucha fibra también, sobre todo fibra soluble.

La miel ha de ser de buena calidad, ecológica o casera de fuente fiable. La que se vende en supermercados, por desgracia, le ponen azúcar a disposición a las abejas para que elaboren la miel a partir de ella en vez de obtenerla mediante el polen de las flores, así que el resultado final es una miel de mala calidad, parecida al azúcar.

La estevia es una planta, no tiene poder calórico. Lo que da el dulzor son hidratos de carbono para el que no tenemos enzimas apropiadas para digerirlo, es decir lo que denominamos “fibra”. Tiene la propiedad para regenerar las células de los islotes de Langerhans del páncreas (los encargados de fabricar la insulina), por lo que es muy beneficioso para los diabéticos tipo 1. Hay que tener cuidado de no comprar estevia se supermercado porque ahora la industria alimentaria la está manipulando y sacando sólo  la parte endulzante con lo que no se obtienen sus propiedades beneficiosas (lo que da las propiedades es la sinergia de todos los componentes) y no se sabe aún si puede llegar a ser perjudicial por la manipulación a la que la están sometiendo. Por lo tanto, hay que adquirirla en tiendas de dietética o herbolarios y de  buena calidad.

 

MALTA, ACHICORIA Y CEREALES SOLUBLES para beber. Sustituyen al café. Los dos primeros son muy buenos. Se venden en herboristerías y dietéticas.

 

ALGARROBA. Es muy nutritiva, puede sustituir al cacao sin sus inconvenientes ya que no contiene teobromina. Es dulce de por sí, aunque se puede endulzar un poco más. Sin embargo el cacao es amarguísimo de por sí.

 

VINAGRE DE SIDRA O MANZANA. Tiene propiedades muy saludables. Ha de ser de buena calidad, es decir sin destilar y con levadura madre. Los comerciales son todos destilados –con lo que pierden sus propiedades- y sin levadura. En tiendas de dietética o herbolarios hay que tener cuidado pues las marcas españolas los destilan igualmente; uno bueno, con todo lo requerido es de la casa alemana “Demeter” (ésta marca también tiene chucrut de buena calidad para comer).

Hay que tener cuidado, tomar alimentos con demasiado vinagre irrita la mucosa estomacal y puede provocar trastornos graves, En la ensalada añadir una cucharada sopera de vinagre, aunque al día se pueden llegar a ingerir hasta 2 cucharadas de este vinagre.

 

ZUMO DE CHUCRUT. Este es muy, muy beneficioso para todo nuestro organismo, especialmente para el hígado y los intestinos, además de ser anticancerígeno. Buenísimo para apoyar la digestión y para la flora intestinal. Se usa en lugar del vinagre cuando en el menú hay hidratos de carbono.

 

CHUCRUT (col blanca fermentada) para comer. Tiene muchas propiedades saludables. Se debe añadir una buena ración a la ensalada cuando se ingiera proteína animal, especialmente carne, porque ayuda a neutralizar y que no nos afecten tanto los subproductos ácidos tóxicos nocivos de la digestión de estos alimentos.

 

LECHES VEGETALES: de avena, de almendras, de chufas, de arroz. En realidad son horchatas, no leches. La leche es la producida por las hembras mamíferas cuando tienen una cría, incluidas las mujeres. Pero por su parecido de color blanco se ha adquirido la costumbre de llamarlas leches. Mejor que sean de las de cartón, o hacerlas en casa, y no en polvo.

No se recomienda la de soja por varios motivos que se no explico aquí ya que es complejo y largo el tema.

 

HUEVOS. Permitidos 4  a la semana repartidos en dos días. Consumirlos biológicos o caseros y fertilizados (con gallo). Si se compran alguna vez en el super cogerlos camperos. Los demás están enfermos porque las gallinas están enfermas y estresadas, es terrible la forma en que las crían y tratan industrialmente.

 

PESCADO. Permitido 1 ó 2 veces a la semana. Al principio, mientras no se acostumbre a una dieta menos carnívora u omnívora, puede comer pescado 2 ó 3 veces por semana (3 si esa semana no consume carne y solo 2 si sí la ingiere). Que no sean de piscifactoría, que son alimentados con piensos especiales muy contaminados.

Permitidos el pescado blanco, pescado azul, salmón fresco, lubina, dorada, lenguado, merluza, sardinas, arenques y mero. No son recomendables los mariscos en general, el atún, el pez espada, el emperador, la sepia y el pulpo, por su alto contenido en mercurio. Cuanto más grandes y más arriba estén en la cadena alimentaria más mercurio y metales pesados tienen.

 

CARNE BLANCA. De pollo, de pavo o de ave (codorniz,…). Biológicos, los comerciales están atiborrados de medicamentos, hormonas, un sinfín de sustancias nocivas, y están enfermos  exhaustos por la manera en que nacen, los crían y mantienen. En verdad, es terrorífico y horripilante la forma en que los tratan, es inhumano, ¡¡pobres animales!!

Una vez a la semana. Cuando se deshabitúen a la carne es mejor dejarla.

 

YOGURT NATURAL DE CABRA y REQUESÓN DE CABRA. La leche de cabra es más parecida a la nuestra, a la materna. Aun así trae problemas porque una vez se pasa el periodo de lactancia no la debemos tomar por todo lo explicado en el apartado de la leche. Sin embargo, en forma de yogurt y requesón, como están predigeridos debido al proceso de fermentación, sus componentes están en una forma más sencilla, de más fácil asimilación y digestión, y sin tantos problemas. Igual con el KÉFIR de leche de cabra.

Se pueden tomar algunos días a la semana, siempre que esté permitido. Cuando hay problemas de resfriados, gripe, otitis o mucosidades constantes (tanto del aparato respiratorio como de colon –en las heces-) se deben suprimir durante un tiempo. También hay personas que no toleran ningún tipo de lácteos (aunque no sean conscientes de ello) dándoles problemas, no sólo digestivos sino generales. Consulte con su naturópata para saber si le están permitidos en su caso o no.

 

MANTEQUILLA CLARIFICADA (GHEE). Se prepara derritiendo a baja temperatura la mantequilla sin sal (durante unos 45 minutos) hasta que todos los  residuos sólidos de la leche (proteína: caseína) y el agua se separen de la grasa. El resultado es 100% grasa saturada. Este método proviene de la India, del Ayurveda. Los que sean alérgicos o sensibles a la leche de vaca la pueden tomar ya que sólo es grasa. Se puede tomar ocasionalmente y moderadamente porque es grasa saturada.

 

MARGARINA BIO, procedente de aceites de palma y coco. Estos aceites, junto con el de cacahuete, son los únicos que son grasas saturadas (ya que el resto de los alimentos vegetales que contienen aceite/grasa es mono o poli insaturada, las  beneficiosas) por lo que están en forma sólida. Por eso no hace falta procesarlas e hidrogenarlas para volverlas sólidas, y así se evitan los inconvenientes de que pasen de la forma “cis” natural a “trans” inexistente en la naturaleza y nociva. Como en la anterior se puede tomar pero de forma ocasional y moderada ya que sigue siendo grasa saturada. Algunas también les añaden aceite de oliva (mono insaturado) y aceite de soja.

 

CÓMO COMBINAR LOS ALIMENTOS Y EVITAR LAS INCOMPATIBILIDADES.

 

Para  mantener, o  bien recuperar nuestra salud y mejorarla, tendremos que alimentarnos adecuadamente, es decir, con una alimentación no tóxica y bien combinada. Las malas combinaciones alimentarias hacen que no se digiera bien la comida con lo que no se aprovecha sus nutrientes, y lo que es peor, se producen fermentaciones y putrefacciones generando sustancias tóxicas que dañan el sistema digestivo y pasan a la sangre ensuciando el organismo, produciendo inflamaciones y reacciones autoinmunes. Provocan que se realice una digestión lenta y laboriosa seguida de una tardía evacuación, lo que permite una reabsorción de las toxinas fecales y como consecuencia la fabricación de más grasa para poderlas almacenar.

Combinar correctamente los alimentos va a permitir una mejora de la digestión, una adecuada evacuación intestinal, una correcta asimilación y una desintoxicación continuada.

 

Para realizar bien la dieta debes conocer algo de la clasificación de los alimentos, es decir, saber lo que son proteínas y lo que son hidratos de carbono (que contienen fécula o almidón).

Las proteínas son: carne, pescado, marisco, huevos, lácteos, embutidos, setas, frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones…), semillas (de sésamo, de lino, de girasol, de calabaza…), aguacate, setas, polen, levadura de cerveza, germinados, soja –una legumbre- y sus derivados (tofu, tempeh,…), seitán (100% gluten, por eso no lo recomiendo mucho), etc. También presentan abundancia de proteínas las legumbres. La quinoa (una semilla, pero que por sus nutrientes –rico en carbohidratos y pobre en grasas- es considerado como un cereal y se usa como un cereal) también tiene todos los aminoácidos esenciales para nuestro organismo; los aminoácidos son las moléculas que conforman las proteínas. Lo mismo pasa con el trigo sarraceno y el amaranto (son semillas pero son considerados como cereales) que tienen aminoácidos en cantidad, aunque están más equilibrados en la quinoa.

Los hidratos de carbono con fécula y almidón son: pan, pastas, harinas, fideos, pizza, todos los cereales, patatas, boniato, calabaza, batatas y castañas. Los cereales integrales son sanos (no así refinados, nefastos para la salud) y hay que ir alternándolos para enriquecer la dieta ya que hay muchos tipos: arroz integral, mijo, quinoa, trigo sarraceno, amaranto, avena, centeno, cebada, maíz, trigo integral, espelta, kamut, etc.

 


 

Las reglas para una  buena combinación alimentaria son las siguientes:

 

- Las frutas se comerán siempre fuera de las comidas, nunca como postre.

Como mínimo media hora antes (excepto el plátano, los dátiles y la fruta seca como por ejemplo las uvas pasas o los higos secos, etc., hay que esperar de 45 minutos a 1 hora a que salgan del estómago) o después de acabar de hacer la digestión, que son:

Dos horas después de una comida a base solo de ensalada o verduras crudas.

Tres horas para una comida bien combinada sin proteína animal

Cuatro horas en comida bien combinada con proteína animal.

Ocho horas como mínimo para cualquier comida mal combinada.

 

Las frutas con el estómago vacío salen enseguida del estómago (20 minutos o media hora) porque casi no tienen que realizar la digestión (ya que sólo  contienen agua, vitaminas, minerales, fructosa, glucosa y una cantidad mínima de aminoácidos, y estas sustancias no requieren digestión) y así limpian el aparato digestivo, depuran y se aprovechan sus vitaminas y minerales. Sin embargo si se mezclan con otros alimentos, como éstos requieren digerirse, la fruta no podrá salir, con lo cual en un medio húmedo y con calor como es el estómago, el azúcar de la fruta fermentará, hinchando el estómago o abdomen, y no se aprovecharán sus propiedades ni vitaminas ni minerales, siendo perjudicial en vez de beneficiosa.

 

Lo ideal es en ayunas durante la mañana o a media tarde.

*También se puede realizar alguna cena a base de macedonia de fruta dulce o semidulce ( con dos o tres tipos de fruta, no más) con  una o dos tostadas rehidratadas de pan dextrinado o bien un o dos como máximo de  cucharada de copos de avena o gofio de maíz (solo una de estas tres opciones y en la cantidad indicada, no más) y yogur natural de cabra o de oveja, el cual se puede endulzar, si se desea, con un poco de miel de  buena calidad u otro de los endulzantes naturales indicados anteriormente (en endulzantes naturales permitidos). Se le puede añadir unas 4 o 6 piezas de un tipo de fruta desecada, sobre todo en las estaciones de frío. Esta excepción es debida a que el yogur y el requesón combinan con todo al ser predigeridos, son de fácil digestión y asimilación, con lo apenas obstaculizan la salida de las frutas del estómago; igual pasa con el pan dextrinado, copos de avena o gofio de maíz, que están en una forma más sencilla que no requiere tanta digestión. El almidón en estos últimos se ha convertido en moléculas más cortas llamadas “dextrinas” que son más fáciles de romper y digerir con lo que algo de digestión aún necesitan, de modo que es importante no echar más de la cantidad indicada porque si no sí que retardan demasiado la salida de la fruta (con lo que fermentará).

 

Nota: Tanto el melón como la sandía se comen solos, sin mezclar con nada, ni siquiera con otra fruta dulce; solo melón o solo sandía. Ya que es casi todo agua y es rapidísima en salir del estómago, para no dificultarles esa salida.

 

Solo está permitido tomar como postre manzana, papaya o piña natural (no de bote ni lata) con el corazón, si la comida ha sido de proteína animal, es decir, carne, pescado o huevos y sin hidratos de carbono (fécula o almidón). La  bromelaína de la piña y la papaína de la papaya son enzimas proteolíticas, enzimas que ayudan a hacer la digestión de las proteínas. La más potente es la bromelaína con lo que cuando se come carne –la más difícil de digerir para nosotros- se recomienda comer piña. (Podéis hacer la prueba de poner en un plato un filete y colocar encima de éste unas rodajas de piña y ya veréis como al cabo de un rato sólo hay sangre).

La manzana sí que está permitida como postre en cualquier menú –contenga proteínas, hidratos de carbono o verduras- ya que es un alimento neutro que combina bien con todo y además facilita la digestión.

 

*Como  con la manzana combina con todo y la piña y papaya son proteolíticas, se puede hacer una macedonia de manzana y piña, semillas de sésamo, lino o girasol (proteicas) y yogur de cabra o de oveja, sin nada más. No añadir pan dextrinado ni copos o gofio porque la piña al ser ácida neutraliza la digestión de éstos carbohidratos. Se puede igualmente hacer una macedonia como la ésta pero de manzana y papaya y aquí sí que se pueden añadir copos o dextrinado.

 

Por lo mismo, los azúcares mezclados en una comida que no sea fruta, como por ejemplo, en el postre, fermentarán, sobre todo si el menú es de proteína, sea ésta animal o vegetal. La excepción es la miel porque es enzimática, que se puede incluir con hidratos de carbono en forma de fécula o almidón, pero no con proteínas.

 

- Cuando en el menú se tomen hidratos de carbono (fécula o almidón) no poner vinagre ni limón en la ensalada ni otro tipo de ácido, ya que el ácido neutralizan unas enzimas, que produce la saliva (ptialina) y el páncreas (amilasa), que digieren los hidratos de carbono o glúcidos y por lo tanto no se digerirán bien produciendo fermentaciones con sus consiguientes tóxicos.

Por la misma razón:

- No mezclar fruta muy ácida con fruta muy dulce. La muy dulce son, por ejemplo: plátanos, uvas, higos, caquis, chirimoyas y fruta desecada (uvas pasas, higos secos, etc.). La muy ácida son los cítricos -que incluyen a las naranjas, pomelos, limones y mandarinas-, kiwis, fresas, piña y las granadas muy ácidas (las que son de zumo y con semilla muy dura, las granadas de comer no son más dulces y con la semilla menos dura).

Las frutas intermedias, como los melocotones, nectarinas, paraguayos, papaya, mango, pavías, peras, nísperos, etc., combinan con cualquier tipo de fruta.

 

- No mezclar en el mismo menú proteínas fuertes, que son las procedentes de animales (carne, pescado, marisco, huevos y lácteos) con hidratos de carbono (féculas o almidón).

Las proteínas requieren un medio ácido (el ácido clorhídrico del estómago) para su digestión mientras que los hidratos de carbono necesitan un medio alcalino (la enzima ptialina salival sigue realizando su acción en el estómago si éste tarda en segregar el ácido clorhídrico, que la neutraliza) por lo que son incompatibles. Si se juntan se mezclarán intermitentemente los jugos ácidos con los alcalinos sin realizar adecuadamente su digestión, quedando moléculas intermedias perjudiciales,  fermentando los hidratos de carbono y pudriendo las proteínas, produciendo sustancias tóxicas, etc.

Las excepciones son el yogur natural de cabra u oveja y el requesón que combinan con todo por ser predigeridos.

Otra excepción es el “pan dextrinado” es más fácil de digerir porque tiene doble cocción. En esta segunda cocción el almidón pasa a desdoblarse en cadenas de glucosa más cortas llamadas “dextrinas”. Por eso, se puede combinar unas tostadas –rehidratadas previamente- con fruta (no muy ácida) y proteína animal.

 

Como se puede comprobar los típicos postres son un atentado contra la digestión. Las tartas o bizcochos llevan mucho azúcar (aunque se sustituya el blanco refinado por endulzantes naturales siguen siendo azúcares o glúcidos simples), harina y huevos. ¡Toda esta mezcla ya de por sí muy mal combinada, tomada de postre, no respetando aún más las incompatibilidades de alimentos! ¡¡Menudo batiburrillo!! Esto traerá como consecuencias una carga energética y tóxica para nuestros intestinos del copón.

 

- Legumbres (ej.: lentejas, garbanzos, alubias, judías azuki, guisantes secos, etc.). Son consideradas como almidón y proteína vegetal. Las legumbres secas son alimentos sanos pero indigestos porque contienen proteína y almidón en buenas proporciones, siendo en sí mismas una mala combinación y por eso cuesta digerirlos.

Las legumbres son de digestión difícil e indigesta, cuesta digerirlas ya a ellas solas. Se tomarán siempre con verduras y hortalizas sólo, nunca con otro almidón o fécula (patatas, arroz, pan, pasta, etc.) ni con otra proteína, sea animal o vegetal (frutos secos, semillas, huevo, etc.).

 

- No mezclar distintas proteínas en la misma comida. Sean tanto animales como vegetales, aunque las primeras muchísimo más. Las proteínas son de larga y complicada digestión, y son muy diferentes la proteína de un alimento que el de otro, así que si no mezclamos mejor, no compliquemos aún más su digestión. Si son muy parecidas como dos tipos de semillas distintas estarían permitidas.

- La proteína es mejor consumirla en la cena.

 

- No mezclar distintos hidratos de carbono en la misma comida. Para facilitar la digestión y no complicarla y dificultarla. ¿Si tomamos arroz o mijo o avena para qué comer pan?, ¿si comemos pan para que comer patatas?, etc… Si ya estamos aportando carbohidratos en cualquier de estas opciones.

 


 

CONSEJOS GENERALES.

 

- Procura que la dieta sea lo más vegetariana posible, incluyendo huevos. Si al principio no deseas hacer dieta vegetariana limítate a consumir más pescado que carne (2 o 3 veces a la semana como máximo de pescado y de carne blanca 1 vez por semana como máximo. Si se consume carne roja como máximo 1 vez al mes).

 

. Si no sigues una dieta vegetariana: Los días que consumas proteína animal, sigue las siguientes reglas:

. Comerlas sólo una vez al día, preferiblemente en la cena, y en poca cantidad.

- Combinarlas con ensalada y verduras, nunca con hidratos de carbono (almidón o fécula), a excepción de 1-2 tostadas rehidratadas de pan dextrinado.

- Incluir siempre con la proteína animal una buena ensalada (recomendable doble de ensalada que de cocinado, si no como mínimo la misma cantidad) de: hojas verdes además de la lechuga en verano o escarola en invierno (es decir añadir también en la ensalada alguna de estas hojas bien verdes: canónigos, rúcula, berros, espinaca o acelga de hojas tiernas, etc.), cebolla o ajo, un buen puñado de chucrut.

 Se añaden a dicha ensalada de 1 a 2 cucharadas de vinagre de sidra de buena calidad. Con la carne, siempre este vinagre, con el pescado o los huevos si no se quiere el vinagre se puede usar zumo de limón. Con los hidratos de carbono (que se recomiendan en la comida del mediodía) NUNCA usar vinagre, sustituirlo por zumo de chucrut o/y tamari (se venden en tiendas de dietética o/y herbolarios).

Y piña natural o papaya de postre. Cuando se come carne aún es más recomendable la piña natural con el corazón, por ser aún más potente la bromelaína de la piña que la papaína de la papaya para digerirla.

- Carne blanca (pollo, pavo, perdiz u otra ave): 1 día a la semana como máximo.

  Pescado: 2 ó 3 días a la semana como máximo. (Sólo 2 si incluyes la carne un día, y puedes 3 si evitas la carne en esa semana).

  Huevos caseros o ecológicos y mejor fertilizados (es decir que haya gallo con las gallinas): 2 días a la semana. No más de 2 huevos de una vez. Cocidos, en tortilla francesa o tortilla de verduras, revueltos con poco aceite. NO fritos ni tortilla de patatas.

 

- Si no sigues una dieta vegetariana: Dieta depurativa: dejar 2 días a la semana de dieta vegetariana total (mejor intercalados), sin ninguna proteína animal (con lo que huevos tampoco). Sustituir la proteína animal por una de las siguientes opciones:

- Frutos secos crudos y sin salar (12 avellanas ó 12 almendras ó 6  nueces,…).

- Semillas crudas y sin salar, moler siempre sólo la cantidad a utilizar en el momento de utilizar, mismo en un molinillo de café: semillas de lino, semillas de sésamo, semillas de girasol (éstas no hace falta molerlas), etc. Se puede elegir para un menú sólo un tipo de ellas o más de una, lo máximo son de 3 a 4 cucharadas (medidas antes de moler o triturar) en total.

- Aguacate: de medio a un aguacate, más no. Siempre en crudo, no cocinarlo nunca.

- Dos cucharadas de levadura de cerveza en escamas desamargada.

- Una cucharada de polen.

 

- Beber abundantemente pero siempre fuera de las comidas. Beber en las comidas diluye el jugo gástrico y por tanto harás mal la digestión e hincharás.

- Comer sólo cuando tengas hambre.

- Comer despacio, masticando y ensalivando bien. No comer con prisas o cuando se está nervioso o irritado porque en estas situaciones no digerimos bien la comida y puede sentar mal. En tal caso saltarse la comida o tomar una infusión tranquilizante primero, esperar a que haga efecto, y después hacer una comida liviana.

- Los alimentos más sanos e importantes y que deben abundar en nuestra dieta son los que se consumen tal como se presentan en la naturaleza y que no han sido manipulados por el hombre, es decir: frutas, vegetales, semillas, frutos secos y germinados, todos crudos.

- Como los alimentos que más deben abundar en una dieta son los crudos es muy importante consumir fruta y ensaladas a diario. Las ensaladas se tomarán en las dos comidas principales (comida del mediodía y cena), a no ser que sea invierno y seas muy friolero/a, con lo que incluirás solo una al día y la otra cocinada. Procura que la ensalada sea el doble de volumen que el alimento cocinado.

Estos alimentos vegetales crudos son los que más tienen que abundar por  varias razones:

1) Son ricos en agua fisiológica, necesaria y óptima para estar bien hidratados.

2) Son ricas en vitaminas, minerales y oligoelementos que se destruyen mediante el calor. Cuando se cocinan siempre pierden y más si son  cocciones prolongadas y/o a alta temperatura.

Los minerales además se alteran pasando de su forma orgánica a inorgánica cuando se cocina el alimento y así el organismo no los asimila, no los puede utilizar.

3) Contienen enzimas activas muy beneficiosas que son destruidas al cocinarlas, aunque sea en un tiempo corto y a una temperatura moderada.

4) Son altamente alcalinos.

5) Las proteínas están intactas y son asimiladas y utilizadas por el cuerpo. Sin embargo, al cocinar los alimentos se destruyen y coagulan sus proteínas quedando inutilizables para nuestro organismo y considerándolas tóxicas.

6) Las grasas contenidas sobre todo en semillas y frutos secos son beneficiosas y necesarias para nosotros en su estado crudo pero al cocinar los alimentos se alteran químicamente sus grasas transformándose en venenos y pasando de no insaturadas (poli insaturadas, que son las buenas) a saturadas.

7) Contienen fibra. Cocinar los alimentos destruye su fibra y la altera no pudiendo entonces funcionar para estimula la evacuación intestinal.

8) Los alimentos crudos nos proporcionan todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo mientras que los cocinados están fragmentados porque por la acción del calor destruimos y/o alteramos muchos de sus nutrientes. Por lo tanto, como el organismo no está bien nutrido, comemos demasiada cantidad para saciarnos ya que las células al no llegarles los nutrientes necesarios nos piden más alimento, y comer en exceso es perjudicial porque satura la capacidad digestiva generando tóxicos al no poder digerir tanta comida.

9) Los alimentos crudos no generan leucocitosis digestiva (incremento de los glóbulos blancos), sin embargo los cocinados sí. Esto sucede porque el organismo percibe el alimento cocinado como un cuerpo extraño; es una tentativa de rechazo y de neutralización contra ese alimento que está completamente alterado y es tóxico. Esto genera un derroche de energía y si es habitual acaba agotándose el sistema inmunitario con sus consecuencias.

Se puede evitar la leucocitosis digestiva si se consume en la misma comida el doble de volumen de alimento crudo (ensalada o fruta) - o por lo menos la misma cantidad- que de alimento cocinado. Pero los alimentos recalentados o demasiado cocidos, cocinados a olla presión y los comestibles procesados industrialmente (conservas, embutidos, precocinados, azúcar blanca, todos los cereales refinados en general: pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, etc.) siguen siendo capaces de provocar este fenómeno aunque se ingieran con alimento crudo.

- Se comerán de 4 a 6 piezas de fruta de tamaño medio al día como mínimo. Fuera de las comidas.

- Hay que liberarse de la costumbre de comer pan en todas las comidas. Entender que el pan es el plato fuerte del menú, si se consume pan ya no se consume otro cereal o proteína animal (atendiendo a las incompatibilidades).

Al mediodía se alternarán los cereales y féculas, no se consume pan. En la cena, con las proteínas si se desea, se puede tomar algo de pan dextrinado, al igual que con las frutas, pero no otros tipos de pan.

- Un buen hábito es añadir en la botella de aceite, para usar en crudo, unos 2 ó 3 dientes de ajo (según como sean de grandes) cortados en láminas y dejarlos macerar unos días. Después no es necesario quitarlos de la botella.

 

ESTRUCTURA DE LA DIETA.

 

La dieta ha de ser HIDRATADA Y SEMICRUDÍVORA. Nuestro organismo está compuesto en aproximadamente un 70% de agua, la dieta debería por sí misma proporcionar esa cantidad de agua. Por ello se deben elegir los alimentos más hidratados. Ya conocemos la importancia de los crudos. Una regla para cumplir estos dos preceptos puede ser la siguiente (en la que más abunda son las ensaladas, verduras y fruta):

 

DESAYUNO.

Lo ideal sería comer sólo fruta durante la mañana por dos motivos. Por una parte, estamos en ayunas, con el estómago vacío, momento ideal para consumir la fruta. Por otro lado, la fase o etapa de depuración corresponde desde las 4 de la noche hasta las 12 o las 13 del mediodía, para eso se necesita abundante energía; la digestión también requiere mucha energía, por lo que si se desayuna laboriosamente interrumpimos la fase de depuración porque la energía y la concentración de sangre se va hacia el aparato digestivo, con lo cual las toxinas se van acumulando. Sin embargo, como la fruta casi no requiere de digestión y además es depurativa, va fenomenal: no interrumpimos la fase eliminativa o depuradora y la favorecemos.

La fruta también la podemos tomar en forma de “sopa”, es decir, un zumo al que le echamos fruta. Ejemplos: zumo de naranja con granada (en otoño-invierno), zumo de naranja con fresas (en primavera).

 

Si aun así desea u opta por no hacerlo así, dejar la fruta para la media mañana, o si se quiere también al desayuno, tomarla en ayunas (preferiblemente cítricos o fruta ácida) y dejar pasar media hora después de acabar de comerla para desayunar una de las siguientes opciones:

A) Un yogur de cabra natural biológico o de soja natural al que se le añadirá 2 o 3 clases de fruta del tiempo (mangos, manzanas, peras, uvas, granadas,…), 1-2 cucharadas soperas de copos de avena o gofio de maíz y una fruta desecada (a elegir, por ejemplo, entre: seis dátiles, seis ciruelas, seis orejones o seis higos secos o una cucharada de uvas pasas). Se puede endulzar, si se desea, el yogur con una cucharadita de miel natural.

Ésta opción (la A) es la mejor de las presentadas aquí.

B) Leche vegetal (de arroz, de avena o de almendras) con dos cucharadas de copos de avena o gofio de maíz y una manzana.

C) Fruta madura de la estación y  1-2 tostadas de pan dextrinado (mejor rehidratarlo un poco previamente) con 100 gramos, no más, de requesón de cabra con miel o mermelada de arándanos.

D) Una infusión con tostadas de pan integral con margarina bio o mantequilla clarificada (ghee) -se le puede añadir, si se desea, un poquito de miel- y manzanas.

E) Pan con tomate –a la catalana- con aceite de oliva y una manzana.

 

A MEDIA MAÑANA: fruta madura de la temporada.

 

COMIDA. (Ensalada + Hidratos de carbono).

1) Ensalada abundante. Aliñada con aceite. Si se desea, se puede aliñar con zumo de chucrut, sustituyendo el vinagre (y además tiene un efecto prebiótico) o tamari-salsa de soja- (con un poquito ya llega; es muy salada, si se añade no añadir más sal).

2) Plato cocinado. Elegir una opción (a, b ó c) en un mismo menú, es decir no mezclar entre ellos:

A) Cereales integrales (arroz, avena y copos de avena, pan de centeno, trigo sarraceno, amaranto, espelta, kamut, quinoa, mijo, cuscús, pan de cereales, etc.) Pasta integral (macarrones, espaguetis, tallarines, fideos, pizza vegetal). Pan de trigo integral o de espelta o de kamut. O féculas: patatas, boniatos, castañas. Elegir uno sólo y distinto de cada vez.

B) Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias, judías azuki, etc.

Una o dos veces por semana.

C) Pescado o carne. O huevos.

Sólo una vez por semana y mejor en la cena.

3) Verduras: calabacín, zanahoria, cebolla, puerro, brécol, col, judías verdes, espinacas, acelgas, berzas, nabizas, pimientos, calabacín, etc.

Se pueden hacer en la sartén rehogadas (pochadas con poco aceite) para mezclar con el cereal ya preparado (zanahoria, calabacín,…), hervidas al vapor, en sopas de verduras, en puré de verduras, etc.

 

La ensalada debe ser EL DOBLE DE VOLUMEN QUE DE COCINADO.

 

Postre: sólo manzana, o piña o papaya si en el menú de ese día hay carne, pescado o huevos (sin hidratos de carbono). La manzana se permite en cualquier menú.

 

A MEDIA TARDE. Elegir  sólo una de las siguientes opciones:

A) Fruta madura de la estación. Es la mejor elección de todas.

B)) Un yogur natural de cabra –se puede endulzar con una cucharadita de miel o agave u otro endulzante natural- y fruta de la temporada. Muy buena opción.

C) Un vaso de leche vegetal y manzana, o bien, leche de chufa y fruta de la estación.

D) Fruta desecada (escoger solo una de ellas): seis dátiles, seis orejones de albaricoque, seis ciruelas secas o bien un puñado de uvas pasas.

E) Compota de manzana y/o pera con uvas pasas. Cocer todo junto, a fuego lento-medio, con la tapa puesta, con poca agua y sin tirarla.

F) Leche de arroz con polvo de algarroba o cacao y una manzana. La leche de arroz y la algarroba ya son dulces de por sí.

G) Tortitas de arroz o pan integral con crema de algarroba y manzanas.

H) Tortitas de arroz con tahín (pasta de semillas de sésamo), le puedes añadir miel, y manzana.

 

CENA.

 

1ª Opción (Ensalada + Proteínas):

 

1) Ensalada abundante. (Variando los ingredientes, es decir, no igual que en la comida del mediodía). Aliñada con aceite y vinagre de sidra de buena calidad (sin destilar) o zumo de limón y unas gotas de tamari o un poquito de sal marina.

2) Plato cocinado de verduras (hervidas, asadas, pochadas, a la plancha, en sopa de verduras, en puré de verduras…).

3) Proteína vegetal o animal. Preferiblemente la vegetal.

Champiñones y setas. Frutos secos y semillas crudos y sin salar (6 nueces o 12 avellanas o 12-20 almendras, 40 o 2 cucharadas de piñones o pipas de girasol, 2 cucharadas de semillas de lino o sésamo o chía,… –molerlas antes), etc. Tempeh. Tofu. Seitán. Hamburguesa vegetal. 2 cucharadas de levadura de cerveza. 1 cucharada de polen. Aguacate (medio o como mucho uno entero). O bien:

Carne, Pescado. Huevos en forma de tortilla (de espárragos, de alcachofas, de espinacas u otra verdura), tortilla francesa, pasados por agua o cocidos. 

Postre: manzana, papaya o piña natural, si se desea.

 

2ª Opción. A elegir:

A) Fruta compatible + Proteína vegetal: Macedonia de 2 manzanas, una papaya o/y piña natural con 2 cucharadas de semillas de lino molidas al instante  y 1 cucharada de semillas de sésamo (molida al instante) o una cucharada de semillas de girasol (crudas y sin salar) o 4-6 almendras u otro fruto seco. Se le puede añadir un yogurt de cabra natural (se puede endulzar con estevia).

B) Macedonia de frutas frescas maduras de la estación (no mezclar las muy ácidas con las muy dulces y no más de 3 clases de fruta) con alguna fruta seca, sólo un tipo de ella, como por ejemplo: 6 ciruelas secas o 4 dátiles o 4-6 higos secos. Si se desea también se le puede añadir 1-2 cucharadas de copos de avena o de gofio de maíz o bien acompañado de una o dos tostadas de pan integral dextrinado (una sola opción). Añadir un yogurt de cabra natural, que se puede endulzar con una cucharadita de miel de buena calidad u otro tipo de endulzante natural, o leche de chufa casera.

 

Más información, menús y recetas en:










MUY IMPORTANTE – A SABER QUE:
 

Una dieta sana y el tratamiento natural potencia la propia capacidad del organismo de autocurarse, eliminando las toxinas del organismo y recuperando la energía vital, con lo que pueden presentarse “crisis depurativas de eliminación de toxinas” en forma de diarreas, sudores, erupciones en la piel, debilidad, mareo, somnolencia o insomnio, dolor de cabeza, mucosidad, malestar general, etc. Esto es buena señal, significa que el cuerpo ha recuperado su energía y está curándose eliminando lo que le estorba y perjudica la salud (la causa de la enfermedad) que son todas esas sustancias tóxicas. No preocuparse por ello y no interrumpir el tratamiento, y muy importante, no medicarse, con ello  cortaría el proceso de autocuración. En este caso, beber agua abundantemente para eliminar las toxinas es muy importante. Si su cuerpo le pide descanso hágalo.

 

LA CONTAMINACIÓN ALIMENTARIA Y AMBIENTAL.   

 

Actualmente la mayor parte de los alimentos que consumimos ya no se presentan bajo su aspecto natural. Se les han añadido numerosas sustancias. Éstas se dividen en dos categorías: los aditivos alimentarios y los productos administrados a los animales y a los vegetales.

Los aditivos alimentarios son muy numerosos: colorantes, conservantes, antioxidantes, emulsionantes, sales solubles, espesantes, gelatinizantes, estabilizantes, potenciadores del sabor, acidulantes, correctores de acidez, antiagregantes, almidón modificado, edulcorantes, detergentes en polvo, antiespumantes, agentes de recubrimiento, tratamiento de la harina, endurecedores, humectantes, aislantes, enzimas, agentes de carga, gases propulsores, gases de embalaje. En los alimentos que no son biológicos/ecológicos, que son los que se compran en los supermercados (a no ser que tengan una sección de alimentos biológicos), la mayor parte de estos aditivos son sintéticos.

Los aditivos sintéticos son perjudiciales porque son sustancias extrañas, dado que no existen en la naturaleza, que el organismo tendrá que realizar el esfuerzo de eliminarlas. Incluso algunas le es imposible al  cuerpo eliminarlas porque no tiene los mecanismos necesarios para hacerlo.

Los productos administrados a los animales y a los vegetales suelen ser: hormonas, antibióticos, tranquilizantes, diversos medicamentos, pesticidas y abonos para los animales; pesticidas y abonos químicos para los vegetales, y las malas hierbas se eliminan con herbicidas. Igualmente que los anteriores, son perjudiciales para nuestro cuerpo.

Se ha comprobado que estas dos categorías producen la quelación de algunas vitaminas y minerales, esto quiere decir, que estos productos se unen a ciertas vitaminas y minerales formando un complejo, quedando neutralizadas; ya no tienen utilidad. Además que por el hecho de tener que deshacernos de estos productos nocivos de nuestro organismo usamos muchos de ellos (vitaminas, minerales y oligoelementos), quedando con una deficiencia. Necesitamos muchísima más cantidad de estos micronutrientes que nuestros antepasados porque se gastan en neutralizar y eliminar tantos tóxicos que ingerimos y que hay alrededor nuestro (que antes no había o eran muchos menos y en menor cantidad), entre ellos incluidos los medicamentos farmacéuticos, y aún por encima la alimentación de ahora ya no tiene que los suficientes teniendo muchos menos que hace tiempo. Esto último lo explicaré más adelante.

 

Las sustancias contaminantes que vertemos en nuestros ríos y arroyos van todos a parar al mar. Muhcas son persistentes, es decir no se descomponen. Viajan por el planeta y en cuestión de unos pocos años lo han recorrido entero y se acumulan en el lecho del océano. También se acumulan dentro del organismo de los animales que las ingieren, por lo que se las denomina “bio-acumulativas”. Además, presentan una especial afinidad con las grasas; son lo que los científicos llaman “liposolubles”, y por eso las encontramos en la grasa animal. Primero se abren paso hasta llegar a la grasa de los peces de menor tamaño, después a la de los más grandes  que se han comido a los pequeños y finalmente a los organismos de los animales que se comen a los peces grandes. Conforme vamos ascendiendo por la cadena alimenticia, más cantidades encontraremos de sustancias contaminantes orgánicas persistentes en la grasa animal. El ser humano es uno de los animales que se hallan en la cúspide de su correspondiente cadena alimentaria. Por consiguiente, lo mejor es comer los peces inferiores, de menor tamaño.

 

Al igual que la explosión del  consumo de azúcar y el rápido deterioro de la proporción entre los ácidos grasos poliinsaturados y la grasa saturada, la aparición de estas sustancias tóxicas en nuestro medio ambiente y en nuestro organismo es un fenómeno radicalmente nuevo. De las 100.000 moléculas que lleva emitiendo la industria desde 1940, muchas son cancerígenas, otros son perturbadores hormonales, esto quiere decir que su estructura imita la estructura de ciertas hormonas humanas; un buen número imita los estrógenos.

 

Lo que se sabe con certeza es que la carne, los productos lácteos y los grandes peces (en la cúspide de su correspondiente cadena alimentaria) representan más del 90% de la exposición del hombre a sustancias contaminantes conocidas. También está claro que las verduras que se venden en cualquier mercado contienen cien veces menos sustancias contaminantes que la carne, y que la leche ecológica u orgánica está menos contaminada que la convencional.

 

LAS CARENCIAS EN VITAMINAS Y MINERALES

 

Las frutas que se cultivan sin respetar las necesidades biológicas del árbol. No se le da al suelo lo que el árbol necesita realmente. El fruto se recoge estando totalmente verde, sin que hay concluido su ciclo vital y se le madura artificialmente. Luego puede guardarse en cámaras durante meses antes de que usted lo consuma y en este tiempo su calidad biológica todavía sufre más deterioro. No hablemos ya de los pesticidas que usted ingiere con su zumo. Eso sin hablar de los frutos eunucos, sin semilla, a los que se ha desprovisto de su capacidad de reproducción…Y lo mismo pasa con las verduras y hortalizas.

Es probable que el animal o la planta, cuyo crecimiento es acelerado, no retenga una parte de los minerales y las vitaminas. Principalmente, nuestro organismo se adapta mal a estos alimentos artificiales en los que la proporción de diversos minerales y vitaminas están mal equilibrados; encontramos una situación análoga a la de la leche de vaca y humana; el calcio abunda tres veces más en el primero que en el segundo, a pesar de ello, las hipocalcemias (deficiencia de calcio en sangre) se observan sólo en los niños alimentados con leche de vaca.

Algunos productos que actualmente se consumen a diario han perdido gran parte de sus minerales y/o de sus vitaminas: conservas, alimentos cocinados a partir de 100ºC,  sal refinada, cereales refinados y azúcar refinado.

Seamos realistas. La teoría dice que obtengamos nuestras vitaminas y minerales de nuestros alimentos. Pero los hechos demuestran todo lo contrario. Es posible que en el pasado el hombre pudiera obtener todos sus nutrientes sólo de la alimentación. ¿Pero sabes en que mundo vives hoy?

Es un hecho obvio que nunca el hombre vivió en un medio tan altamente contaminado, es decir, envenenado, como el medio en que vivimos en la actualidad. No sólo nos enfrentamos al estrés emocional y físico, sino que ahora también nos enfrentamos al estrés-agresión químico en el aire que respiramos, en el agua que bebemos (excepto las personas que poseen un destilador) y en la comida llena de nitritos, metales pesados, pesticidas y otros contaminantes. Para hacer frente a estas tres fuentes de estrés nuestro cuerpo necesita dosis de algunos nutrientes mucho más altas que en el pasado; para eso están la nutrición ortomolecular cuando se precisen (productos con una buena dosis de vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos, etc.; por desgracia en España no los dejan fabricar, las marcas son extranjeras).

Con los buenos alimentos orgánicos de agricultores ecológicos no pasa esto descrito.

 

FÁRMACOS.

 

Los fármacos son una combinación de productos sintéticos, algunos se conectan a los receptores de una célula a fin de atraer o suprimir unas respuestas concretas, otros imitan a hormonas, etc. Impiden que uno mismo restablezca las respuestas naturales en vez de determinar las causas reales de los problemas de salud. Tras un tiempo el cuerpo no tendrá otro remedio que renunciar o producir sus propios elementos químicos naturales y depender de los fármacos. Los medicamentos son todos muy nefastos, incluso algunos con consecuencias que no se pueden ni imaginar porque se quedaría asombrados, atónitos, y sobre todo indignados de cómo está permitido esto.

Muchas personas, tanto médicos como pacientes, consideran que la posibilidad que tiene la medicina moderna de intervenir en el organismo a nivel celular es un milagro de la ciencia, pero esto milagro ha traído más destrucción al mundo que la que ha prevenido o eliminado. Hemos creado un círculo vicioso interminable tratando enfermedades que después crean otras más, que, a su vez, requieren otros tratamientos. Es un sistema de producción de enfermedades en cadena generado a conveniencia por la  gran industria farmacéutica ya que les conviene, les produce grandes beneficios económicos mantenernos enfermos. Sólo alivian los síntomas pero no erradican la causa real de la enfermedad, las cuales son escondidas a los médicos (la industria farmacéutica es la que patrocina y programa los contenidos de los estudios de medicina y no les es productivo enseñar las causas originales de verdad, si no se acaba el chollo).

Todos los medicamentos son drogas, tóxicos por naturaleza, y requieren desintoxicación por parte del hígado. Estos sobrecargan el hígado y provocan graves daños al mismo. Con las funciones inhibidas del hígado muchos de estos compuestos entran en la bilis; esto altera el equilibrio natural de sus componentes, produciendo el desarrollo de cálculos biliares. Las personas que han tomado medicamentos en el pasado tienen considerablemente más cálculos biliares que aquellos que no tomaron ninguno. El tratamiento sintomático (y que no cura ninguna enfermedad realmente, sólo trata los síntomas) siempre llega con un precio que pagar; esto es, la inhibición de las funciones básicas del hígado. Los síntomas no son la enfermedad, sólo indican que el cuerpo está tratando de recuperarse y protegerse. Son la señal de que el cuerpo necesita atención, ayuda y cuidados.

 

Con esto no quiero decir que en un caso urgente y grave no se tome mediación, ya que en algunos casos es necesario y la única salvación. Pero estos casos son los menos comunes y en pequeña proporción comparados con los que asiduamente se medica.

 

VACUNAS.

 

Una crisis de toxicidad, o mejor dicho, una crisis curativa, como una pulmonía o una varicela, elimina grandes cantidades de toxinas y ayuda a las células a “respirar” de nuevo libremente. La fiebre, el sudor, la pérdida de sangre (en las menstruaciones), la excreción de mucosidades, la diarrea y los vómitos son vías adicionales para expulsar toxinas del cuerpo. Una vez descompuestas y eliminadas las toxinas sin obstáculos, el sistema inmunológico recibe un impulso natural. Se produce un renovado estímulo inmunológico basado en una reducción general de la toxicidad en el organismo. Las afecciones indeseables como la varicela, la pulmonía, la fiebre, etc., pueden ser un regalo de Dios (una forma de expresión) que puede salvar la vida de una persona. Negarse a aceptar el regalo podría costar la vida. Muchas personas mueren innecesariamente porque se les impide cumplir con todas las fases de una enfermedad. Las afecciones no son más que otros tantos intentos del cuerpo de dar salida a las sustancias venenosas. Si bloqueamos las vías de salida de esos venenos, cosa que sucede cuanto tratamos los síntomas para eliminarlos, podemos asfixiar al cuerpo y acabar con sus funcione vitales.

La varicela, el sarampión y otros programas de autoinmunización (mal llamadas “enfermedades infantiles”) ayudan a preparar el sistema inmunológico de un niño para contrarrestar potenciales agentes patológicos de forma más eficiente y sin tener que experimentar una importante crisis de toxicidad.

El enfoque convencional de la inmunización, no demostrado y acientífico, puede socavar y desvirtuar los programas de autoinmunización muy superiores del propio organismo. El cuerpo se inmuniza de modo natural a través de crisis curativas que eliminan de forma natural las toxinas. Los programas de vacunación o inmunización convencionales pueden impedir que el cuerpo desarrolle crisis curativas que pueden salvar la vida.

Además de todo esto, las vacunas llevan grandes cantidades de aluminio y mercurio, entre otras sustancias (actualmente llevan cada día más metales pesados y tóxicos innecesarios e inútiles), las cuales se acumulan en nuestro organismo (acumulación de metales pesados), los cuales conllevan muchos problemas.

 

ALIMENTOS TRANSGÉNICOS.

 

Los alimentos sometidos a ingeniería genética o alimentos transgénicos son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo genéticamente modificado, es decir, que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el material hereditario de otro. Dicho de otra forma, es aquel alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otra especie para producir una característica deseada, creándose nuevos organismos inexistentes en la naturaleza. Esta tecnología es potencialmente peligrosa y éticamente cuestionable al violar la integridad de las especies que han habitado sobre la tierra por millones de años. Por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España lleva genes de bacteria que le permiten producir una sustancia insecticida, la lechuga lleva genes de rata, etc. En la actualidad todo el maíz, soja y trigo que se vende en comercios no ecológicos/biológicos son transgénicos; la mayoría de los tomates de grandes superficies también lo son, se pueden salvar los de comercios más locales; etc.

La diferencia fundamental con las técnicas tradicionales de mejora genética es que permiten franquear las barreras entre especies para crear seres vivos que no existían en la naturaleza. Se trata de un experimento.

Algunos de los peligros de estos cultivos para el medio ambiente y la agricultura son la contaminación genética, la contaminación del suelo, la pérdida de biodiversidad, el desarrollo de resistencias a insecticidas y “malas hierbas” o los efectos no deseados en otros organismos. Los efectos sobre los ecosistemas son irreversibles e imprevisibles.

Los riesgos sanitarios a largo plazo de los organismos modificados genéticamente (OMG o transgénicos) presentes en nuestra alimentación o en los animales cuyos productos consumimos son nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos, resistencia a antibióticos y efectos inesperados son algunos.

España es uno de los países que más extensión de tierras de cultivo de transgénicos tiene ya que nuestro gobierno ha dado vía libre a este tipo de cultivo mientras que en otros países como Alemania, Bélgica, Holanda, Francia,…están luchando y controlando esto con prohibiciones y medidas legales por los peligros que conlleva. Irlanda es un país que siempre ha impedido los cultivos transgénicos comerciales.

La introducción de genes nuevos en el genoma humano de la planta o del animal manipulado provoca transformaciones impredecibles de su funcionamiento genético y de su metabolismo celular; el proceso puede acarrear la síntesis de proteínas extrañas para el organismo –responsable de la aparición de alergias en los consumidores…; la producción de sustancias tóxicas que no están presentes en el alimento no manipulado, así como alteraciones de las propiedades nutritivas (proporción de azúcares, proteínas, vitaminas, etc.). El gen transpuesto reaccionará de manera diferente cuando funciona dentro de su nuevo anfitrión. La inteligencia genética original del anfitrión se desorganizará. Los genes del anfitrión y el gen transpuesto combinados tienen efectos imprevisibles.

Hay suficientes peligros reales como para afirmar que estos alimentos no son seguros.

Otra de las preocupaciones fundadas es el posible escape de genes transferidos hacia poblaciones de plantas silvestres, relacionadas con dichos cultivos transgénicos, mediante el flujo de polen.

 

MONSANTO. Ubicado en San Luis de Missouri, es el laboratorio de biotecnología de transgénicos más grande del mundo y es el que más influencia y poder tiene.  Monsanto es dueña de la tecnología genética de la llamada Semilla Terminator, semilla estéril diseñada para programar el ADN de las plantas para que maten a su propio embrión, dejando inútiles las semillas para replantarse y obligar a los granjeros y campesinos a adquirir “semillas frescas” cada año. También cuenta ,entre sus bienes, con la hormona de crecimiento de leche y carne de bovinos, entre otros.

 

MICROONDAS.

 

¿Sabía que el agua tratada con microondas no germinan las semillas? Piense en qué otras cosas pueden hacer los microondas en el agua, en los alimentos y en nuestro organismo. Unos científicos han observado la disminución del valor nutritivo y la presencia de compuestos cancerígenos y de radiolitos perjudiciales para el cerebro en prácticamente todos los alimentos preparados con microondas. La ingestión de alimentos preparados en un horno microondas también pueden provocar pérdida de memoria y concentración, inestabilidad emocional y disminución de la inteligencia, según esa investigación. Los científicos observaron así mismo una pérdida de  valor nutritivo –o una atenuación significativa de su campo energético vital- en nada menos que el 90% de todos los alimentos preparados con microondas. Además, las vitaminas del complejo B, C y E, al igual que los minerales, esenciales, se tornaron inservibles debido a los micooondas, incluso con tiempos de cocción breves. Los alimentos cocinados con microondas se reducen al equivalente nutritivo del cartón. Si no desea desarrollar una deficiencia nutricional lo mejor es erradicar ese electrodoméstico para siempre de su cocina.

Además, todos los hornos microondas tienen fugas inevitables. Debido a ello, la radiación se acumula en el mobiliario de la cocina que se convierte a su vez en una fuente de radiación.

Los microondas proyectan microondas de alta frecuencia ondas electromagnéticas) que ponen en ebullición la humedad contenida en los alimentos y su embalaje agitando las moléculas de agua a una frecuencia vertiginosa de más de mil millones de sacudidas por segundo haciendo que rocen unas con otras y ese frotamiento produzca una calor que se propaga por todo él. De ahí que cuanta más agua tenga un alimento antes se caliente. Esta fricción rompe las moléculas de los alimentos reordenando su composición química en nuevas configuraciones. Al destruir las estructuras moleculares de los alimentos, el cuerpo no tiene otra alternativa que convertir los alimentos en residuos, pero no en residuos inocuos, sino más bien en “residuos nucleares”.

 

RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA.

 

Los seres humanos y el resto de los Seres del planeta hemos estado expuestos siempre a diferentes tipos de radiación electromagnética, desde la luz del Sol (indispensable para la vida) con sus rayos infrarrojos, ultravioleta –invisibles al ojo-  y los rayos visibles del arco iris, hasta la radiación cósmica, la proveniente de  fuentes telúricas, etc. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XX que la industria ha dado comienzo a emisiones muy peligrosas de ciertas radiaciones, que han ido proliferando de forma alarmante, hasta el día de hoy, que estamos inundados por esta “electropolución” ambiental; De hecho siempre hemos estado expuestos a radiación electromagnética pero nunca este fenómeno había resultado tan masivo, ya que contamos con diferentes fuentes de emisión proveniente de antenas de telefonía móvil, torres de alta tensión, transformadores, sistemas wi-fi, teléfonos móviles, ordenadores, microondas, etc., entre otros artefactos, y eso sin contar el tiempo al que estamos en contacto con ellos, el cual es prolongado y eso influye mucho.

Diferentes científicos e investigadores aseguran que en las zonas cercanas a torres de alta tensión, antenas de telefonía móvil (la radiación se extiende hasta 500 metros), transformadores…hay un mayor número de enfermedades. Yo, he comprobado en numerosos casos –tanto en clientes como hasta personalmente a mí y familiares directos en cierta época- que realmente es cierto y que nos provocan alteraciones y daños; y miles de terapeutas y naturópatas lo han visto igualmente en clientes suyos.( En la mayoría de los países de Europa las unidades de medida de radiación permitidos para estas antenas están muy por debajo que las permitidas en España.) Al igual, que usar mucho el ordenador y teléfono móvil, si no se usan precauciones pueden alterar nuestros sistemas.

Los más peligrosos llegan a inducir cambios moleculares ya que poseen una gran cantidad de energía en sus ondas de alta frecuencia.

Dentro de los diferentes problemas a la salud que ocasionan dichas radiaciones e encuentran el cáncer, enfermedades inmunes, dolores de cabeza (cefaleas), daños neurológicos, problemas cardiovasculares, estrés, insomnio, alteraciones hormonales y un largo etc. Esto es comprensible porque la exposición a potentes y muy diversos campos electromagnéticos altera nuestro propio campo electromagnético, presente en todas y cada una de nuestras células y en nuestros cuerpos sutiles.

Para evitar los peligros de un uso prolongado del ordenador ponga en frente, entre el ordenador y usted, una pieza de turmalina negra (colóquela con las estrías colocadas en posición vertical) y otra de lepidolita con mica algo grandes. Estas dos gemas lo protegen en un elevado porcentaje de las radiaciones. Incluso si tiene que acudir a algún lugar donde sabe que hay mucho aparatos eléctricos, wi-fi, rayos X, redes eléctricas, antenas de alta tensión o de móviles o cualquier tipo de radiaciones llévelas consigo (unas más pequeñas) en el bolsillo izquierdo. También viene muy bien colocar al lado o cerca de estas emisiones una lámpara de sal ya que ioniza el ambiente con iones negativos (los beneficiosos) y estos aparatos cargan el ambiente con iones positivos (los dañinos).

Cuando existen cerca de la vivienda –o incluso en ella en los casos de los transformadores- antenas de telefonía móvil o antenas de alta tensión,… es más complicado evitar todas las nefastas consecuencias que van mucho más allá que los otros artefactos mencionados debido a su alta potencia. Lo mejor es antes de alquilar o comprar verificar que no haya ninguna cerca. Si ya la tiene comprada infórmese de artefactos que aminoran la radiación, aunque desde luego no toda o consulten conmigo ya que tengo formas geométricas específicas para aminorarlo (también las hay para ordenadores, móviles, enchufes, etc.).

Se pueden dar asiduamente baños  muy calientes con medio kilo de sal marina gorda (no refinada) y 250 gramos de bicarbonato sódico, también le pueden añadir otros 250 gr de arcilla verde. Estar en la bañera durante 30-40 minutos, incluso mojando varias veces la cabeza (el agua ha de mantenerse caliente todo el rato, no debe llegar a estar fría). Ayudan a eliminar y a evitar la acumulación de la radiación en el cuerpo. Lo normal y buscado es sudar, incluso un buen rato después de salir de la bañera.

Lo más indignante es que todas estas tecnologías podrían existir igualmente usando energías alternativas que no son peligrosas pero como siempre se oculta porque las grandes compañías priorizan las grandes cantidades económicas que les producen estas formas que otras más baratas pero más saludables.

 

LA MAYOR PARTE DE LOS COSMÉTICOS CONVENCIONALES SON TÓXICOS.

 

Los productos que se consideran cosmética es muy amplia e incluye: cremas, lociones, geles, aceites para la piel, máscaras de belleza, maquillajes, jabones, aguas de colonia y perfumes, champús, depilatorios, desodorantes y antitranspirantes, productos capilares, para el afeitado, para desmaquillar, para los labios, para el cuidado bucal y dental, para las uñas, para los bebés, para el cuidado íntimo externo, para la protección solar o para el bronceado sin sol… Pues buena parte de la industria cosmética utiliza como ingredientes de sus productos sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves. Una realidad consentida por las autoridades.

La ley dice claramente que no pueden contener sustancias clasificadas como carcinógenas, mutágenas o tóxicas pero un simple vistazo a las etiquetas –incluso de marcas intencionalmente conocidas y de prestigio- demuestra que las leyes no se respetan. Y son cada vez más los expertos que entienden que muchos cosméticos son auténticos venenos. Por legales que sean. Pero aunque la excusa sea que no son peligrosos ya que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades hablamos de productos que en muchos casos se utilizan a diario y, por tanto, la cantidad de sustancias perjudiciales que termina entrando en nuestro organismo es al final elevada. La cantidad aceptada de sustancias químicas tóxicas en los cosméticos debería ser cero. Lo apoya el hecho incontestable de que hoy está científicamente demostrada la gran contaminación que sufrimos todos. Y luego no se entiende por qué el número de cáncer aumenta año tras año.

No voy citar todas las 6.000 sustancias sospechosas de peligrosidad que utiliza la cosmética convencional, sólo las más comunes. Sustancias que, afortunadamente, no se usan en la cosmética natural en la que más del 90% de sus componentes son materias primas naturales de origen no animal. Aclarado este punto, pasemos al listado de sustancias consideradas más peligrosas. Por precaución, evítelas en la medida de lo posible. Son éstas:

- Aceites minerales. Derivadas del petróleo. Son altamente cancerígenas. En las etiquetas estas sustancias pueden aparecer en su denominación latina castellanizada, las más habituales son: aceite mineral, paraffinum liquidum, petroleum, etc. Estas sustancias cubren la piel como si fueran una envoltura de plástico (con lo que queda incapacitada para con sus funciones de defensa) de tal forma que tapan los poros, extraen la humedad de la piel y la sacan a la epidermis de manera que ésta aparece  brillante e hidratada.

También son derivados del petróleo sustancias como la cera microcristalina, el ozokerite, el ceresín y la vaselina. El que destaca especialmente es el glicopropileno; se relaciona con la dermatitis de contacto, con algunos trastornos del riñón o del hígado, etc.

- Ftalatos. Son sustancias disolventes y suavizantes. Se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endocrino así como un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer. Hablamos de dietilhexiloftalato (DHP),  dibutilftalato (DBP), butilbenftalato (BBP), diisenoniftalato (DNP), disocodeciloftalato (DIDP) y el dinoctiftalato (DNOP).

- Fenol y fenil. Procedentes del benceno. El fenol es un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel, algunos son nitropheno, phenolpthalein o chlorphenol. El fenil puede causar problemas hepáticos, se incluye con el nombre de phenylenediamine sulfate.

- Ingredientes artificiales o sintéticos:

Glicol polietileno (PGEs): contribuye a eliminar el factor protector natural de la piel por lo que el sistema inmune queda más expuesto y por tanto más vulnerable. Es decir, que la piel y, por extensión el organismo se hacen más receptivas a otras sustancias, incluidas las tóxicas. También se conocen por las letras eth al final como es el caso de esteareth, ceteareth –o uno de los más empleados- sodium laureth sulfate.

Sauryl sulfate: detergente muy irritante. Se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro, afecta al sistema inmune e interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer.

Diethanolonine (DEA). Una exposición continuada hace aumentar exponencialmente la incidencia de cánceres de hígado y de riñón, especialmente en el caso de los niños.

- Colorantes. Son altamente cancerígenos y alteran las moléculas de ADN. Se les reconoce porque incluyen las sílabas anilin o anilid, por ejemplo acetanilid, o por formas más sencillas como HC (HC orange 3), Acid (acid res 73) o pigment (pigment Green 7).

- Fragancias artificiales. Pueden producir trastornos en los sistemas reproductor y endocrino, alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer. Entre otras muchas, se esconden en denominaciones como acetil hexamietil –que incide sobre el sistema nervioso. O bronocinnamol –que resulta irritante para la piel. Una de las más utilizadas es el tonalide.

- Solventes. Se relacionan con el aumento de la incidencia de cáncer. Algunos de ellos contienen el término isopropil, que son sustancias derivadas del petróleo.

- Liberadores de formaldehído. Pueden causar dolores articulares, de cabeza o de pecho, así como alergia, irritación y envejecimiento prematuro de la piel, daño en las membranas celulares y malformaciones en los fetos. En los ingredientes aparecen acompañados de la palabra urea como diazolidimil urea, imidazolinil urea o poliximetileno urea (no debe confundirse con la urea que se encuentra en la sangre y que es el resultado del metabolismo de las proteínas). Otra forma son las que llevan DM delatne del nombre, como es el caso de la DM hidontoína.

Y los mencionados no son los únicos conservantes liberadores de formaldehído. También lo hacen el dimetil oxazolidino, el armilacetato o alkifenol.

- Talco. Sustancia muy similar al asbesto o amianto, elementos que provocan cáncer (especialmente de pulmón). Además tapa los poros de la piel  e impide sus funciones normales.

- Aluminio. Numerosos estudios lo relacionan con el alzheimer. Se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Un ejemplo de la utilización de aluminio es su presencia –en forma de clorhidrato de aluminio- en la mayoría de los antitranspirantes (un tipo de desodorantes) que entran en el mercado. Sólo que si bien su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los  brazos. Y tal sería la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentran precisamente donde se encuentran esas glándulas.

- Parabenos. Provocan efectos similares a los del clorhidrato de aluminio. Estas sustancias  pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos –en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en la piel y en más del 70% de los que se enjuagan. Se encuentran en palabras que acaban en parabeno.

- Mercurio. Es un metal pesado de elevada toxicidad. Utilizado como conservante, se puede encontrar bajo la nomenclatura de tiosalicilato de etilmercurio.

- Flúor inorgánico. Presente en las pastas dentríficas, enjuagues bucales el agua del grifo de algunos países (uno de ellos es España) y algunas embotelladas, bebidas embotelladas, alimentos procesados y deshidratados, teflón de las sartenes y hasta añadida en la leche de los bebés, etc. Este flúor “inorgánico”,que se incluye en dosis 100 veces mayor de las que nuestro cuerpo necesitaría el flúor “orgánico”, es bioacumulativo (veneno acumulativo, muy difícil de eliminar) como los metales pesados. El flúor es tan inestable y peligroso que la sabia naturaleza lo mantiene habitualmente custodiado por otros elementos y aun así posee una enorme capacidad para reaccionar con grandes moléculas –como las proteínas o el ADN- alterando su estructura y provocando efectos tóxicos que pueden llegar a ser mortales. Siendo uno de los más peligrosos de esa capacidad reactiva el de paralizar el funcionamiento de las enzimas, esenciales para el funcionamiento de la vida. Se sabe que afecta negativamente a la tiroides provocando problemas de obesidad, problemas neurológicos, perturbaciones del sueño y de la memoria, depresión, cambios de conducta, perdida de iniciativa y deterioro intelectual. Algunos compuestos de flúor son muy tóxicos incluso a dosis extremadamente bajas pero otros -como los usados para los productos de uso humano-, provocan un envenenamiento lento y silencioso que actúa sigilosamente pero acaba con el paso de los años produciendo problemas muy graves. El flúor se acumula en la glándula pineal (está en el cerebro) atrofiándola y endureciéndola; esta glándula es una de las más importantes, responsable de numerosísimas funciones del cuerpo actuando sobre todo el organismo incluidas las secreciones de melatonina, serotonina y endorfinas, hormonas necesarias para la evolución del sueño, el placer, la felicidad, el desarrollo cerebral y sexual, y para las facultades extrasensoriales, evolución de la conciencia y  es un portal multidimensional.

Precisamente, Hitler hacía colocar considerables cantidades de flúor en el agua de las poblaciones conquistadas, para que la glándula pineal se atrofiara y calcificara, para anular la creatividad y, las ganas de pelear (otra acción del flúor es introducirse en el sistema nervioso y atrofiar las reacciones). Era una manera de dominar y estar dormidos ante las injusticias, para narcotizarla (y esto es lo que lo que las grandes élites, que están detrás de los gobiernos, quieren) y a la larga traer enfermedades de los huesos y dientes. Porque sepan que la gran mentira del flúor es que previene la caries.

Nota: hay pastas de dientes sin flúor, con ingredientes naturales para protegerlos, de venta en herbolarios y tiendas ecológicas (de dietética y más).

- Antioxidantes sintéticos. Cabe mencionar el butilhidroxitolueno o BTH, capaz de modificar la acción de ciertas sustancias que pueden provocar cáncer.

 

Saber comprar cosmética.

* Para valorar la calidad de un producto cosmético es necesario leer la etiqueta y asegurarse de que se ha empleado la nomenclatura INCI, es lo único que le dará información fiable.  La nomenclatura INCI establece que los nombres de las sustancias aparecerán en sus formas latinas y enumeradas según su cantidad en orden descendente. Es decir, que la sustancia más  cuantiosa se nombra en primer lugar y la menos cuantiosa en el último. Esta declaración de ingredientes debe ser completa y exhaustiva de forma que aparezcan todos. Cuantas más sustancias naturales están enumeradas en los primeros lugares más natural será el producto.

* Un buen producto cosmético no necesita más de 30 ingredientes y, por tanto, se recomienda evitar aquellos que tengan una lista interminable, incluso compuesta a veces por más de 50 sustancias, como ocurre con algunas cremas hidratantes.

* Descarte también los productos que prometan las propiedades de “esencias” como la de manzana, el melón, la sandía, la fresa o la pera, etc. Estas frutas no contienen aceites esenciales y, por tanto, no es posible extraerlos de ellas. El aroma de dichos productos no será natural. Desconfíe de los productos que digan contener algo así como “extractos naturales reconstituidos”, pues se trata de simples copias del olor o de las propiedades de una planta.

Evite perfumes con ftalatos DBP y DEHP. Evite todo tipo de cosméticos que contengan parabenos, estrógenos o productos de la placenta, desodorantes y antitranspirantes que contengan aluminio (sobre todo las mujeres que se depilan las axilas, lo que facilita la penetración del aluminio). Etc.

* Opte por lo natural. Sepa que para un producto cosmético pueda considerarse “natural” ha de estar compuesto en más del 90% por materias primad de origen no animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. Tienen además la ventaja de que las sustancias que se usan en su fabricación proceden de plantas por lo que en muchos casos fortalecen y mejoran también las funciones dérmicas.

Eso sí, sepa que no existe una cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante –aunque sea suave- para garantizar su durabilidad y un emulgente que permite mezclar y cuajar las sustancias obtenidas de las plantas y el agua. En todo caso la cantidad de esas sustancias que se añaden –por pura necesidad- es menor de un 10% de la composición final del producto. Esto explica, entre otras cosas, su elevado precio, superior al de los productos que ofrece la industria cosmética convencional. Claro que cuando está en juego la salud no debería haber ninguna duda a la hora de elegir.

* Existen unos productos de cosmética natural totalmente naturales a los cuales no les añaden ningún tipo de sustancia química tóxica y que son de una calidad extraordinaria. Algunos de ellos son los siguientes (aunque hay más): Weleda, Sante, Logona, Aqua bio, Neobio, Axati Flowers, Nirvana, Vinca Minor, Esential’arôms, Alissi brontë, etc.

 

BATERÍAS Y UTENSILIOS DE COCINA.

 

La correcta nutrición no implica sólo el usar alimentos sanos, saberlos combinar, preparar, etc., sino también saber qué clase de utensilios son o no perjudiciales. El aluminio en contacto con algunas moléculas de los alimentos puede reaccionar fácilmente creando toxinas que se acumulan en el organismo y que pueden causar alteraciones. Para evitar esto lo mejor es utilizar únicamente baterías y utensilios de cocina de acero inoxidable. También se pueden utilizar las cacerolas de barro sin esmaltar y los utensilios de madera. Evitar también el contacto de alimentos y bebidas con envases de plástico.




 

                                                                                                             Por Lorena Rodríguez Fernández.

                                                                                                            Naturópata y terapeuta energética.

                                                                                                         

                                                                                            

 

 
BIBLIOGRAFÍA.

 

DR. KARMELO BIZCARRA: La enfermedad qué es  para que sirve, a tu salud.ç

 

DR. JEAN SEIGNALET: La alimentación, la 3ª medicina; Integral.

 

ANDREAS MORITZ:

Los secretos eternos de la salud; ediciones obelisco.

Limpieza hepática y de la vesícula; ediciones obelisco.

El cáncer no es una enfermedad; ediciones obelisco.

 

MARC AMS:

Resfriado común y demás infecciones de las mucosas; Bioams, editorial Cedel.

El crudivorismo puede salvar tu vida; Bioams, editorial Homedes, ediciones Gente sana.

Libérese de la proteinomanía; Bioams, editorial Cedel.

 

F.FOSSAS: Lactosa y sacarosa: los dos carbohidratos más cuestionados; de la colección Biocultur Difusión. Ediciones Cedel.

 

DR. M. O. BROKER: ¡Azúcar, azúcar!; Integral.

 

CRISTOPHER HOFFER Y MORTON WALTER: La nutrición ortomolecular (Un nuevo estilo de vida para alcanzar la supersalud); editorial obelisco.

 

JOSÉ MANUEL CASADO SIERRA: Las frutas, nuestro alimento ideal; ediciones Higea.

 

CALA. H. CERVERA: Nutrición ortomolecular; editorial: Art Enterprise, S.L.

 

JOSÉ ANTONIO CAMPOI: La dieta definitiva; Ediciones MK3 S.L.


SUZANNE POWELL: Alimentación consciente; Ediciones Sirio.

 

Tomo nº1 de naturopatía.

 

Diversos tomos de la asignatura de nutrición de naturopatía, preparados y recopilados por ANTONIO M.V.

 

Artículo delos cosméticos (entre otras fuentes) de la revista DISCOVERY SALUD.

 

Artículos de Internet de Web alternativas de salud.

 

12 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Hola Lorena, ¡Impresionante trabajo el que haces!
    He leído y sigo activamente a otros higienistas y tus publicaciones son lo mejor que he leído.
    Una extensa recopilación del mundo del higienismo, muy acertada y completa.
    Felicidades por esa labor altruista.

    ResponderEliminar
  3. Impresionante el post que has compartido Lorena porque son cosas que hay que conocer para que nuestra salud no sufra altibajos, enhorabuena

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias Lorena por recopilar toda esta información tan necesaria.

    ResponderEliminar
  5. Hola, gracias por compilar toda esta informacion, soy vegetariano hace ya muchos años, pero hace poco encontre que tenia muchas caries (quizas por abusar de los hidratos), y di con los supuestos "antinutrientes", son estos verdaderos o algo respecto de lo cual los vegetarianos deberiamos preocuparnos? Toda esta info desemboca en que debemos seguir una dieta tipo paleo... cual es tu opinion, si se pueden neutralizar, y si existen verdaderamente. No pude encontrat nada de Marc Ams hablando del tema.Gracias!!!!

    ResponderEliminar
  6. Hola. Estoy de acuerdo con los antinutrientes y sustancias bioactivas. Considero más peligroso, que causa más daños e inconvenientes a las sutancias bioactivas como el gluten y las lectinas, que están presentes tanto en los cereales como las legumbres.
    Lo que causa más daño y más problemas son los cereales con gluten.
    No sé que tipo de dieta vegetariana llevas porque que sea vegetariana no quiere decir que sea saludable ya que hay muchos vegetarianos que hacen una dieta nefasta, peor que los que llevan una omnívora moderada y bien llevada. Lo único que suprimen son la carne y el pescado y siguen con los cereales refinados, azúcar blanco, aceites refinados -en vez de integrales- bollería, galletas, queso, leche, productos a base de soja, etc., aumentando su consumo aún en mayor proporción que antes. Y esto es nefasto. Existen otros que sí que los usan integrales pero abusan de ellos y los tienen como base de la dieta. Y nosotros somos frugívoros no granívoros (motivo por el cual no es nuestro alimento natural ni ideal, muestra de ello es que somos incapaces de digerirlos en crudo), nuestro alimento natural y por lo tanto el que más debe abundar, es decir, la base de nuestra dieta debería ser la fruta, en primer lugar, y la verdura de hoja verde, seguido de vegetales u hortalizas, algo de semillas y tubérculos.
    Primero prueba a llevar una dieta más saludable, no como base los cereales y legumbres, éstos en menor cantidad que el resto. Opta más por los tubérculos y féculas como hidratos de carbono complejos como la patata, boniato, calabaza, castañas, etc., en vez de los cereales, y dentro de éstes elige el arroz integral, mijo, quinoa, trigo sarraceno o alforfón y amaranto, que están exentos de gluten (ponlos a remojo la noche anterior, tira ese agua y lávalos bien otra vez antes de echarlos a cocer), eliminando los que contienen gluten. Y mejor en forma de granos cocidos que en forma de pasta, panes,..., aunque ocasionalmente puedes tomarlos de esta manera.
    Si mejoras pero no totalmente, poco a poco, cuando estés preparando suprime los cereales sin gluten también sustituyéndolos por las féculas y tubérculos y verdura feculenta.
    Marc Ams, que yo sepa, no tiene publicado nada al respecto, pero es que él recomienda el 70-80% de crudo en forma de frutas y ensalada, nunca como base el cereal.

    Mira estas publicaciones en el apartado de Información:
    - Problemas de los cereales con gluten y los lácteos.
    - La causa de todas las enfermedades: la acidificación del organismo (equilibrio ácido-base: PH).

    Por lo mismo que no tenemos naturaleza carnívora ni omnívora la carne nos hace daño y acidifica y eso conlleva a enfermedad, así que no estoy de acuerdo con la dieta paleo. En tal caso algo de pescado pero no todos los días, como mucho 2 o 3 días a la semana, aunque mejor sólo un día a la semana, los que no quieran ser vegetarianos o lo necesitan.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Algunos antinutrientes, como el ácido fítico se pueden eliminar en parte con el remojo, la germinación y la cocción, pero no totalmente. Sin embargo el gluten y las lectinas no se dan eliminado ni siquiera en parte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Lorena, te agradezco mucho por el tiempo que te tomaste en respondee. Me hice vegetariano (dieta higienista) cuando era muy chico, gracias a un viejito de mi barrio, que tiene ahora 94. Con esa dieta cure mi asma en unos anios... Luego fui creciendo y de a poco "relajando" respecto de la comida, cereales y alcohol y cosas dulces. mi dieta fue un desastre varios anios.Ademas mute al veganismo y la macrobiotica, pero seguia abusando de cerrales y acidificandome.. ahora quiero volver a lo que fue en un principio... seguire tus recomendaciones, y leyendo tu blog! Gracias gracias gracias por ayudar a la gente!

      Eliminar
  8. Bajo mi opinión, experiencia y observación, no estoy a favor de la típica dieta macrobiótica estricta, ya que abusa de los cereales y legumbres y omite los vegetales y frutas crudas, y baja demasiado la proporción de los vegetales. Esto resulta en una acidificación del organismo. Los alcalinizantes que tiene esta dieta son fermentados, sobre todo de soja, que a mi entender son insuficientes y precisamente, la soja no es el alimento más adecuado (que ya está muy estudiado que puede causar problemas).
    Conozco algunos macrobióticos y padecen de varios catarros en un mismo año (por abuso de cereales -almidones-) y otros síntomas y enfermedades que causa la acidificación del organismo.
    La dieta vegana si es bien llevada, orientada al higienismo, puede ser saludable.

    ResponderEliminar